01. Día de recordación y juicio.

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Rosh Hashaná es un día oculto e incógnito, el día en que Hashem crea el nuevo año y otorga renovada vida a todas sus creaturas. La raíz de este día se encuentra en los mundos superiores, allende todo tiempo o lugar, y por esta razón es misterioso y sus detalles se revelan lenta y paulatinamente. Por esta razón, uno de los nombres de la festividad es “Kese” (en hebreo “cubierto” u “oculto”) ya que es la única de las festividades que acontece en Rosh Jodesh (novilunio), día en el cual la luna oculta comienza a revelarse en el firmamento (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 8(A)). La expresión práctica del carácter encubierto de la festividad radica en el hecho que todos los años se creaba la duda acerca de cuándo cae y a los efectos de evitar posibles errores, se la celebra dos días (más adelante incisos 7 y 8).

Al igual que en las demás festividades, en Rosh HaShaná es preceptivo abstenerse de la realización de labores y consagrar el día mediante ropa limpia, comida y bebida festivas. La cuestión particular de este día es que debemos transformarlo en día de recordación (“zikarón”) y toque de Shofar (“truá”). Tal como está escrito (Vaikrá – Levítico 23:23-25): “Y le dijo el Eterno a Moshé: Diles a los hijos de Israel: El día primero del mes séptimo será para vosotros día de descanso, de convocación santa, y lo conmemoraréis al son del Shofar (“truá”). Ese día no haréis trabajo servil y brindaréis al Eterno una ofrenda ígnea” También está escrito (Bamidbar – Números 29:1): “Y el día primero del mes séptimo será de santa convocación. No haréis en él labor servil. Es día que se celebrará al son del Shofar (“truá”)”

Tanto en el rezo como en el Kidush festivo, Rosh Hashaná es denominado Día de Recordación (“Yom Zikarón”) ya que en este día Hashem recuerda a todas Sus creaturas y les concede una nueva vida para el año entrante, ya que para Hashem, el recuerdo es recordarnos para bien y concedernos vida.  A los efectos de que Su generosidad no sea utilizada para mal por gente indigna, Hashem estableció que la bendición sería otorgada de acuerdo a las acciones del hombre. Si la persona elige hacer el bien es bendecida abundantemente y si, D´s no lo quiera, elige hacer el mal, se reduce el bien que recibe y por ende abundan los padecimientos y el dolor. Vemos entonces que Rosh Hashaná es un día de recordación y de juicio, día en el que Hashem recuerda todas las acciones buenas y malas que se realizaron a lo largo del año y el Kadosh Baruj Hú se sienta en el trono de la justicia y realiza el balance del mundo, juzgando a cada nación colectivamente y a cada persona individualmente.

El juicio central de toda la humanidad depende del pueblo de Israel y de la tierra de Israel ya que se trata del pueblo de D´s, corazón del mundo, de modo que la reparación del orbe todo depende de este. Por esta razón, tanto la recompensa como el castigo del pueblo de Israel son mayores que los de las demás naciones. Por esto, Hashem juzga en primer lugar al pueblo de Israel  y luego el juicio se extiende a toda la humanidad y a todo el mundo (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 8 A y B, ídem Tratado de Ta’anit 10(A)). Mediante el toque del Shofar, Hashem nos recuerda para bien.

En el día en que Hashem recuerda a Sus creaturas, también nosotros debemos de recordar aquello que es fundamental para nosotros, la fe en Hashem Creador del mundo y la aceptación del yugo de Su reino. Si bien durante todo el año debemos recordar los fundamentos de la fe, en el día que fijó Hashem para recordar a Sus creaturas y juzgarlas por sus acciones para bien o para “mejor”, como contraparte nosotros debemos meditar sobre Su reinado, evaluar implacablemente nuestra conducta y decidir mejorar nuestras acciones.

Por ello se nos ordenó que celebremos un día de recordación y toque del Shofar (“zijrón truá”), ya que mediante el recuerdo de la fe y aceptación del Yugo Celestial nos estremecemos ante el juicio y el peso de la responsabilidad que recae sobre el pueblo de Israel; justamente entonces Hashem nos recuerda para bien, transformando positivamente la sentencia y agregando bendición para el mundo todo.

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