10. Maljuiot, Zijronot y Shofarot.

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La plegaria de Musaf es la principal de los rezos de Rosh Hashaná. En este servicio se toca el Shofar y los sabios dispusieron que se agregue el recitado de tres bendiciones especiales: Maljuiot (Reinados), Zijronot (Recuerdos) y Shofarot, que expresan el carácter especial del día. Mediante estas bendiciones accedemos a un buen año, tal como le dijo el Kadosh Baruj Hu al pueblo de Israel: “Recitad ante Mi en Rosh HaShaná Maljuiot, Zijronot y Shofarot. Maljuiot- para que me coronéis sobre vosotros, Zijronot- para que os recuerde para bien, ¿y en mérito de qué? Del Shofar (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 16(A)). Estas tres bendiciones conforman una unidad y quien no sabe recitar una de ellas, no deberá recitar las otras dos que conoce. Asimismo, el orden de recitado es fundamental, quien las recite en otro orden no cumple con su deber (Shulján Aruj 593:1, Mishná Berurá 5).

Nuestros sabios establecieron que en cada una de las tres bendiciones se reciten diez versículos relativos al tema de la misma que se corresponden con las diez alocuciones con las que fue creado el mundo, con los diez mandamientos y con las diez alabanzas  que figuran en el último capítulo de los Salmos. Cada una de las tres bendiciones comienza con tres versículos de la Torá, luego trae tres versículos de los Hagiógrafos o Ktuvim y luego tres de los Profetas y finaliza con un versículo de la Torá. No se recitan versículos que hagan mención de desgracias relativas al pueblo de Israel, así como tampoco se recitan versículos de recuerdos individuales aunque éstos sean de buen augurio (ídem Rosh HaShaná 32(a) y (B), Shulján Aruj 591:4-5).

En la primera bendición se incluye la mención de la santidad del día (“Kedushat Hayom”) junto con las Maljuiot. Se comienza con el formato común a todas las festividades “Atá Bejartanu” (“Tú nos has escogido”) y luego recitamos la plegaria de “Aleinu Leshabeaj” en la que alabamos y agradecemos a D´s por habernos dado el mérito de reconocer Su Soberanía. Rogamos también que llegue el día en que todas las naciones acepten sobre sí Su Reinado. Continuamos recitando los versículos de Maljuiot finalizando con el que inicia con “Shemá Israel”. Si bien en este versículo no se hace mención específica de Su Soberanía, contiene la aceptación del Yugo Celestial. Al finalizar la bendición pedimos a D´s que reine Él mismo sobre todo el mundo y nos acerque a Su servicio, Su Torá y Sus preceptos. “Pues Tú eres el D´s verdadero y Tu palabra es verdadera y válida por siempre. Bendito eres Tú, Rey sobre toda la tierra, que santificas al pueblo de Israel y el Día del Recuerdo”.

La segunda bendición es la de Zijronot, en la cual relatamos que Hashem recuerda a Su mundo, a todas Sus creaturas y todas sus acciones, especialmente en este día que es “el inicio de Tus obras, recuerdo del primer día” en el cual Hashem juzga Su creación. Nosotros rogamos a Hashem que “nos recuerde para bien y para redención” finalizando: “y la ligazón-Akedá- de Itzjak recuerda a su simiente para bien en este día, Bendito eres Tú que recuerdas el Pacto”.

La tercera bendición es la de Shofarot, en la cual describimos Su revelación ante nosotros en el Monte Sinaí al son del Shofar y rezamos para que se revele ante nosotros nuevamente al son de este Shofar y nos anuncie la redención: “Haz sonar el gran Shofar para nuestra liberación, iza un estandarte para reunir a nuestros exilados, acerca a nuestros dispersos de entre las naciones y reúnelos desde los confines de la tierra, y tráenos a Sión Tu ciudad con cánticos y a Jerusalém asiento de Tu Templo con perpetua algarabía… pues Tu oyes el sonido del Shofar y escuchas la truá y no hay nadie como Tú. Bendito eres Hashem, que escuchas las voz de la truá de Su pueblo Israel con misericordia”.

Quien se encuentra en un sitio donde carece de Minián es mejor que no rece Musaf ni toque el Shofar durante las tres primeras horas del día en las cuales el Rigor Divino es todavía severo y de no mediar la ayuda de la congregación se teme que la persona no pueda sortear exitosamente el juicio. Empero, de haber Minián se puede rezar también en las primeras tres horas del día ya que la plegaria colectiva es aceptada, y aunque la persona no logre concentrarse en su rezo como es debido, al Kadosh Baruj Hú no le resulta desagradable (Shulján Aruj 591:8, Mishná Berurá 15, Pninei Halajá Tefilá 2:1-2).

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