15. Tashlij.

El primer día de Rosh HaShaná muchos acostumbran a ir a un sitio donde hay  agua, mar, rio o manantial y recitar una serie de versículos, entre ellos: «Nuevamente tendrá compasión de nosotros. Reducirá nuestras iniquidades. Y Tu arrojarás («Tashlij») todos los pecados de ellos a las profundidades del mar» (Mijá-Miqueas 7:19). De aquí que a esta plegaria se la denomina «Tashlij». Con el correr del tiempo se fueron agregando a esta plegaria más pasajes y pedidos.

El origen de la costumbre del recitado de Tashlij se remonta a las comunidades ashkenazíes en los días de los  Rishonim o sabios medievales. Con el correr del tiempo esta costumbre se extendió a las comunidades sefaradíes, especialmente a raíz de que el Arí Z»l la elogió. Sin embargo, no hay obligación de realizar «Tashlij» y entre los grandes sabios de Israel hubo quienes no acostumbran a realizarlo (Gaón de Vilna, Rabí Jaím de Volozhin). Los judíos originarios de Yemen no lo realizan y algunos Jasídicos acostumbran a hacerlo en uno de los días hábiles posteriores a Rosh HaShaná.

Hay quienes escribieron que esta costumbre se fundamenta en la entrega valerosa de nuestros patriarcas Abraham e Itzjak, quienes a la hora de marchar rumbo a la «Akedá» atravesaron un rio que se les presentó repentinamente con el objetivo de probarlos (Maharil). Además, el agua insinúa pureza y vida y cuando una persona se eleva en su retorno se limpia y se purifica, anulándose sus pecados en el agua de purificación. Además, encierra el pedido a HaShem que arroje a las profundidades del mar («Iashlij») las acusaciones contra nosotros que se formaron en virtud de nuestros pecados, de modo tal que no se recuerden más. Hay quienes acostumbran a sacudir los bordes de sus ropas mientras recitan «Tashlij» a los efectos de señalar que los pecados que cometimos son exteriores a nosotros, y solamente por influencias extrañas pudimos cometerlos y en realidad los rechazamos.

La mayoría de las mujeres acostumbran a no cumplir con la costumbre de «Tashlij», y hay quienes sostienen que es mejor que no lo hagan para que no se mezclen hombres con mujeres a la hora de ir hacia la fuente de agua (Elef Hamaguén 598:7). De todas maneras aquellas mujeres que deseen cumplir con la costumbre tienen permitido hacerlo.

Cuando no hay posibilidad de ir a una fuente de agua se acostumbra a recitar «Tashlij» junto a un aljibe o una Mikve. Hay quienes acostumbran a decirlo aunque sea sólo posible divisar las aguas del rio o el mar a lo lejos.

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