13. Orden de ingestión.

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Hay quienes acostumbran a ingerir los «simanim»  aún antes que el pan empero, la costumbre más correcta es la de anteponer la ingesta del pan. Esto se debe a que, según la Halajá, el pan por ser el más importante de los alimentos es el que debe ser consumido en primer término (Pninei Halajá Brajot 9:8). Además, si se ingieren los «simanim» antes que el pan surge el interrogante de si se deben recitar bendiciones finales por estos (ídem 3:12).

Por lo tanto, tras el recitado del Kidush se debe abluir las manos y se troza la jalá; muchos la han de embeber en miel o agua azucarada (tal como se vio en el inciso anterior). Luego, se ingieren los «simanim». Se debe recitar la bendición «Boré Prí Haetz» («Que creas el fruto del árbol») sobre alguno de los frutos del árbol lo cual habilita el consumo de todos los demás. Esto se debe a que la bendición por el pan o «Hamotzí» abarca a los alimentos que satisfacen y que «son parte integral de la comida», empero en el caso de los frutos del árbol que son parte de los «simanim», actúan como saborizantes mas no como parte integral de la comida, por lo que requieren que se recite por ellos una bendición (ídem 3:7). Si bien la manzana con miel es el «simán» más conocido, dado que el dátil es parte de las siete especies (con las que la tierra de Israel fue bendecida n. de t.) y en el orden de las mismas es más importante que la granada por estar más próximo al vocablo «Eretz» (tierra), lo  correcto es recitar sobre éste la bendición y por su intermedio eximir de las misma a todos los demás frutos del árbol (ídem 9:9-10). Tras la bendición por el dátil se debe ingerir un poco de éste y solamente después recitar la fórmula de buen augurio «Iehí Ratzón» acostumbrada para no interrumpir entre la bendición y la ingestión.

Por aquellos «simanim» cuya bendición previa es «Boré Prí Haadamá» no es necesario recitar bendiciones, ya que están cocidos como las ensaladas que acompañan la comida y son parte de la misma, por lo que están incluidas en la bendición de «Hamotzí» (por el pan).

Antes de cada «siman» se acostumbra a recitar «Iehí Ratzón». Uno de los comensales puede recitarlo en voz alta para todos los presentes y todos contestan «Amén» y luego comen.

Hay quienes acostumbran a ingerir «simanim» únicamente la primer noche de Rosh Hashaná (Bnei Isasjar Tishrei 2:11), empero la mayoría de los judíos acostumbran a ingerirlos ambas noches (Jidá, Eliahu Rabá, Jatam Sofer). Hay quienes cumplen la costumbre con excelencia e ingieren «simanim» también durante las comidas del mediodía (Maté Efraim 597:4, Ben Ish Jai Nitzavim 1:8).

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