01 – Teshuvá.

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Los diez días que van de Rosh Hashaná hasta Yom Kipur conforman el tiempo en el cual el Kadosh Baruj Hú crea la vida del nuevo año y a los efectos de que Su Bondad no alcance a quienes han actuado con malicia, El Creador juzga en estos días, a todas Sus creaturas. Dado que Hashem quiere beneficiar a todas ellas y especialmente a los hijos de Su pueblo por cuyo intermedio desciende la bendición a todo el mundo, en estos días está cerca de todos aquellos que lo buscan de verdad y extiende Su mano a todos aquellos que buscan retornar. Por lo tanto, si bien el arrepentimiento sincero es siempre oportuno, en estos primeros diez días del año lo es aún más, siendo recibido de inmediato, tal como está escrito (Ishaiahu 55:6): “Buscad al Eterno mientras pueda ser hallado. Llamadle mientras esté cerca” (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 18(A), Rambám Teshuvá 2:6). En estos días, incluso la Teshuvá de una sola persona, es recibida como si fuese colectiva (Pesikta Rabatí).

Por lo tanto, es bueno que la persona revise sus acciones en estos días para poder reparar todo lo que se desvió a lo largo del año (Ramá 603:1). Especialmente es importante realizar una evaluación de la conducta ante el prójimo ya que Yom Kipur no expía las trasgresiones interpersonales a menos que el ofendido haya perdonado al ofensor (adelante inciso 4). Quien tiene un pleito económico con su prójimo no debe verse a sí mismo como eximido, ya que, por naturaleza el hombre nunca se considera deudor, sino que deberá acudir a un rabino que le indique cómo ha de proceder. Los píos acostumbran a realizar una evaluación diaria antes de irse a dormir por las noches y entonces confiesan ante Hashem sus pecados y retornan a Él (Zohar III 178:1). En los Diez Días de Retorno  corresponde que la generalidad de las personas adopte esta práctica (Mishná Berurá 603:2).

Dado que los Diez Días del retorno son aquellos en los cuales tiene lugar el juicio principal para el mundo así como para los seres humanos, los judíos acostumbran a tener cuidado en este período de no trasgredir prohibición alguna, rezar y estudiar con ahínco, abundar en caridad y buenas acciones. Asimismo, se acostumbra a levantarse temprano y acudir a las sinagogas para las plegarias de Selijot y abundar en súplicas (Rambám Teshuvá 3:4).

Se dijo en nombre del Arí Z”l que los siete días que van de Rosh Hashaná a Yom Kipur se corresponden con los siete días de la semana, y en cada uno de estos es bueno que la persona rectifique sus acciones y retorne mediante el estudio de la Torá y las buenas acciones, en concomitancia con lo desvirtuado en ese día. El domingo ha de corregir los errores dominicales, el lunes los del lunes  y así a lo largo de todos los días (Shaar Hakavanot 90:3, Mishná Berurá 603:2).

Hay quienes en estos días se tornan más cuidadosos en cuestiones halájicas como, por ejemplo, en el área de la kashrut. Si a lo largo de todo el año, en caso de premura o necesidad, la persona se conduce de acuerdo a  la opinión minoritaria de los juristas, en estos días la persona actúa, a priori, de acuerdo a la opinión mayoritaria. Por ejemplo, en estos días es bueno comer carne Glatt Kosher (Jalak) y tener cuidado de lavar las manos –”maim ajaronim”- previo al recitado de la bendición de agradecimiento por los alimentos (“Birkat Hamazón”) (según el Talmud Jerosolimitano Tratado de Shabat 1:3, Shulján Aruj 603:1).

Dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Kidushín 40(B)): La persona debe verse siempre a sí misma como mitad culpable y mitad inocente; asimismo, debe ver a todo el mundo como mitad culpable y mitad inocente. Dado que el mundo y el Hombre son sentenciados de acuerdo a la mayoría de sus acciones, si hace una sola buena acción, feliz de él que definió para bien su veredicto y el veredicto del mundo entero. Si realizó una trasgresión, ay de él, que definió negativamente su veredicto y el veredicto del mundo entero, tal como está escrito (Kohelet – Eclesiastés): “…un pecador destruye muchas cosas buenas”, por una sola trasgresión realizada por una sola persona tanto él como el mundo pierden un enorme beneficio.

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