09 – La ingestión de alimentos en la víspera de Yom Kipur.

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Es preceptivo comer y beber en repetidas ocasiones en la víspera de Yom Kipur (Shulján Aruj 604:1). En opinión de la mayoría de los juristas se trata de un precepto originado en la Torá (Maguén Abraham y Mishná Berurá 604:1). Dijeron nuestros sabios: “todo aquél que come y bebe el día nueve de Tishrei se le considera como si hubiese ayunado el nueve y el diez de este mes” (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 81(B)). Si bien es más difícil y complejo ayunar que comer, Hashem quiso aumentar nuestra recompensa y por esto también considera la comida  del nueve de Tishrei como un ayuno.

La razón de este precepto es la de prepararse para el ayuno (Rashí) y para que tengamos energías suficientes para rezar como corresponde en Yom Kipur (Shaarei Teshuvá 4:10). Por lo tanto, se debe tener cuidado de cumplir con esta premisa, especialmente durante la “Seudá Mafseket”. Este precepto encierra una expresión de Amor Divino para con nosotros ya que nos ordenó ayunar un solo día por año; y en virtud de su preocupación por nuestro bienestar nos ordenó comer y beber previo al ayuno para que lo toleremos sin daño colateral alguno (Rosh, Tur Oraj Jaím 604). Hay quien dice que si bien desde un punto de vista corporal comer el día nueve ayuda  al ayuno del día diez, esta ingestión implica una aflicción por cuanto que es difícil pasar del deleite al esfuerzo y la privación (Shibolei Haleket, Aruj Hashulján 604:4).

Además, desde el punto de vista de la  espiritualidad humana, comer abundantemente es una suerte de aflicción pues nos lleva a resaltar la corporalidad. Esta es precisamente la intención del precepto, depurar y reparar al alma y al cuerpo conjuntamente ya que este es el servicio íntegro a Dios, con el cuerpo y con el alma. Así como es necesario cuidarse respecto de la mala inclinación que impulsa al Hombre a ir en pos de sus pasiones corporales, de la misma forma es menester tener cuidado de no pensar que la santidad se manifiesta únicamente en el alma, al margen de la corporalidad y del mundo material. Por ello, poniendo en relieve el valor sagrado de la alegría física en la víspera de Yom Kipur, se puede retornar en una completa teshuvá en el Día del Perdón (Shelá Tratado de Yomá, Torá Or 136).

Existe además otra importante razón para esta práctica, y es que todos los preceptos de la Torá deben ser cumplidos con plena alegría, la cual debe incluir también la alegría física. Por supuesto que también el precepto de la teshuvá o retorno merece ser cumplido con alegría, pues mediante este nos limpiamos de los pecados que rebajan nuestro nivel y entristecen nuestro espíritu. Por esta razón, Yom Kipur es un Yom Tov o día festivo en el cual también deberíamos alegrarnos mediante comida y bebida. Sin embargo, al momento de hacer teshuvá no se puede uno alegrar abiertamente, ya que el núcleo central del retorno son la aflicción y el arrepentimiento, y por esta razón se nos ordenó ayunar en Yom Kipur. Por lo tanto, se nos ordenó manifestar la expresión física de la alegría que conlleva el cumplimiento del precepto del retorno en la víspera del sagrado día, mediante la ingestión de alimentos y bebidas. De esta manera accedemos al mérito de retornar en teshuvá completa en Yom Kipur con toda la aflicción que el día implica (Shaarei Teshuvá 4:8, Ramak).

El precepto de comer el día nueve de Tishrei implica comer y beber más de lo que se ingiere habitualmente. Hay quien opina que en la víspera de Yom Kipur se debe ingerir el equivalente a la comida de dos días. A priori, se debe fijar cuanto menos una comida con pan y muchos acostumbran a fijar dos (ver Mishná Berurá608:18, Kaf HaJaím 604:2). El Arí Z”l dijo que comiendo en la víspera de Yom Kipur en aras del cumplimiento de un precepto (“leshem Shamaim”), la persona puede reparar todo lo ingerido a lo largo del año. Tan importante es el precepto de comer en la víspera de Yom Kipur que corresponde disminuir un poco el estudio, a los efectos de tener tiempo de sentarse a la mesa y cumplir este precepto con excelencia (Maguén Abraham 604).

Si bien es preceptivo ingerir alimentos y bebidas, estos deben ser livianos y fácilmente digeribles. Asimismo se debe tener cuidado en no embriagarse para poder rezar con la mejor concentración (Shulján Aruj 608:4, Mishná Berurá 18).

Lo principal del precepto en cuestión es ingerir alimentos el nueve de Tishrei en horas del día y no por la noche (Gaón de Vilna, Aruj Hashulján 604:5). De todas maneras, varios juristas escribieron que también tiene algo de preceptivo el ingerir alimentos el día nueve por la noche (Bait Jadash, Birjei Iosef).

En el caso de quien no está preceptuado de ayunar, como por ejemplo, el de una persona gravemente enferma, es preceptivo que coma el nueve de Tishrei para así manifestar la alegría propia del día así como también por el cumplimiento del precepto (Ktav Sofer 112). En el caso de quien carece de fuerzas como para comer abundantemente en este día, que al menos tenga el cuidado de no ayunar, pues incluso un ayuno expiatorio en virtud de un mal sueño está prohibido en la víspera de Yom Kipur (Ramá 604:1). Comiendo aunque sea el equivalente al volumen de un dátil y bebiendo un sorbo entero (“meló logmav”) ya se considera que la persona no ayuna (Minjat Jinuj 313:9).

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