02. El orden del servicio.

La mayoría de los Gaonitas y sabios medievales entienden que no se debe recitar las ofrendas o los sacrificios antes de rezar Minjá. Rambám (Hiljot Tefilá 9:8) y el Shulján Aruj no mencionan que se reciten las ofrendas en Minjá. Entre los sabios medievales hay quienes indicaron que se recite la porción de la ofrenda permanente y la quema del incienso antes del servicio de Minjá (Ramá 234:1, 132:2), y quienes se guían según el Arí z´´l ponen mucho énfasis en hacerlo (Kaf HaJaím 132:6, Piskei Teshuvá 132:1).

Todos acostumbran a recitar la alabanza de David («Ashrei«) antes de la Amidá ya que es bueno preparar las loas al Eterno de cara al servicio. Se trata de una suerte de cántico de alabanza previo al rezo (ver arriba 14:1-2). Dado que no es un deber absoluto recitar «Ashrei» antes de Minjá, en caso de que el tiempo apropiado para rezar se esté pasando, el salmo en cuestión es omisible y se puede comenzar directamente con la Amidá (Mishná Berurá  234:6). En caso de que el público esté por comenzar la Amidá, se debe saltear la alabanza de David e iniciar el rezo junto a todos con Minián (Mishná Berurá 108:14, Or Letzión II 15:3).

Tras el «Ashrei«, el oficiante recita Medio Kadish  y acto seguido se comienza a rezar la Amidá en silencio, para después repetirla en voz alta. Los cohanim no bendicen a la congregación en la repetición de la Amidá de este servicio, por temor a que hayan bebido vino en la comida del mediodía, ante lo cual su bendición sería prohibida. Empero en días de ayuno público no se teme tal cosa y por lo tanto se lleva a cabo la bendición sacerdotal.

Después del rezo se recitan súplicas. Según las usanzas sefaradí y jasídica se recitan «Vidui» (confesión) y los trece atributos de la misericordia Divina. Por último se recita «Tajanún» y se hace «Nefilat Apaim» (inclina sobre el rostro). Según las usanzas ashkenazí y yemenita (Báladi) únicamente se inclina sobre el rostro. Tras la finalización de las súplicas el oficiante recita un «Kadish Titkabal«. En los días en los que no se recita Tajanún (ver arriba 21:7-8), el oficiante recita un «Kadish Titkabal» después de la repetición en voz alta de la Amidá.

Los sefaradíes recitan el salmo 67 «Lamenatzeaj Binguinot» y luego un Kadish Iatom (de los huérfanos o de duelo) y finalizan el servicio con «Aleinu Leshabeaj«. Los ashkenazíes no recitan «Lamenatzeaj» y dicen «Kadish Iatom» después de «Aleinu Leshabeaj«.