03. La santidad de la sinagoga.

Es preceptivo conducirse con temor reverencial en la sinagoga de acuerdo con lo que reza el versículo (Vaikrá 19:30): «Y mi santuario habréis de temer» ya que la santidad de la sinagoga se deriva y asemeja en cierta forma a la del Templo de Jerusalém.

Todo aquel que hace uso de la sinagoga para necesidades profanas denigra su santidad, ya que este recinto tiene como único cometido albergar cuestiones relativas a la santidad, estudio de Torá, rezo y cumplimiento de preceptos. Por esta razón no se debe hablar de temas económicos en el Beit Hakneset y por supuesto que no se pueden hacer bromas o contar chismes. Está permitido llevar a cabo en una sinagoga reuniones por cuestiones relativas al cumplimiento de un precepto por ejemplo: colectar dinero para los pobres o juntar donativos para una Yeshivá.

Es preceptivo honrar el espacio físico de la sinagoga y mantenerla siempre limpia. Quien tiene barro en las suelas de sus zapatos debe quitarlo antes de entrar (Shulján Aruj 151:6-7).

No se debe entrar a la sinagoga si no es a los efectos de estudiar Torá o rezar. Incluso si afuera llueve no se puede entrar para tomar resguardo. En verano está prohibido entrar para sentarse en un sitio sombreado. Si la mujer que entra tiene la intención de estudiar o rezar, aunque también procura ponerse a resguardo de las inclemencias del tiempo, tiene permitido ingresar.

Una persona que necesita ingresar a la sinagoga para llamar a alguien por una cuestión urgente puede hacerlo, pero antes de ello, deberá sentarse unos instantes y recitar algún versículo, de modo que no haya entrado únicamente por sus asuntos privados (Meguilá 28, Shulján Aruj Oraj Jaím 151:1).

En una sinagoga en la que no se acostumbra a llevar a cabo comidas alusivas al cumplimiento de preceptos, es preferible, a priori, guiarse según la opinión del «Maguén Abraham» en cuanto a que no se deben celebrar banquetes por el cumplimiento de preceptos, tales como Brit Milá, Rescate del Primogénito, Bar Mitzvá o banquete nupcial (Sheva Berajot) en los que se sirva vino. Sin embargo según esta opinión se permite servir un bocadillo para celebrar la finalización del estudio de un tratado del Talmud. En caso de que en la sinagoga en cuestión se acostumbra, desde su fundación, a celebrar banquetes de celebración por el cumplimiento de preceptos, éstos pueden ser llevados a cabo según todas las opiniones. Esto siempre y cuando se tenga cuidado de evitar toda conversación vana, conductas inapropiadas y el abuso del alcohol. Asimismo se debe tener cuidado de no sentar juntos hombres y mujeres en la sinagoga. Aquellos que procuran actuar de un modo más flexible, pueden llevar a cabo banquetes de celebración por el cumplimiento de preceptos también en sinagogas en las que no se acostumbró a hacerlo desde su fundación, ya que la mayoría de los juristas lo permite (Peninei Halajá Likutim I 6:8, ver allí todo el capítulo).

Esta entrada fue publicada en 21. Beit Kneset, Tzitzit y Tefilín.. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *