13- Personas ocupadas con el cumplimiento de un precepto y viajeros

Quien sale de su casa con el objeto de cumplir un precepto, por ejemplo, quien acompaña a una persona enferma que está internada en el hospital, estará exento de la sucá tanto de día como de noche. Esta es la regla general: “Quien está ocupado cumpliendo un precepto está exento de observar otro”. Esto es así ya que el esfuerzo requerido para procurar una sucá o ir hacia una puede afectar negativamente el cumplimiento del precepto que la persona está observando (Tratado de Sucá 25(A)). Incluso si hay una sucá en las cercanías, si es de temer que allí la persona no logre dormir bien, deberá hacerlo en el sitio que le resulte más conveniente. No obstante, si el cumplimiento del precepto de la sucá no representa un esfuerzo para la persona y no molesta en la observancia del deber que la ocupa, por ejemplo, si hay en las inmediaciones una sucá grande y cómoda, en aquellas horas en las que no precisa estar junto al paciente – habrá de comer y dormir en la sucá (Shulján Aruj 640:7, Mishná Berurá 37-38).

Soldados que están montando guardia y no disponen de tiempo libre, se los considera como quienes están ocupados con el cumplimiento de un precepto y no deben esforzarse en construir para sí una sucá. Sin embargo, sus comandantes, que deben velar por su bienestar y su comodidad, tienen que preocuparse por erigir una sucá cómoda para que los soldados puedan comer en ella; y cuando se estime que no hay peligro de seguridad, hasta para que puedan dormir.

En términos generales, está prohibido trabajar en los días semifestivos (Jol HaMo’ed) no obstante, en determinadas situaciones está permitido hacerlo, por ejemplo, en el caso de un empleado de una panadería o de un tambo (Pninei Halajá Mo’adim 11:3). Entonces, si durante las horas de trabajo ir a la sucá resulta una carga para el trabajador, estará exento de ella. Ya que esta es la regla general: “Habitareis, como si vivieseis”, el precepto de habitar la sucá se asemeja a cómo se procede a lo largo de todo el año. Y así como normalmente los trabajadores no se esfuerzan por comer en un comedor ordenado, de igual manera no precisan esforzarse por comer en la sucá. Y tal como ocurre durante todo el año, en caso de haber un buen comedor en las inmediaciones los trabajadores preferirán comer en él, de igual manera si hay en las cercanías una sucá en la cual es posible comer sin que ello implique la mediación de un gran esfuerzo – deberán hacerlo.

Asimismo, quien se vea en la necesidad de viajar por negocios y el no hacerlo en Jol HaMo’ed podría ocasionarle una gran pérdida económica, en caso de que durante el viaje el hecho de procurar una sucá implique un esfuerzo, el viajero en cuestión tendrá permitido comer fuera de ésta. Si viaja durante el día, deberá estar en una sucá por la noche. Sin embargo, si la labor de erigir una sucá o el trasladarse hasta una puede insumir un par de horas, y ello podría afectar el objetivo último de su viaje, estará exento de sucá también por la noche (Shulján Aruj Ramá 640:8, Levush, Beur Halajá ‘הולכי’).

Quien se vea en la necesidad de pasar un tratamiento médico durante Sucot tras el cual entrará en la categoría de persona que sufre (mitzta’er), todo el tiempo que dure su padecimiento o malestar estará exento de la sucá. Sin embargo, si resulta posible realizar el procedimiento médico antes o después de Sucot y la persona de todas maneras decide efectuarlo durante la festividad, aunque en la práctica sufra, deberá habitar la sucá, ya que ingresó en un estatus de sufriente sin que haya mediado imperativo alguno, por lo que no queda exenta de la sucá (Or Zarú’a, Hagaot Ashrei, Ramá 640:3).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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