09- Continuación de las reglas del mitzta’er

En caso de que aparezcan muchas moscas o muchos mosquitos en la sucá de una persona y esta no tenga la posibilidad de echar a los insectos y le hacen sufrir, o si se expande por la sucá un mal olor intenso, o si al mediodía se pone muy caluroso o por la noche se pone muy frio y soplan fuertes vientos tal que, aunque se envuelva en ropas abrigadas sufre. En todos estos casos, si el sufrimiento es tal que en caso de que ello ocurriese en su casa permanente preferiría mudarse a otra contigua de su propiedad a pesar de que es significativamente menos cómoda, la persona estará exenta de habitar la sucá. Y esto es así con la condición de que al salir de la sucá quede a salvo de aquello que provoca su sufrir. Sin embargo, si en la casa también habrá de padecer de los mosquitos o del mal olor – deberá permanecer en la sucá (Shulján Aruj y Ramá 640:4).

En una situación en la cual personas sensibles sufren, pero el común de la gente no, por ejemplo, si sopla el viento y ello provoca que algo de hojas caiga del sjaj sobre la mesa de la sucá, la mayoría de las personas estarán obligadas a permanecer en la sucá y las sensibles estarán exentas. Pero un individuo no podrá argüir que sufre por causa de algo que incluso personas sensibles no suelen quejarse por ello, de modo que su parecer queda anulado frente a la mayoría, y en un caso así, deberá comer y dormir en la sucá (Ramá 640:4, Mishná Berurá 29-29).

Quien desde un principio procedió negligentemente y erigió una sucá más endeble de lo comúnmente aceptado, si bien ésta no lo protege adecuadamente del frio o del calor, durante la festividad no podrá argüir de que sufre al habitarla, ya que al construirla de un modo precario se comprometió ipso facto a residir en ella durante toda la festividad sin quejarse.

Y si de todas maneras se quejase y sostuviese que ahora está sufriendo, resultará que pecó y dejó sin efecto el precepto al erigir una sucá inadecuada, por lo que deberá esforzarse inmediatamente en reforzarla para no sufrir al habitarla (ver arriba 2:14, y más adelante al final de la halajá 13).

Cuando a una persona se le apagó la luz en la sucá en la noche de Shabat y tiene luz en la casa, dado que sufre por comer a oscuras – que coma en su casa. Si tiene un vecino en cuya sucá pueda comer sin que ello implique un gran esfuerzo – que vaya donde él. Sin embargo, si ello habrá de conllevar un gran esfuerzo o una gran incomodidad, entra en la categoría de quien sufre y por ende estará exenta de la sucá (Ramá 640:4, Mishná Berurá 22-23).

Quien esté exento de habitar la sucá por causa de que hacerlo le provoque sufrimiento, por ejemplo, cuando llueve, y de todas maneras insiste en comer en ella mientras el agua cae sobre él, no cumple un precepto, sino que procede inadecuadamente (‘ma’asé hediotot, algo con poco sentido). Es más, cabe aquí un aspecto de prohibición (‘tzad isur’), ya que una persona debe honrar los días festivos, y no debe sufrir en ellos. No obstante, si está exento de la sucá porque habitarla le implica realizar grandes esfuerzos, por ejemplo, si comenzó a llover en la sucá por lo que pasó a comer al interior de su casa, pero de mientras la lluvia cesó, desde el punto de vista de la Halajá no está obligado a esforzarse en volver a la sucá, pero si de todas maneras lo hizo, recibirá por ello su recompensa, por cuanto que de hecho la estancia en la sucá no le implicó sufrimiento (Beur Halajá 639:7, ‘הדיוטות’).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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