10 – Leyes referentes al 9 de Av.

1 – El decreto del ayuno del 9 de Av.

Tal como vimos anteriormente (en el capítulo 6 inciso 1) tras la destrucción del Primer Templo, los profetas dispusieron cuatro ayunos, siendo el más estricto de estos el del 9 de Av, pues en esa fecha fue destruido el Templo (sobre la significación del ayuno se puede leer en el capítulo 6 inciso 4). Estos ayunos fueron establecidos inicialmente con carácter similar al de Yom Kipur, esto es, con una duración de un día entero, además de las cinco prohibiciones. Al construirse el Segundo Templo estos ayunos fueron anulados y se transformaron en días de alegría y regocijo, y al ser éste destruido, volvieron los cuatro ayunos a ser vigentes.

La destrucción fue acompañada de durísimas medidas persecutorias por parte del Imperio Romano, y una vez que estas cesaron, nos encontramos ante una nueva realidad: por una parte, el Templo seguía destruido, pero por la otra, los dracónicos decretos contra los judíos quedaron suspendidos, por lo que los sabios de la época decretaron que la ley respecto a tres de los ayunos: el 10 de Tevet, el 17 de Tamuz y el ayuno de Guedalia dependerían de la voluntad del pueblo de Israel, de modo tal que «si quieren ayunan y si no, no lo hacen».

Empero el 9 de Av, fecha en la cual los dos Templos fueron destruidos y se acumularon las desgracias sobre el pueblo de Israel, se debe ayunar indefectiblemente. Más aún, inclusive en tiempos de calma y bienestar, el cumplimiento no depende de la voluntad popular, sino que mientras que el Templo siga destruido, debemos mantener el decreto de los profetas de guardar ayuno (Talmud Tratado de Rosh Hashaná 18(2)).

Esta es la base de la diferencia entre el ayuno del 9 de Av y los ayunos más leves. El 9 de Av ayunamos por decreto de los profetas, y por eso recaen sobre nosotros todas las leyes relativas al ayuno, mientras que en los otros tres ayunos que son más leves, estamos obligados a ayunar porque el pueblo de Israel aceptó hacerlo hasta que se reconstruya el Templo. Es de notar que desde que se decidió cumplir con los ayunos leves, se acostumbró a no hacerlos tan rigurosos como el ayuno del 9 de Av (ver arriba capítulo 7 inciso 1).

2 – Las reglas generales referentes a los ayunos.

Entre el ayuno del 9 de Av y los tres ayunos menores existen tres diferencias básicas: a) El ayuno del 9 de Av dura una jornada completa, desde la puesta del sol hasta la salida de las estrellas del día siguiente, mientras que los ayunos leves duran desde que aclara hasta la salida de la estrellas. b) El ayuno del 9 de Av incluye las cinco aflicciones que son: comida y bebida, lavarse o tomar baño, untarse cremas o perfumarse, calzar zapatos de cuero y mantener relaciones sexuales. En cambio en los otros tres ayunos se prohíbe únicamente comer y beber. c) Los únicos que están eximidos del ayuno del 9 de Av son los enfermos, mientras que de los otros tres están exentas también las mujeres embarazadas y las que amamantan.

En términos generales el ayuno del 9 de Av es idéntico al ayuno de Yom HaKipurim, ya que los sabios decretaron sobre el primero las mismas prohibiciones que decretó la Torá para el segundo. Por lo tanto, sobre el 9 de Av, rigen las cinco restricciones que aplican para Yom HaKipurim, pero de todas maneras, dado que se trata de un ayuno de carácter rabínico, sus reglas son menos estrictas en dos aspectos fundamentales: a) Los sabios no obligaron a los enfermos a ayunar el 9 de Av, mientras que en Yom HaKipurim deben hacerlo, salvo que el cumplimiento del ayuno ponga en peligro sus vidas. b) En todo caso que se despierte una duda, en Yom HaKipurím es menester ser más estrictos, mientras que en el 9 de Av hay lugar para usar un criterio más flexible. De hecho la regla general para estas cuestiones es que en caso de duda sobre la aplicación de las leyes de la Torá se decide en favor de la opinión más estricta, mientras que en caso de discusión por el cumplimiento de una ordenanza rabínica se define en favor de la opinión más moderada.

Por otra parte el ayuno del 9 de Av tiene una restricción inexistente en Yom HaKipurím, y es la de las leyes de duelo. Aplicando estas leyes el 9 de Av nos sentamos en el piso y no nos saludamos unos a otros; solemos disminuir la intensidad de la iluminación (sinagogal por sobre todo N. del E.) por la noche y tenemos prohibido el estudio de Torá, ya que produce alegría. Por el contrario, en Yom HaKipurím, es obligatorio únicamente ayunar, pero más allá de las cinco restricciones, es considerado un día festivo, en el cual vestimos ropas adecuadas al día, nos sentamos en sillas normales, cantamos, nos saludamos unos a otros y por supuesto que podemos estudiar Torá sin limitación alguna. (Sin relación alguna con las cinco restricciones, en Yom Hakipurím está prohibido hacer las mismas tareas que en Shabat).

3 – La prohibición de comer y beber y las reglas referentes a los enfermos y las parturientas.

Las reglas referentes a la comida y la bebida fueron ya expuestas anteriormente (capítulo 7 incisos 5-7), y como ya vimos, existe una diferencia, ya que los ayunos menores se inician al despuntar el alba, mientras que el ayuno del 9 de Av se inicia con la puesta del sol. Sin embargo a los efectos de la prohibición de comer y beber no hay diferencia alguna.

Ya vimos que los enfermos están exentos de ayunar el 9 de Av (las leyes referentes a los enfermos las vimos en el capítulo7 inciso 7) y no hay necesidad que coman menos que la cantidad mínima (“shi’ur”), ya que solo el ayuno de Yom HaKipurím por ser de la Torá, es obligatorio también para enfermos y entonces ingiriendo cantidades inferiores a la mínima se evita quebrarlo. Pero como el 9 de Av es un ayuno de ordenanza rabínica, los enfermos están exentos de cumplirlo y entonces no es necesario consumir en caso de necesidad, cantidades pequeñas inferiores al mínimo (“Pajot mi-ka-shi’ur”), para formalmente preservar el status de ayunante. Sin embargo, algunos juristas de las últimas generaciones (Ajaronim) opinan que de ser posible, es conveniente que los enfermos guarden el ayuno aunque sólo sea la noche del 9 de Av, para así participar del luto público, pero a la mañana, tienen ya permitido ingerir alimentos sin limitación.

En el caso de una parturienta hasta treinta días con posterioridad al parto, se le considera enferma pues aún no se recuperó del todo y por ende está exenta de ayunar (Shulján Aruj 551:6).

En el caso de una mujer que perdió un embarazo, de sentirse débil dentro de los treinta días posteriores al aborto, es considerada parturienta y está exenta de ayunar el 9 de Av.

Aquellos que están exentos de ayunar, deben tener la precaución de ingerir alimentos sencillos y no platillos especialmente placenteros. Los juristas debatieron respecto de si quienes comen el 9 de Av, deben agregar en la bendición posterior a la ingestión de alimentos (“Birkat Hamazón”) el pasaje alusivo al ayuno, «najem» (‘Consuela a los dolientes de Tzión…’ N. del T.).

4 – Mujeres embarazadas y que amamantan.

Vimos anteriormente que una de las diferencias entre el ayuno del 9 de Av y los tres ayunos menores radica en que las mujeres embarazadas y las que amamantan están obligadas a cumplir con el primero estando exentas de los segundos (cap. 7 inciso 8). La diferencia obedece a que el 9 de Av solamente los enfermos están exentos de ayunar mientras que embarazadas o mujeres que amamantan, si bien pueden sufrir ciertos malestares, no se les considera enfermas (Shulján Aruj 554:5). Sin embargo en el caso en que padezcan de una debilidad significativa, entran en la categoría de enfermas y por ende quedan exentas de ayunar el 9 de Av.

Por ejemplo, una mujer embarazada que sufre de vómitos o mareos, se le considera enferma y exenta de ayunar. Lo mismo ocurre con una embarazada que se siente muy débil, como en el caso en que esté anémica (menos de 10 gramos de hemoglobina). Demás está decir que la exención aplica también para el caso en que se sospeche que el ayuno pueda provocar la pérdida de un embarazo. La mujer que esté en la duda, si entra o no en la categoría de enferma, que comience a ayunar y en el caso que le sobrevenga un gran malestar, pasa de la categoría de embarazada normal a la de enferma que tiene permitido comer y beber.

Tal como vimos, la mujer que amamanta tiene el deber de ayunar el 9 de Av y aunque se le dificulte, ya que dar pecho produce una pérdida ulterior de líquidos, no entra en la categoría de enferma. Tampoco el bebé sufre por el ayuno, ya que si su madre es de las mujeres que no disminuyen su producción de leche por efecto del ayuno, no hay razón para que se vea afectado y en caso de que disminuya se le puede dar al bebé un aditivo de agua edulcorada o maicena así no sufre de hambre. El mejor consejo para madres que sí ven disminuir su producción de leche por efecto del ayuno, es que salteen dos amamantamientos intercalados. Esto es, una mujer que amamanta cada tres horas, que lo haga a las diez de la mañana y a la una le dé al bebé el sustituto nutricional, para luego volver a amamantarlo a las cuatro y nuevamente darle sustituto a las siete. De esta manera no sufrirá en demasía del ayuno y la cantidad de leche no disminuirá drásticamente. En el caso en que una mujer que amamanta sienta una repentina debilidad que la pase a status de enferma, le estará entonces permitido comer y beber.

5 – Lavarse o tomar baño.

Todo baño de placer está prohibido el 9 de Av, tanto sea con agua caliente como fría, tanto se trate de parte del cuerpo o del cuerpo entero, más aún, está prohibido poner el dedo meñique en agua. Sin embargo aquél que se ensució con barro, materias fecales o sangre de su propia nariz tiene permitido lavar la parte que se ensució, dado que la intención no es la obtención de placer (Shulján Aruj Oraj Jaím 554:9). Lo mismo en el caso de quien cambie los pañales de un niño, podrá lavar el sitio que está sucio, si bien por efecto de esta acción estará lavando también su propia mano. Más aún, si al lavar las manos con agua solamente, éstas siguen teniendo mal olor, podrá lavarlas también con jabón.

Otro tanto ocurre con una mujer que prepara alimentos para la finalización del ayuno o para sus niños pequeños, la que tendrá permitido lavar alimentos y utensilios, ya que no se trata de un lavado placentero. Si bien en cualquier acto de lavado y eliminación de suciedad existe un elemento de satisfacción, por cuanto que el móvil central es la higiene y no el placer, está autorizado.

Quien haya transpirado considerablemente al punto de que le incomoda y provoca sufrimiento, tiene permitido lavar el sitio afectado ya que no se trata de un baño de placer (Mishná Berurá 613:2, Shaar Hatziún 4).

Asimismo quien sea extremadamente sensible y no pueda iniciar el día sin antes lavarse la cara, puede hacerlo sólo con agua. A quien se le haya acumulado suciedad en los ojos (ojos lagañosos) y acostumbre a retirarla con agua, podrá hacerlo (Shulján Aruj 554:11, Mishná Berurá 22).

Está prohibido lavarse la boca el 9 de Av y quien sufra en exceso por esta limitación podrá cepillarse los dientes sin dentífrico. Sin embargo, en Yom Kipur por tratarse de un ayuno de la Torá y por ende más riguroso, no podrá hacerlo (ver arriba capítulo 7 inciso 5 numeral 6).

Una novia dentro de los treinta días inmediatamente posteriores a su boda, tiene permitido lavarse la cara y cualquier parte del cuerpo que requiera, para no provocar desagrado a los ojos de su novel marido (Mishná Berurá 554:29, Shaar Hatziún 38).

Está permitido tomar una toalla levemente húmeda y pasarla sobre el rostro, las manos y los pies ya que un poco de humedad no entra en la categoría de «tomar baño o lavarse», a condición de que esta humedad no sea suficiente como para que las manos luego estén mojadas y mojen otros objetos al tocarlos (Ramá 554:14, Mishná Berurá 27).

6 – Lavado de mitzvá.

A los efectos de cumplir una mitzvá está permitido realizar la ablución de manos («netilat iadaim»), dado que no se trata de un lavado de placer. Por lo tanto los Cohanim tienen permitido lavar sus manos previo a la bendición sacerdotal («birkat cohanim») (ver Ramá 613:3, Shulján Aruj 128:6), pero no está permitida la inmersión ritual en la «mikve» el 9 de Av.

A la mañana tras levantarse, cada persona debe realizar la ablución correspondiente tres veces en cada mano, de manera intercalada hasta la altura de las raíces de los dedos, ya que reposa sobre éstas una energía negativa («ruaj raá») tras el sueño nocturno y esta puede dañar al cuerpo ingresando por sus orificios.

Una vez que haya evacuado en el excusado, volverá a realizar otra ablución de manos una sola vez en cada mano y recitará la bendición «al netilat iadaim», ya que se trata de una ablución de mitzvá que dispusieron nuestros sabios previo al servicio de la mañana («shajarit»). A pesar de que todos los días cumplimos con este precepto lavando toda la palma de la mano, el 9 de Av lavamos solamente los dedos, ya que para lo esencial de la ley, este lavado sirve tanto a los efectos de retirar la mala energía de las manos como de prepararlas para la plegaria matutina (Shulján Aruj 613:2).

Si bien a lo largo de todo el año, lavamos nuestras manos antes de rezar, el 9 de Av no lo hacemos porque no existe obligación alguna para hacerlo. Pero aquél que haya tocado alguna parte sucia de su cuerpo y luego quiere recitar alguna bendición o estudiar Torá, deberá lavar sus manos, ya que lo hace en pos de cumplir una mitzvá y no por placer (Mishná Berurá 613:5-6, Kaf HaJaím 6).

Surgió la duda respecto de si alguien que evacúa sin tocar sus partes íntimas, debe o no lavarse las manos. A los efectos de evitar esta interrogante, es oportuno que la persona que hace sus necesidades fisiológicas tenga contacto con alguna parte cubierta de su cuerpo, por ejemplo, donde pueda haber pequeñas gotas de transpiración, y al salir del excusado, según todas las opiniones, lave sus manos con las limitaciones correspondientes al 9 de Av, para poder así recitar la bendición posterior a la evacuación («Asher iatzar») en estado de santidad (Shulján Aruj 613::3, Mishná Berurá 4).

7 – Untar cremas, perfumes y fumar.

Está prohibido untarse cremas aunque sólo sea en una parte restringida del cuerpo, así como también está prohibido el uso de cosméticos tales como polvos faciales o cremas revitalizadoras o aromatizantes de la piel. La prohibición aplica a cremas que se untan por placer, pero si el móvil es terapéutico está permitido, por lo cual se puede aplicar vaselina sobre los labios resecos o una crema para evitar la comezón (Shulján Aruj 554:15), así como también se permite aplicar sobre la piel crema repelente de mosquitos.

No se huelen perfumes el 9 de Av pues esto provoca placer y es menester reducir el placer en el día de la destrucción de nuestro Templo. Sin embargo algunas opiniones lo permitieron por considerar que no se trata de una de las cinco restricciones del día (Maguén Avraham), pero la mayoría de los juristas opina que corresponde aplicar un criterio más estricto y prohibirlo (Shulján Aruj 559:7, Shaar HaTziún 556:1). Respecto de fumar ver la nota al pie de página .

8 – Calzar zapatos de cuero.

Está prohibido calzar cuero el 9 de Av. En los tiempos de nuestros sabios-de bendita memoria- se acostumbraba a confeccionar zapatos y sandalias sólo en cuero porque no sabían hacerlo de otros materiales que resultaran fuertes y flexibles a la vez. Los juristas disentían en lo relacionado con el calzado que no es de cuero. Según la opinión de muchos , solamente están prohibidos zapatos confeccionados con cuero siempre que, de hecho, protejan al pie de las asperezas del suelo (Rashí, Rambám, Tosafot y Ran). Mientras que hay otros que sí lo permitieron (Rambán, Rosh y Rashbá). En la práctica, así lo indicaron la mayoría de los Ajaronim (Shulján Aruj 614:2).

Está claro que la opinión de los juristas más flexibles se basó en la realidad según la cual todo calzado hecho de otros materiales no eran cómodos para caminar por lo que se puede decir que no eran considerados calzado. Pero actualmente que se fabrica calzado bueno de diversos materiales que no son cuero, todo aquél zapato o sandalia que durante todo el año se acostumbra a caminar con ellos en el exterior en lugares donde hay piedras, están prohibidos el 9 de Av, no siendo relevante de qué material están fabricados. En la generación anterior a la nuestra, cuando todavía no se fabricaba calzado bueno de otros materiales, hubo juristas que permitieron usarlo, pero a medida que transcurre el tiempo y se fabrica calzado excelente de los demás materiales disminuye el número de aquellos que permiten usarlo en Yom Hakipurím.

Por lo tanto, está prohibido el 9 de Av usar calzado con el que se acostumbra a salir a lugares donde hay piedras sin interesar de qué materiales está confeccionado. Empero está permitido calzar zapatos sencillos hechos de tela o goma con los que no se acostumbra a caminar sobre piedras pues se siente sobre éstos la aspereza del suelo. Como todavía hay quienes permiten usar calzado que no es de cuero, está permitido usarlos.

Un enfermo o una parturienta que puedan resfriarse si van descalzos o con suela fina, tienen permitido calzar zapatos de cuero. Otro tanto ocurre para quien camina por un sitio en el cual puede haber alacranes u otros peligros. Asimismo quien camina por donde hay fango o estiércol, puede calzar cuero para evitar que sus pies se ensucien. Lo mismo aplica a un soldado en servicio que se le permite usar botas militares (Shulján Aruj 554:17, 614:3-4). Está prohibido calzar cuero el 9 de Av cuando el móvil es la comodidad, pero cuando la razón es otra, no hay prohibición.

Quien necesite usar plantillas ortopédicas y sufre si no las usa, también cuando éstas están hechas de cuero está permitido colocarlas dentro de pantuflas o dentro de zapatos sencillos de goma que no se acostumbra a usar durante el año. Esto es debido a que no se les usa para caminar cómodamente sino para evitar el sufrimiento, y además, dado que la plantilla no está integrada al calzado, se puede decir que no es parte de éste (Jelkat Yaakov 2:83, Shmirat Shabat Kehiljatá 39:37).

9 – Relaciones sexuales.

La quinta restricción es la abstinencia de relaciones sexuales y para alejar a la persona de la trasgresión la noche del 9 de Av, se aplican las mismas reglas que durante el período en el que la mujer está prohibida para el contacto físico («nidá»): los cónyuges no se tocarán, no dormirán en la misma cama, no se pasarán un objeto de mano a mano. Durante el día no es necesario cuidar estas reglas, pero un contacto físico que implique exteriorización de cariño tal como caricia o abrazo estará prohibido, así como durante las horas del día continúa estando prohibido dormir en la misma cama.

10 – Estudio de Torá.

Además de las cinco restricciones antes mencionadas del 9 de Av, existen otras prohibiciones vinculadas al hecho de que se trata de un día de duelo: así como el doliente tiene prohibido estudiar Torá durante los primeros siete días del duelo, asimismo está prohibido estudiar Torá el 9 de Av para no distraer la atención del recogimiento del día. Esto y más, por cuanto que el estudio de Torá alegra, tal como está escrito (Salmos 19:9): «Los preceptos del Eterno son rectos, alegran el corazón», está prohibido estudiar o pensar en Torá en días de duelo porque eso lleva al regocijo. Empero, se deben estudiar cuestiones tristes que relatan las desgracias del pueblo de Israel y el sufrimiento humano, las cuales son apropiadas para este día. De todas maneras, el estudio no debe ser en profundidad por cuanto que éste puede alegrar. Sin embargo, si la intensidad del estudio lleva a innovaciones o descubrimientos (“jidushím”) importantes, no se debe temer, pues así es la naturaleza del estudio (Aruj Hashulján 554:4). En el caso de que la persona en su estudio detallado haya llegado a alguna conclusión novedosa tiene permitido anotarla sintéticamente para que no se le olvide (Kaf HaJaím 554:110).

Estos son los temas que está permitido estudiar: de la Biblia se permiten los capítulos vinculados a la destrucción en los Libros de Reyes, Crónicas y Lamentaciones de Jeremías; las profecías relativas a la destrucción así como la mayoría del libro del profeta Jeremías, parte del libro del profeta Ezequiel, amén de trozos escogidos de Isaías y los Doce Profetas. Empero no leerá las profecías que anuncian la caída de naciones malvadas que son una alegría para nosotros. Está permitido estudiar el libro de Job, ya que trata sobre el sufrimiento humano, mas no estudiarán sus capítulos finales. De la Torá puede estudiar las porciones de Ki Tavó, Bejukotai y Haazinu que traen duras advertencias al pueblo de Israel. Se permite estudiar los versículos con su comentario para entender el sentido literal pero no para profundizar.

Respecto a las Leyendas relatadas por nuestros Sabios (“Agadot Jazal”), se permiten los relatos de la destrucción del Templo del Tratado de Guitín (55(B) – 58(A)) así como también el Midrash Eijá Rabá salteándose los capítulos que tratan del consuelo. También se permite estudiar el capítulo tercero del Tratado Mo´ed Katán que trata de leyes referentes al duelo o la excomunión, así como la Guemará al final del Tratado de Ta´anit que tratan de las leyes relativas al 9 de Av.

En cuanto a textos halájicos se pueden estudiar las leyes referentes a las Tres Semanas y el 9 de Av (Shulján Aruj Oraj Jaím 550-561), así como también las leyes relativas al duelo (Shulján Aruj Ioré Deá 334-403). En caso de presentársele al rabino una consulta legal que no admite la menor demora en un área cuyo estudio está prohibido en este día, habrá de responderla sin explayarse en las razones de la decisión (Mishná Berurá 554:5).

Está permitido estudiar libros de ética y si bien estos citan versículos bíblicos y pasajes talmúdicos o midráshicos, dado que su objetivo es despertar el arrepentimiento en la persona, no producen la alegría común que se genera en el estudio normal de Torá.

En principio estas limitaciones deben entrar en vigencia a partir del mediodía de la víspera del 9 de Av. Pero ya estudiamos anteriormente de que quien tema que esta limitación interfiera con el orden rutinario de su estudio («Bitul Torá»), hasta que entra el ayuno puede estudiar lo que le plazca (ver Ramá 553:2, Mishná Berurá 8 y arriba capítulo 9 inciso 3).

Está prohibido leer el 9 de Av libros apasionantes, periódicos o disciplinas seculares para no distraerse del duelo (Aruj Hashulján Ioré Deá 384:9). Sin embargo es oportuno y hasta un deber leer libros de historia que se ocupan de la destrucción del Templo, del exilio y del sufrimiento que padeció el pueblo de Israel.

11 – El saludo.

Así como los deudos tienen prohibido saludar (Shulján Aruj Ioré Deá 385), igualmente no se saluda el 9 de Av (Shulján Aruj Oraj Jaím 554:20), y así como quien está de duelo por la muerte de un familiar cercano no está en paz y armonía, también en el 9 de Av no debemos sentirnos en calma sino angustiados por la destrucción de nuestro Templo.

Esta conducta debe ser especialmente observada por los estudiosos de la Torá que conocen la ley, pero cuando una persona no docta saluda, es menester responderle en un lenguaje suave y ceñudo tal como quien está ocupado con pensamientos tristes, aunque deberemos cuidarnos de no provocarle malestar alguno con nuestra esquiva respuesta, y siempre es mejor decir «buenos días » y evitar decir «shalom». En el caso de que aquél que da los «buenos días» sea alguien deseoso de estudiar Torá y no tememos que se ofenda, se le aclara que no se saluda el 9 de Av.

Según la mayoría de los juristas está también prohibido decir «buenas noches» o «buenos días» (Mishná Berurá 554:41, Kaf HaJaím 90). Hay quienes sostienen que decir “shalom” está prohibido pero dar los “buenos días” o similares está permitido (Leket Iosher). Además, ya vimos que en caso de necesidad, a los efectos de no ofender a alguien se le puede saludar y por cuanto hay quienes sostienen que no hay prohibición en saludar “buenos días” o “buenas noches” es preferible usar estos saludos y no pronunciar la palabra «shalom».

Aquél que se encuentra con un amigo que se casó o le nació un niño puede saludarle con un «Mazal tov» dado que esta bendición no está tan prohibida como decir “shalom” (Piskei Teshuvot 554:19). Inclusive el estrechar la mano no está incluido en la prohibición de saludar con «shalom» (Zohar Tzví Ioré Deá 290).

Así como no se saluda con «shalom» tampoco se envían presentes el 9 de Av (Mishná Berurá 554:41). Como la caridad no se considera un regalo está permitida, también lo está el envío de alimentos a los pobres para que tengan con qué romper el ayuno (ver Kaf HaJaím 554:91).

12 – Caminata al Muro Occidental y paseo por sus inmediaciones.

Se debe evitar pasear el 9 de Av para no distraerse del duelo. Asimismo se deben evitar las charlas con amigos para no llegar a chistes o conversaciones vanas (Shulján Aruj 554:21). Es bueno hablar de la destrucción, los sufrimientos del pueblo de Israel y las medidas necesarias que lleven al arrepentimiento tanto general como individual.

Incluso para quienes acostumbran visitar el cementerio después de la lectura de las «kinot» (poesías luctuosas N. del T.), deben cuidar de no ir en grupos numerosos para no distraerse del duelo (Ramá 559:10, Mishná Berurá 41).

Empero es claro que no debe evitarse el visitar el Muro Occidental por temor a encontrar amigos y distraerse o alegrarse. Y así me enseñó mi padre, que no hay cosa mejor que visitar en el 9 de Av dicho lugar, el remanente del Santuario, y allí rezar para que se reconstruya prontamente en nuestros días. Más aún, el hecho de que fluyen hacia el Muro Occidental muchas personas, potencia la plegaria y aumenta la Gloria Celestial. Agregaba mi padre que así como está prohibido decir que no se debe construir el Templo durante los nueve días, por ser una obra que trae alegría, de la misma manera no se debe evitar visitar el Muro el día 9 de Av por temor a encontrarse con amigos. Pero una vez que se los encuentra, no se debe saludarlos diciendo “shalom”, pudiéndose sí estrechar sus manos con amor y rezar junto a ellos por la reconstrucción.

13 – Sentarse y acostarse en el suelo.

De acuerdo con la ley básica, no es obligatorio dormir o acostarse en el suelo el 9 de Av, ya que lo que indicaron los sabios talmúdicos (Ta´anit 30(A)) en cuanto a que «todos los preceptos que recaen sobre el doliente se aplican el 9 de Av», se refiere únicamente a las prohibiciones inherentes al duelo como lavarse o bañarse, untarse cremas, calzar cuero, mantener relaciones sexuales, saludar y estudiar Torá. Empero los deberes del doliente como dar vuelta la cama o sentarse en el suelo, técnicamente no corresponden al 9 de Av (Tur Oraj Jaím 555). De todas maneras se extendió la práctica de expresar el duelo por la destrucción del Templo tanto al sentarse como al acostarse, pero como el origen de esta norma es la costumbre, su ejecución está sujeta a diversas flexibilizaciones como se aclararán a continuación.

a) Al acostarse: hay quienes lo hacen sobre el piso, otros se privan únicamente de almohada mientras que otros colocaban una piedra bajo su cabeza (Shulján Aruj 555:2). Sin embargo, si esto le impide a alguien conciliar el sueño, puede dormir como lo hace habitualmente (Mishná Berurá 555:6). La práctica más extendida es bajar el colchón al piso, con lo cual ya no hay necesidad de retirar la almohada. Es bueno colocar una piedra bajo el colchón de modo tal que se cumplen todas las costumbres del duelo sin que se dificulte el conciliar el sueño.

b) Al sentarse: se acostumbra hacerlo en el suelo tal como lo hacen los dolientes. Sin embargo, como esto no es obligatorio según la base de la ley, no se extiende la práctica hasta el final del día (Bait Jadash 559:1). Los ashkenazim acostumbran a sentarse en el suelo hasta el mediodía del 9 de Av y los sefaradim hasta el servicio de Minjá (Shulján Aruj y Ramá 559:3). Asimismo, quienes duermen por la tarde no precisan bajar el colchón al piso.

Ya vimos anteriormente (capítulo 9 inciso 3) que según los sabios de la Cabalá, no es bueno sentarse sobre el suelo sin que nos separe alguna tela o madera (Birkei Iosef 555:8), pero cuando es sobre baldosas, muchos opinan –incluso los sabios de la Cabalá- que no se debe ser riguroso con ello. Si bien algunos acostumbran a colocar también sobre las baldosas algo que se interponga entre ellas y su cuerpo, muchos no lo hacen.

Dado que la halajá de base no determina la obligatoriedad de sentarse en el suelo, está permitido hacerlo sobre un almohadón o un banquito bajo, cuya altura no exceda los tres palmos (24 centímetros N. del T.). En el caso de que a alguien se le dificulte el banquito, podrá tener una altura levemente mayor. Sentarse sobre escalones se considera como hacerlo en el suelo pues la gente los pisa (Mekor Jaim le Javot Iair). Mujeres embarazadas, ancianos, enfermos y quienes sufren de dolores de espalda que les dificulte sentarse en un asiento bajo, pueden hacerlo sobre asientos normales (Aruj Hashulján Ioré Deá 387:3).

14 – La realización de labores.

Nuestros sabios dijeron que «todo aquél que realiza labores el 9 de Av no verá nunca en éstas señal de bendición» (Tratado de Ta´anit 30(B)) ya que distrae su atención del duelo. Sin embargo no existe una prohibición expresa por parte de nuestros sabios de realizar labores el 9 de Av, por lo que en algunos sitios la costumbre era abstenerse de labores y en otros no. Nuestros sabios sostienen que la costumbre del lugar es la que determina la conducta a seguir, por lo que, allí donde se acostumbró a no realizar labores, éstas quedarán prohibidas el 9 de Av (Tratado de Pesajim 54(B)). La costumbre más difundida en el pueblo de Israel, es la de abstenerse de realizar labores hasta el mediodía y pasado éste, en la medida que se pueda, es bueno no realizarlas para así no distraerse del duelo, y sólo en caso de gran necesidad, se las podrá realizar pasado el mediodía (ver Shulján Aruj y Ramá 554:22 y 24, Mishná Berurá 49).

Las labores prohibidas el 9 de Av son aquellas que requieren de mucho tiempo y dedicación para ser hechas y provocan preocupación y molestias a la persona, como por ejemplo la costura, la reparación de vestimenta, mobiliarios o aparatos eléctricos, así como actividad comercial. Por otra parte labores indispensables que no generan contratiempos o demoras en su ejecución, como por ejemplo, encendido y apagado de fuego, anudar y desanudar y viajes por necesidad están permitidas, ya que no distraen a la persona del duelo.

Escribir está prohibido, ya que distrae, aunque transcribir asuntos referentes al 9 de Av, está permitido.

Asimismo, se permite vender productos alimenticios, a los efectos que las personas dispongan con qué romper el ayuno una vez concluído, y a partir del mediodía se puede empezar a cocinar con esta finalidad. Algunas mujeres acostumbran a esforzarse lavando sus casas pasado el mediodía, como preparación para el arribo del Mashíaj, que nació el 9 de Av y no se les debe observar o criticar (Birkei Iosef 559:7).

Un judío tiene permitido encomendar a un no judío que realice para él labores el 9 de Av, empero labores públicas como la construcción de un edificio o la venta en una tienda están prohibidas, porque se pueden interpretar como falta de respeto por el duelo público (Mishná Berurá 554:46).

En el caso que, posponer una labor implique una pérdida económica cuantiosa, está permitido realizarla, al igual que se autoriza en «Jol Hamoed» (Shulján Aruj 554:23).

15 – La lectura pública de las Lamentaciones de Jeremías y el oscurecimiento de la sinagoga.

Luego del servicio de Arvit se leen las Lamentaciones de Jeremías («Meguilat Eijá»). Según muchos de los sabios medievales de Ashkenaz la lectura requiere del recitado de una bendición previa, tal cual está aclarado en el Tratado de Sofrim (14:1). Más aún, para aquellos que opinan que la lectura requiere del recitado de una bendición, esto aplica únicamente en el caso en que el texto de las Lamentaciones esté escrito sobre un pergamino semejante al del rollo de la Torá, y si no está escrita sobre este material no se bendice previo a la lectura. Algunos dicen que aunque la meguilá esté escrita sobre un pergamino, no hay que bendecir previo a su lectura, dado que esta bendición no está escrita en el Talmud (Beit Iosef 559:2). Debido a la duda, muchos de los Ajronim indicaron bendecir. En la práctica, de acuerdo a la usanza de los sefaradim y muchos de los ashkenazim, entre los que incluimos a la totalidad de los Jasidim, ‘Eijá’ es leída sin recitar bendición. En cambio, parte de los ashkenazim – especialmente aquellos que siguen las costumbres del Gaón de Vilna-, acostumbran leer las Lamentaciones de un pergamino «kasher» recitando la bendición (Pninei Halajá Moadim 2:10).

Se acostumbra oscurecer la sinagoga en la noche del 9 de Av tal como está escrito (Lamentaciones 3:6): «Me hizo habitar en medio de tinieblas». Asimismo el Midrash (Eijá Rabá 1:1) relata que El Santo Bendito Sea se dirigió a Su Corte Celestial durante la destrucción del Templo, preguntando: «Un rey de carne y hueso cuando está de luto ¿qué hace? Le respondieron: “apaga sus faroles”. El Eterno les respondió: “Eso haré”, tal como está escrito (Joel 2:10):»El sol y la luna se eclipsaron».

Desde el inicio de la noche se apagan algunas de las luces de la sinagoga y también en las casas particulares es conveniente disminuir la iluminación, especialmente en los instantes previos a la lectura de Eijá ya que la costumbre era apagar todas las velas dejando solo algunas encendidas a fin de leer las Lamentaciones (Shulján Aruj 559:3). Hoy día que estamos habituados al uso de iluminación eléctrica, hay quienes acostumbran a apagar todas las luces –previo a la lectura de ‘Eijá’- y usar únicamente velas. Hay también quienes dejan algunos focos encendidos.

La lectura principal de Lamentaciones fue establecida a hacerla en público y en la noche, tal como está escrito (Lamentaciones 1:2):»Llora amargamente de noche» (Shulján Aruj y Ramá 559 1 y 2). Sin embargo muchos acostumbran a leer las Lamentaciones nuevamente de día, tras los poemas luctuosos («kinot»). En sitios en los cuales no se acostumbra a leer Lamentaciones de día, es recomendable que cada uno las lea individualmente (Mishná Berurá 559:2).

16 – El recitado de «Anenu», «Najem», la bendición sacerdotal y el «Tajanún».

El recitado de «Anenu» el 9 de Av es idéntico al que se reza en los demás ayunos públicos (ver capítulo 7 inciso 10). Según la usanza de los sefaradim, cada quien lo recita individualmente durante el rezo de la «Amidá» en silencio, a lo largo del ayuno, esto es Arvit, Shajarit y Minjá. Según la costumbre ashkenazí, se recita individualmente y en silencio únicamente en el servicio de Minjá.

En toda plegaria en el que se recita «Anenu», se dispuso agregar el recitado de la oración de «Najem» (¡Consuela!) en la bendición de la «Amidá» que pide por la reconstrucción de Jerusalém (Boné Ierushalaim), empero el final de la bendición es distinto. Los sefaradim la concluyen con la expresión «que consuelas a Sion con la edificación de Jerusalém», y los ashkenazim y judíos del Norte de África dicen «que consuelas a Sion y edificas Jerusalém». Sin embargo, en el estilo lingüístico del «Najem», hay frases que parecen desconectadas de la Jerusalém contemporánea, como por ejemplo, «la ciudad enlutada sin sus hijos… desierta sin quien la habite, sentada con su cabeza gacha cual mujer estéril que no dio a luz, a la que devoraron legiones y heredaron siervos extraños». De todas maneras no nos corresponde cambiar la redacción de una plegaria redactada por nuestros sabios talmúdicos, y además por mucho que nos pese, la letra original coincide con la situación actual en el Monte del Templo. Más aún, si comparamos la situación presente con lo que debería ser la Jerusalém capital del mundo, cúspide de la belleza y alegría de todos los pueblos, podemos considerarla todavía desierta y destruida.

No se recita «Tajanún» desde el servicio de Minjá en vísperas del ayuno y a lo largo de todo el 9 de Av, dado que esta fecha es llamada por Lamentaciones como «moed» (asamblea o reunión N.del T.), que es el vocablo empleado por la Torá para señalar las diferentes fiestas bíblicas, tal como está escrito (Lamentaciones 1:15) «Convocó a una asamblea contra mí para aplastar a mis jóvenes guerreros» (Shulján Aruj 559:4). La idea es que «moed» alude a un tiempo especial y si nuestra conducta es digna de merecimientos, se transformará en tiempo festivo, mientras que si no lo es, se transformará en tiempo de dolor y luto.

Hay quienes acostumbran a suprimir la bendición sacerdotal en el servicio de Shajarit, tal como está escrito (Isaías 1:15): «Y cuando extendáis vuestras manos, ocultaré Mis ojos de vosotros», por lo que de la misma manera que un Cohen que está de duelo no bendice a la congregación pues no está contento ni puede pronunciar la palabra “shalom”, asimismo los Cohanim, el 9 de Av, según los ashkenazim y parte de los sefaradim no la recitan. Hay costumbres según las cuales los Cohanim recitan la bendición sacerdotal en el servicio de Shajarit, como por ejemplo entre los kabalistas de Jerusalém y en general es bueno que cada comunidad continúe con su tradición. En el servicio de Minjá, según todas las opiniones, los Cohanim bendicen a la congregación (ver Kaf HaJaím 559:30, Torat Hamoadim 10:17, ver arriba capítulo 7 inciso 12).

Se acostumbra a recitar todos los servicios con tono de doliente, con moderación, voz débil y sin piezas de canto litúrgico (Ramá 559:1).

17 – Retirado de la cortina («Parojet») que cubre el Arca («Arón Kodesh»), manto de oración y filacterias.

Previo al servicio de Arvit se retira la cortina que cubre el Arca, tal como está escrito (Lamentaciones 2:17): «El Eterno ha hecho lo que quería. Ha cumplido Su palabra» lo cual fue interpretado por los sabios talmúdicos, como que Dios, metafóricamente, había rasgado Su propio manto. De esta manera expresamos nuestra vergüenza y desvalorización desde que el Templo fue destruido (Ramá 559:2), empero previo al servicio de Minjá la cortina es devuelta a su sitio (Kaf HaJaím 19).

Asimismo muchos acostumbran a no envolverse en sus mantos de oración y no colocarse las filacterias (“Tefilín”) en el servicio matutino, y así como el Eterno rasgó Su manto, de la misma manera nosotros no nos envolvemos en nuestro Talit. De la misma manera, así como está escrito (Lamentaciones 2:1): «El Eterno Ha arrojado del cielo a la tierra la gloria de Israel» lo cual alude a que Dios arrojó al suelo sus filacterias, que, metafóricamente son el pueblo de Israel, nosotros no nos colocamos nuestras filacterias. Sin embargo, dado que según la mayoría de los sabios medievales estamos obligados a usar filacterias el 9 de Av, como el resto de los días, nos envolvemos en nuestro manto de oración y colocamos las filacterias en el servicio de Minjá. Se escogió suprimir el manto de oración y las filacterias en el servicio de la mañana, ya que ese es el momento del día en el que se expresa con mayor intensidad la magnitud del duelo con el recitado de las elegías («kinot»), mientras que pasado el mediodía comenzamos a consolarnos paulatinamente. Esta es entonces la decisión del Shulján Aruj (555:1) y así acostumbran todos los ashkenazim y muchas de las comunidades de sefaradim. Empero el «talit katán» se viste desde la mañana y para evitar la duda de si se puede recitar su bendición o no, se duerme con esta prenda desde la noche anterior y así se evita la necesidad de recitar su bendición correspondiente por la mañana. La bendición por el manto de oración o «talit gadol» se recita únicamente previo al servicio de Minjá.

Algunos judíos entendían que podía existir algún tipo de inconveniente halájico en recitar el Shemá de la mañana sin manto de oración y filacterias, por lo que se los colocan en su hogar en privado, recitan el Shemá y luego asisten al servicio público en la sinagoga sin éstos. Además, existen comunidades sefaraditas que acostumbraban a envolverse en el manto de oración y colocaban filacterias en el servicio de la mañana, y cada comunidad debe mantener sus propias costumbres.

18 – Palabras de Torá en el rezo y la bendición «que proveyó todos mis menesteres».

La mayoría de los textos que recitamos en la sección de los sacrificios («korbanot») fueron establecidos en el Sidur por dos razones: a) como sustituto de los sacrificios que no pueden ser ofrendados por la ausencia del Templo y como preparación para la plegaria; b) a los efectos de que todo judío tenga el mérito de poder estudiar Torá escrita junto con Mishná y Talmud cada día.

Y como en el 9 de Av está prohibido el estudio de Torá, surge por lo tanto la pregunta respecto de si corresponde leer los párrafos correspondientes al orden de los sacrificios. Muchos sostienen que todo lo que pertenece al orden de la plegaria, sirve principalmente a esa necesidad, y por ende está permitido recitarlo también el 9 de Av, obrando de tal modo los sefaradim y parte de los ashkenazim. Otros opinan que el 9 de Av, una persona debe recitar aquello que está acostumbrado a recitar a diario, empero aquellas partes del orden de los sacrificios que no suele recitar cotidianamente, que no las recite el 9 de Av.

Algunos acostumbran recitar a diario capítulos de Salmos y terminan una vez al mes todo el libro. Hay quienes opinan que el 9 de Av pasado el mediodía, ya se puede recitar la porción diaria correspondiente, mientras que otros opinan que es mejor posponerla para el día siguiente (Mishná Berurá 554:7, Kaf HaJaím 20).

Una de las bendiciones matinales es la que agradece a Dios «que proveyó todos mis menesteres», la que implica de modo específico el agradecimiento por el calzado de zapatos. Si bien en el 9 de Av y en Yom HaKipurím tenemos prohibido calzar calzados de cuero, los ashkenazim y algunos sefaradim acostumbran a recitarla, ya que desde una perspectiva más amplia, la bendición implica un agradecimiento por el funcionamiento general del mundo y no por el calzado específico en ese día. Más aún, también en los días de ayuno, tenemos permitido el calzado de pantuflas que nos hacen sentir las asperezas del suelo. Y debemos sumar a ello que la noche en la que concluye el ayuno ya podemos calzar nuestro calzado habitual, por lo que el agradecimiento matinal recae sobre el uso del calzado vespertino. Sin embargo, según el Arí Hakadosh no se recita la bendición en días de ayuno, y así acostumbran a hacer la mayoría de los sefaradim.

La noche del 9 de Av se puede recitar todo el Shemá en la cama, pues los versículos son leídos y pronunciados como plegaria y no como estudio.

19 – Leyes referentes al día 10 de Av.

El día siete del mes de Av los babilonios conquistaron el Templo, al atardecer del 9 lo incendiaron y el fuego ardió durante todo el día 10. Rabí Iojanán sostenía que de haber vivido en esa generación, habría fijado el ayuno el día 10, ya que la mayoría del recinto del Santuario se quemó en ese día. Algunos Amoraítas acostumbraban a ser más rigurosos y ayunaban tanto el 9 como el 10 de Av. Sin embargo los profetas y los sabios fijaron el ayuno para el día 9 de Av, ya que todo va tras el inicio y la desgracia se inició el 9 (Tratado de Ta´anit 29(A), Talmud Jerosolimitano Ta´anit capítulo 4: halajá 6).

Dado que la mayor parte del Templo se quemó el día 10 de Av, los judíos acostumbraban a abstenerse en ese día de comer carne y beber vino. La costumbre de los sefaradim es abstenerse durante el día entero mientras que los ashkenazim solo hasta el mediodía (Shulján Aruj y Ramá 558:1).

Según la opinión de la mayoría de los sabios de las últimas generaciones, la prohibición de ingerir carne y vino el 10 de Av se extiende también al lavado de ropa o el vestir ropa lavada, cortarse el pelo, escuchar música alegre o bañarse con agua caliente, empero está permitido lavarse o bañarse con agua tibia. Hay quienes son más flexibles y consideran que la prohibición del 10 de Av aplica al consumo de carne y vino únicamente pudiéndose bañar, cortarse el cabello y lavar ropa sin limitación. En principio es bueno actuar según la idea más estricta y en caso de necesidad imperiosa, se puede actuar según la idea más flexible.

Asimismo se acostumbra a no recitar la bendición de «Shehejeianu» el día 10 de Av al igual que durante las Tres Semanas (Rav Jaím Iosef David Azulay, Kaf HaJaím 558, ver arriba capítulo 8 incisos 7 y 8).

Cuando el día 10 de Av acontece en día viernes, desde la mañana se pueden iniciar los aprontes para Shabat que incluyen corte de cabello, lavado de ropas y toma de baño. En caso de premura se pueden comenzar la misma noche que finaliza el ayuno (Mishná Berurá 558:3, Aruj Hashulján 2. En el próximo inciso se especificarán las leyes referentes a la salida de un ayuno que fue pospuesto).

Se acostumbra a posponer la Santificación de la Luna («Kidush Levaná») hasta pasado el ayuno ya que se debe recitar con alegría y en los primeros nueve días de Av ésta disminuye. Muchos acostumbran a recitarla después de la oración de “Arvit” al finalizar el ayuno, pero a priori no es correcto hacerlo ya que es difícil estar contento cuando aún no se comió, bebió, ni se alcanzó a lavarse la cara y las manos o calzar zapatos de cuero. Por lo tanto es mejor fijar la hora del recitado de la bendición de la Luna una o dos horas después de terminado el ayuno, y de mientras, aprovechar para comer, lavarse y calzar zapatos y así poder recitarla con alegría. En el caso que se tema de que si se pospone la bendición de la Luna algunos pueden olvidar de recitarla, se puede hacerlo de inmediato al concluir el ayuno, y sería bueno que se lave la cara y beba algo de agua antes de comenzar.

20 – Leyes referentes al 9 de Av que cae en Shabat y es pospuesto.

El 9 de Av que cae en Shabat se pospone para el domingo, y durante el sábado no se exterioriza ninguna señal de duelo, se come y bebe en abundancia como en todos los Shabatot, inclusive como en los días de la corte del Rey Salomón (ver arriba capítulo 9 inciso 4).

Tal como lo estudiamos (ver inciso 4) las mujeres embarazadas y las que amamantan deben ayunar el 9 de Av. Pero si el ayuno se pospone, la ley es menos rigurosa con ellas y si se sienten débiles o tienen algún tipo de malestar, aunque no estén enfermas, están exentas del ayuno que se pospuso (Beur Halajá 559:9, Kaf HaJaím 75).

Los que cumplieron con el precepto de circuncidar a un niño, deben ayunar el 9 de Av. Empero si el 9 de Av cae en Shabat y es pospuesto, de acuerdo con la opinión de la mayoría de los juristas, pasado el mediodía pueden rezar el servicio de Minjá y romper el ayuno. Empero hay quienes son más rigurosos y no lo permiten. La costumbre más extendida es llevar a cabo la circuncisión sobre el final del ayuno y así la comida festiva se puede servir inmediatamente después de salidas las estrellas.

Cuando el 9 de Av cae en Shabat y el ayuno se pospone para el domingo 10, las restricciones de duelo no continúan una vez acabado el ayuno, por lo que está permitido cortarse el cabello, lavar ropa y bañarse con agua caliente. Empero según la opinión de muchos es menester abstenerse de ingerir carne y vino al culminar el ayuno, ya que como se ayunó durante el día, no corresponde pasar de inmediato a la alegría de su ingestión (Ramá 558:1, Mishná Berurá 4 y 5, Rav Eliahu Leyes Referentes a los Jaguim 29:9). Sin embargo hay quienes permiten hacerlo al concluir el ayuno (Rabí Jaím Vital, Peri Jadash, Torat Hamoadim 11:8).

21 – Leyes referentes a los menores de edad.

Es mitzvá enseñar a los niños pequeños todos los preceptos de la Torá en general, así como las reglas relativas al 9 de Av y el duelo por la destrucción del Templo en particular. Sin embargo, por cuanto que los niños son muy débiles, aún no se les puede hacer ayunar y solo a partir de la edad de nueve años, se les comienza a inducir al ayuno por unas horas, de acuerdo con su resistencia, pero de ninguna manera se les permite abstenerse de comer el día entero (Rabí Menajem Azariá de Pano 111, ver Kaf HaJaím 554:23). Cuando se los alimenta en día de ayuno, los alimentos deben ser más sencillos que lo normal, para marcar la diferencia con un día rutinario y así enseñarles a participar del duelo público (Mishná Berurá 554:50). Muchos acostumbran a no servir ni comida ni bebida en la noche del 9 de Av a niños que llegaron a la edad de seis años.

A la edad de seis años, que es considerada la edad de «Jinuj», a partir de la cual el niño entiende el significado del duelo por la destrucción del Templo, se le enseña a no usar calzado de cuero, a no pasarse cremas y a no tomar baños de placer el 9 de Av. Hay quienes son más rigurosos y comienzan con restricciones desde los dos o tres años y si bien estos niños por su corta edad no entienden el significado, esto implica de cierta manera, una forma de participación con el duelo colectivo que es tan intenso, al grado de que hasta los infantes son parte de él.

Así como los adultos tienen prohibido estudiar Torá porque produce alegría, pudiendo leer únicamente textos referentes a la destrucción del Templo o leyes referentes al duelo, asimismo los mayores que educan niños, tienen permitido enseñar exclusivamente estos temas (ver arriba inciso 10). Más aún, hay quienes opinan que está prohibido enseñar a niños debates talmúdicos de capítulos que se ocupan de la destrucción o leyes de duelo, porque en el momento en que el mayor enseña al menor, el primero se alegra, por lo que sólo se permite relatar a los menores, los relatos de la destrucción (Mishná Berurá 554:2 y ver Kaf HaJaím 8). Dado que ambas opiniones están bien fundamentadas, cada quien puede elegir cuál de las dos seguir. Según todas las opiniones un niño tiene permitido estudiar por su cuenta todo lo que un adulto tiene permitido estudiar el 9 de Av.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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