5 – Lavarse o tomar baño.

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Todo baño de placer está prohibido el 9 de Av, tanto sea con agua caliente como fría, tanto se trate de parte del cuerpo o del cuerpo entero, más aún, está prohibido poner el dedo meñique en agua. Sin embargo aquél que se ensució con barro, materias fecales o sangre de su propia nariz tiene permitido lavar la parte que se ensució, dado que la intención no es la obtención de placer (Shulján Aruj Oraj Jaím 554:9). Lo mismo en el caso de quien cambie los pañales de un niño, podrá lavar el sitio que está sucio, si bien por efecto de esta acción estará lavando también su propia mano. Más aún, si al lavar las manos con agua solamente, éstas siguen teniendo mal olor, podrá lavarlas también con jabón.

Otro tanto ocurre con una mujer que prepara alimentos para la finalización del ayuno o para sus niños pequeños, la que tendrá permitido lavar alimentos y utensilios, ya que no se trata de un lavado placentero. Si bien en cualquier acto de lavado y eliminación de suciedad existe un elemento de satisfacción, por cuanto que el móvil central es la higiene y no el placer, está autorizado.

Quien haya transpirado considerablemente al punto de que le incomoda y provoca sufrimiento, tiene permitido lavar el sitio afectado ya que no se trata de un baño de placer (Mishná Berurá 613:2, Shaar Hatziún 4).

Asimismo quien sea extremadamente sensible y no pueda iniciar el día sin antes lavarse la cara, puede hacerlo sólo con agua. A quien se le haya acumulado suciedad en los ojos (ojos lagañosos) y acostumbre a retirarla con agua, podrá hacerlo (Shulján Aruj 554:11, Mishná Berurá 22).

Está prohibido lavarse la boca el 9 de Av y quien sufra en exceso por esta limitación podrá cepillarse los dientes sin dentífrico. Sin embargo, en Yom Kipur por tratarse de un ayuno de la Torá y por ende más riguroso, no podrá hacerlo (ver arriba capítulo 7 inciso 5 numeral 6).

Una novia dentro de los treinta días inmediatamente posteriores a su boda, tiene permitido lavarse la cara y cualquier parte del cuerpo que requiera, para no provocar desagrado a los ojos de su novel marido (Mishná Berurá 554:29, Shaar Hatziún 38).

Está permitido tomar una toalla levemente húmeda y pasarla sobre el rostro, las manos y los pies ya que un poco de humedad no entra en la categoría de «tomar baño o lavarse», a condición de que esta humedad no sea suficiente como para que las manos luego estén mojadas y mojen otros objetos al tocarlos (Ramá 554:14, Mishná Berurá 27).

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