13 – Sentarse y acostarse en el suelo.

De acuerdo con la ley básica, no es obligatorio dormir o acostarse en el suelo el 9 de Av, ya que lo que indicaron los sabios talmúdicos (Ta´anit 30(A)) en cuanto a que «todos los preceptos que recaen sobre el doliente se aplican el 9 de Av», se refiere únicamente a las prohibiciones inherentes al duelo como lavarse o bañarse, untarse cremas, calzar cuero, mantener relaciones sexuales, saludar y estudiar Torá. Empero los deberes del doliente como dar vuelta la cama o sentarse en el suelo, técnicamente no corresponden al 9 de Av (Tur Oraj Jaím 555). De todas maneras se extendió la práctica de expresar el duelo por la destrucción del Templo tanto al sentarse como al acostarse, pero como el origen de esta norma es la costumbre, su ejecución está sujeta a diversas flexibilizaciones como se aclararán a continuación.

a) Al acostarse: hay quienes lo hacen sobre el piso, otros se privan únicamente de almohada mientras que otros colocaban una piedra bajo su cabeza (Shulján Aruj 555:2). Sin embargo, si esto le impide a alguien conciliar el sueño, puede dormir como lo hace habitualmente (Mishná Berurá 555:6). La práctica más extendida es bajar el colchón al piso, con lo cual ya no hay necesidad de retirar la almohada. Es bueno colocar una piedra bajo el colchón de modo tal que se cumplen todas las costumbres del duelo sin que se dificulte el conciliar el sueño.

b) Al sentarse: se acostumbra hacerlo en el suelo tal como lo hacen los dolientes. Sin embargo, como esto no es obligatorio según la base de la ley, no se extiende la práctica hasta el final del día (Bait Jadash 559:1). Los ashkenazim acostumbran a sentarse en el suelo hasta el mediodía del 9 de Av y los sefaradim hasta el servicio de Minjá (Shulján Aruj y Ramá 559:3). Asimismo, quienes duermen por la tarde no precisan bajar el colchón al piso.

Ya vimos anteriormente (capítulo 9 inciso 3) que según los sabios de la Cabalá, no es bueno sentarse sobre el suelo sin que nos separe alguna tela o madera (Birkei Iosef 555:8), pero cuando es sobre baldosas, muchos opinan –incluso los sabios de la Cabalá- que no se debe ser riguroso con ello. Si bien algunos acostumbran a colocar también sobre las baldosas algo que se interponga entre ellas y su cuerpo, muchos no lo hacen.

Dado que la halajá de base no determina la obligatoriedad de sentarse en el suelo, está permitido hacerlo sobre un almohadón o un banquito bajo, cuya altura no exceda los tres palmos (24 centímetros N. del T.). En el caso de que a alguien se le dificulte el banquito, podrá tener una altura levemente mayor. Sentarse sobre escalones se considera como hacerlo en el suelo pues la gente los pisa (Mekor Jaim le Javot Iair). Mujeres embarazadas, ancianos, enfermos y quienes sufren de dolores de espalda que les dificulte sentarse en un asiento bajo, pueden hacerlo sobre asientos normales (Aruj Hashulján Ioré Deá 387:3).

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