02. La razón por la cual las mujeres están exentas de los preceptos positivos sujetos a un tiempo fijo.

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La razón simple y más comúnmente aceptada de que las mujeres estén exentas de los preceptos positivos determinados por el tiempo es permitirles cumplir con su principal cometido que es construir una familia. Las mujeres cargan con una pesada responsabilidad y es la de construir y mantener unida una familia de la que dependen tanto el futuro personal como el nacional. Esta responsabilidad se desprende de su naturaleza, ellas dan a luz y amamantan, además poseen el carácter femenino y maternal que resultan esenciales para la conformación y desarrollo de la familia. Muchas veces, la responsabilidad de la dirección de un hogar amén de la crianza y educación de los niños exige una dedicación que absorbe todas las horas del día y la noche. Por ello, si se le impusiese a las mujeres el deber de cumplir con los preceptos marcados por el tiempo que demandan muchas veces la suspensión de una tarea para ejecutarlas, no podrían dedicarse adecuadamente a su familia (Según Abudraham y Sefer Hajasidim 1011).

Desde esta perspectiva, es posible explicar el hecho de que las mujeres estén exentas del precepto del estudio de la Torá. Este exige total y absoluta dedicación, tanto durante la temprana juventud en la que se adquieren las herramientas básicas de aprendizaje, como durante la vida adulta en la que se dedican extensas horas al estudio. Si las mujeres tuviesen el deber de estudiar Torá no podrían entregarse a la conformación de una familia. Si bien es claro que las mujeres deben también aprender a vivir de acuerdo a ella, no tienen la obligación de estudiarla de modo exhaustivo y puntilloso a fin de alcanzar la profundización teórica. De esta manera se libera a las mujeres de la tensión permanente que acompaña a los hombres que están preceptuados a dedicarse permanentemente al avance en la comprensión de la Torá.

De aquí resulta comprensible cuán valiosa es la familia, que en pos de conformarla y desarrollarla la Torá eximió a las mujeres tanto del precepto de su estudio como de los preceptos positivos determinados por el tiempo.

Es pertinente agregar que el hecho de que la Torá haya eximido a las mujeres del deber de su estudio y de los preceptos positivos sujetos a un tiempo fijo, implica que éstas tienen menos necesidad de cumplirlos y también sin ellos pueden alcanzar su pleno desarrollo personal (tal como se explicará adelante en el inciso 5, ver Ialkut Shimoní Shmuel 78). De acuerdo a esto se puede entender que también una mujer que carece de familia está exenta de estos preceptos.

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