05. La Torá habló de cuatro hijos

En la Torá hallamos cuatro veces que la persona debe contarle a su hijo lo acontecido durante la salida de Egipto y en cada una de estas oportunidades la Torá emplea una redacción diferente, de lo cual podemos deducir y de esto aprendemos que es menester que el relato sea explicado de una manera que se adapte a cada hijo conforme sus capacidades y virtudes.

En un sitio está escrito (Devarim-Deuteronomio 6:20): «Cuando te preguntare tu hijo mañana diciendo: ¿Qué son los preceptos testimoniales y los fueros y las leyes que ha ordenado HaShem, nuestro D’s, a vosotros?» Del hecho de que el hijo pregunta de un modo detallado «¿Qué son los preceptos testimoniales y los fueros y las leyes?» se desprende que se trata de un hijo sabio. De los versículos siguientes aprendemos que como respuesta a esta pregunta es necesario relatar exhaustivamente acerca de la salida de Egipto, el precepto del sacrificio del cordero de Pesaj y la misión del pueblo de Israel. Por ello la respuesta que se le da a este hijo es sumamente larga y detallada (como se verá en la siguiente halajá).

En otro pasaje está escrito (Shemot-Éxodo 12:26): «Y ocurrirá cuando os dijeren a vosotros, vuestros hijos: ¿Qué es este culto («avodá» literalmente trabajo) para vosotros? Habréis de decir: Sacrificio de Pesaj es para HaShem, que se apiadó de las casas de los hijos de Israel, en Egipto, al dañar Él a Egipto y a nuestras casas salvó«. Este hijo en cuestión es el malvado, pues denomina a los preceptos como «trabajo» de lo cual se infiere que le resulta difícil cumplirlos, y además agrega «para vosotros» de lo cual se entiende que no se siente copartícipe en su realización. De todas maneras, la Torá ordena prestarle atención y explicarle la particularidad y singularidad del pueblo de Israel la cual se manifiesta en la ofrenda del sacrificio de Pesaj. Siempre se debe creer que es probable que lo explicado pueda ingresar en su corazón, y entonces al ceñirse de fe y capacidad de superación habrá de santificar el Nombre de D´s y habrá de pasar a la próxima generación la antorcha de la tradición judía.

Además, está escrito (Shemot-Éxodo 13:14-15): «y será, cuando te preguntare tu hijo, mañana, diciendo: ¿Qué es esto? Habrás de decirle a él: Con la fuerza del Poder nos sacó HaShem de Egipto, de la casa de la esclavitud. Empero ocurrió que cuando se endureció Par´ó para liberamos, mató HaShem todo primogénito en la tierra de Egipto, desde primogénito de hombre hasta primogénito de bestia«. Del hecho que este hijo al preguntar emplea la expresión «¿qué es esto?» se desprende que se trata de una persona simple que no sabe articular y detallar correctamente su interrogante  y por lo tanto la Torá, en este caso, ordena explicarle conforme su capacidad los eventos impactantes que acompañaron la salida de Egipto, las grandes plagas que sufrieron los egipcios  y la dureza del corazón del Faraón que finalmente se vio quebrada por medio de la muerte de los primogénitos. Estas son las cuestiones que un hijo simple puede comprender y que pueden impresionarlo.

Aunque un hijo no tenga la iniciativa de preguntar nada por sí mismo es menester relatarle la salida de Egipto, tal cual está escrito (Shemot-Éxodo 13:7-8): «Panes ázimos se habrá de comer… y habrás de narrar a tu hijo, en aquel día, diciendo: Por causa de esto ha hecho HaShem para mí (portentos) al salir yo de Egipto«. Dado que no formuló ninguna pregunta es nuestro deber despertar su curiosidad por medio de cosas tangibles. Por ello se le dice «por causa de esto», esto es, en mérito de las matzot, el maror y el sacrificio de Pesaj HaShem obró maravillas con nosotros y nos sacó de Egipto. Por ello, se coloca sobre la mesa una «keará» (platón alegórico) para que cada alimento allí presente patentice una de las significaciones de la noche del Seder.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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