06) Volumen y no peso

Las medidas a las que se refirieron los sabios son de volumen y no de peso, puesto que resulta obvio que los judíos no cargaban habitualmente balanzas en sus bolsillos. Es así como los sabios nos transmitieron las medidas en términos accesibles tales como el volumen de una aceituna o el de un huevo. Tal como ya aprendimos, la instrucción práctica es que el volumen de un «kazait» (aceituna) es el de medio huevo («jatzí beitzá»). En caso de que el alimento contenga grandes espacios huecos no se los incluye en el cálculo del volumen, empero en el caso de espacios pequeños que no son del todo perceptibles, estos no alteran el cálculo y cada vez que parece que el volumen del alimento equivale al de medio huevo incluidos los pequeños orificios – se debe recitar la bendición final.

Sin embargo, hubo juristas sefaradíes que acostumbraban pesar las medidas en virtud de que resulta dificultoso calcular o estimar un volumen, ya que a veces el alimento es largo, en otros casos cuadrado, y a veces posee grandes huecos u hoyos que no se incluyen en el volumen final. Además, hay quienes entienden que también se debe restar del cálculo estimativo los huecos pequeños  lo cual hace muy complicado estimar el volumen por lo que se recurre al peso. Empero también estos juristas coinciden con el principio general de que la medida depende del volumen y no del peso. Esta fue la costumbre ancestral en el pueblo de Israel, estimar el volumen del alimento incluyendo los huecos pequeños y solamente en el caso de los huecos grandes que no son parte de su textura – no se adicionan al estimativo. Y esta es la halajá.

Por ejemplo, en el caso del pan, los huecos grandes que a veces se generan en este no se suman al estimativo del volumen, pero los hoyos pequeños que están presentes en toda la hogaza sí son incluidos para estimar el volumen de medio huevo. Asimismo, esta es la norma respecto de las galletas de arroz, el pop corn o palomitas de maíz, bamba, crema chantilly (como la que viene en el interior de la golosina llamada «Crembo») y similares, alimentos que al no contener huecos de importancia se estima el volumen por simple observación.

Cada persona precisa aprender a estimar un volumen de medio huevo en los diferentes alimentos. A los efectos de acostumbrarse a hacerlo, es bueno colocar un huevo o medio junto a diferentes alimentos. Ya aprendimos que no se debe temer en demasía el errar en esto ya que los sabios le concedieron a cada persona la autoridad de calcular por sí misma el volumen, a pesar de que es razonable suponer que habrá de equivocarse estimando tanto de más como de menos.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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