13. Labores necesarias para la confección de vestimenta.

01- Introducción.

La vestimenta es de gran importancia por cuanto que cubre el cuerpo humano y lo protege del frio y el sol. Sin embargo, en un inicio Adám y Javá no necesitaron cubrirse con vestimenta alguna, mas tras el primer pecado se sintieron desnudos y la precisaron. Mientras ellos se mantuvieron en su estado inicial de pureza no se vieron atraídos por los aspectos físicos y pudieron poner de manifiesto su espiritualidad adecuadamente, por lo que su cuerpo resultó ser el utensilio apropiado para descubrir, de hecho, sus almas. Empero, tras el pecado, el cuerpo se vio afectado y se despertó en ellos un instinto de atracción física exacerbada que opacó el interés por el alma y produjo el olvido del destino Divino de la condición humana, todo lo cual generó el sentimiento de vergüenza. El principal aspecto de la dignidad humana se fundamenta en la Imagen y Semejanza Divinas que se revelan en el alma y se traducen en el estudio de la Torá, el cumplimiento de los preceptos y los actos de generosidad. Mas cuando el hombre se olvida de su objetivo y se deja arrastrar incontroladamente por su instintos – se transforma en un ser indigno. La vestimenta que cubre la exterioridad, modera la atracción de la persona por los aspectos materiales y corrige el defecto del pecado. Al cubrirse el cuerpo exterior, el alma alcanza una mayor expresión y así se corrigen los aspectos corporales que logran manifestarse plenamente con alegría y santidad, encaminándolos por la senda de la Torá y los preceptos. Por lo tanto, la vestimenta es para el hombre su honorabilidad.

Como en el caso de toda cosa buena, al alma se la puede encauzar tanto apropiadamente como  erróneamente. Quienes escogen acertadamente visten prendas recatadas y bonitas, las cuales los dignifican al destacar su aspecto espiritual. Quienes escogen equivocadamente visten prendas no recatadas que resaltan los bajos instintos corporales, y en vez de realzar el alma la ocultan aún más, no habiendo vergüenza mayor que ésta.

En virtud del pecado de Adám y Javá, el ser humano fue expulsado del Jardín del Edén y pasó a vivir el clima del mundo terrenal, razón por lo cual se vio afectada la capacidad del cuerpo humano para protegerse necesitando así de vestimentas que lo resguarden del frío en invierno y de la radiación solar en verano. En virtud del error cometido, el cuerpo se vio doblemente afectado, pues en ausencia de la vestimenta no puede ser un receptáculo apto para contener el alma y tampoco puede protegerse de las inclemencias del tiempo.

Dado que la vestimenta es la reparación del pecado del Hombre, ésta no es dable de encontrar en la naturaleza, por lo que es necesario esforzarse en confeccionarla mediante numerosas labores. Los sabios contaron trece labores necesarias para confeccionar indumentaria de tela y otras siete para confeccionar prendas de cuero.

Tal como vimos, toda labor intrínsecamente importante tiene su origen en el Tabernáculo y las treinta y nueve labores prohibidas en Shabat son aquellas mediante las cuales se construyó este. Las labores vinculadas a la confección de vestimenta tienen su origen en los tejidos empleados en el Tabernáculo, los cuales están destinados a ocultar la Luz del Creador y a la vez, honrarla.

02- Las labores de la vestimenta.

Trece labores fueron necesarias para confeccionar vestimenta (Mishná Shabat 7:2): 1) Esquilar la lana (se verá adelante en el cap. 14 inc. 1). En caso de que el material con el que se confecciona es vegetal, su extracción está prohibida por tratarse de la labor de «cosechar» (ver adelante cap. 19 inc. 6) 2) Blanquear la lana de la suciedad y la grasa adheridas (se verá más adelante en los incisos 3 al 8). 3) Peinar la lana para que resulte sencillo elaborar hilos. Quien extrae tendones de un animal a los efectos de elaborar a partir de estos hilos o cuerdas – trasgrede una derivación de esta labor. 4) Teñir la lana a los efectos de elaborar vestimenta e hilados bonitos. 5) Hilar la lana, y en caso de que la materia prima sea lino se estará trasgrediendo la misma labor.

Ahora pasamos a las labores que transforman los hilos separados de lana en un tejido único. En términos generales, la tela está conformada por hilos de «urdimbre» y «trama» («Shetí VaEreb»[1]). Los hilos de la urdimbre son la base de la prenda que se extienden a lo largo, mientras que los de la trama son aquellos que se enlazan con los primeros. En el pasado se empleaba un telar manual que transformaba los hilos sueltos en un tejido, para cuyo uso se requería la realización de diferentes labores: 6) Hacer la urdidura, esto es tensar los hilos de la urdimbre. 7) Hacer el preparado del telar («Shnei Batei nirim»). A los efectos de poder pasar los hilos de la trama entre los de la urdimbre, se debe preparar el telar que contiene lizos a los que se enhebran los hilos de la urdimbre, de modo tal que alternadamente se elevan los hilos pares y los impares para poder pasar entre ellos los hilos de la trama. Quien hace dos presillas para amarrar los hilos de la urdimbre – trasgrede la labor en cuestión (Tosafot Rabí Ieshaiahu Di Trani, Talmud Babilonio Tratado de Shabat 73(A)). Hay quienes opinan que quien introduce dos hilos de urdimbre a estas presillas –  trasgrede la prohibición (Rashí allí). 8) Tejer dos hilos – esto es pasar dos hilos de la trama por los de la urdimbre – y en la práctica comenzando así a elaborar el tejido. 9) Retirado de dos hilos. Cuando se genera en el tejido un desperfecto o una rasgadura, a veces la reparación implica retirar hilos del mismo y esta es la labor de «Cortar el tejido del telar» («Potzea»).

En el marco de la prohibición de la realización de esta labor, se prohíbe deshilachar los bordes de una vestimenta o una venda que están confeccionadas a base de urdimbre y trama. Entre las diferentes labores referidas al tejer está prohibido elaborar una canasta, un tamiz, una criba o una «hamaca paraguaya» (cama hecha a base de cuerdas), pues todos estos objetos se elaboran a partir de hilos o cuerdas dispuestos bajo la forma de urdimbre y trama (Rambám 9:16).

Hoy día, la labor de tejer es llevada a cabo por máquinas sofisticadas que realizan simultáneamente todas las diferentes labores anteriormente señaladas, y quien las pone a funcionar en Shabat trasgrede todas las prohibiciones de las diferentes labores de una sola vez.

Otras labores vinculadas a la terminación de la confección de la vestimenta son: 10) Anudar, 11) Desatar o desanudar (tal como se detallará en los incisos 13-15). 12) Coser dos puntadas, 13) Desgarrar a los efectos de coser dos puntadas (se detallará en los incisos 10-12).

Asimismo, las labores referentes al curtido de cueros tienen que ver con la confección de vestimenta, pues del cuero no sólo se extrae el pergamino sobre el cual se puede escribir sino que además es la materia prima para la confección de prendas de vestir y zapatos (se trata de las labores de Cazar, Faenar- cap. 20 incisos 6-9, Desollar, Curtir, Alisar, Marcar- cap. 18 inciso 6 y  Cortar a medida- cap. 15 inc. 10).


03- Leyes referentes al blanqueado – lavado.

La labor del blanqueado consiste en limpiar tanto la lana como el lino para confeccionar con estos prendas de vestir. Lavar la ropa para limpiarla es una labor derivada de blanquear (Rambám Shabat 9:10-11).

El lavado de la ropa se lleva a cabo en tres etapas: colocando la prenda en remojo, frotándola y escurriéndola. Tras cada una de estas etapas se desprende de la prenda parte de la suciedad, por lo que cada una de estas está prohibida por la Torá. Pasemos a detallar las etapas del lavado de la ropa:

El lavado de la ropa se inicia con la colocación de la prenda en remojo. Bajo el agua, las manchas ceden parcialmente y algo de la suciedad es liberada del tejido disolviéndose en el líquido; por lo tanto, está prohibido poner ropa en remojo en Shabat. Por ejemplo, está prohibido colocar ropa sucia de bebé en agua a pesar de que la parte más significativa del lavado se piensa llevar a cabo una vez finalizado el Shabat, puesto que en el mero acto de poner en remojo la prenda, esta se limpia un poco. La segunda etapa del lavado de ropa consiste en frotar la prenda cuando esta está aún mojada, y es la etapa más importante del lavado, pues al frotar las manchas tanto éstas como la suciedad ceden disolviéndose en el agua y por ende desaparecen.

La tercera etapa del lavado consiste en escurrir la prenda del agua que absorbió. Al hacerlo, se liberan de la prenda junto con el agua tanto manchas como suciedad. Dado que con cada escurrida sale un poco de la suciedad, cada una de éstas está prohibida por la Torá. Aunque la prenda se haya mojado por efecto de la lluvia está prohibido escurrirla a los efectos de secarla, pues al hacerlo, inevitablemente, se está limpiando en algo a la prenda. A los efectos de evitar que la persona pueda llegar a escurrirla, los sabios prohibieron sostener en las manos una prenda empapada en agua. Sin embargo, se permite seguir vistiendo ropas que se mojaron con la lluvia y aunque se las haya quitado, en caso de carecer de otra muda de ropa puede volver a vestirlas, mas no podrá transportarlas de un lugar a otro sin motivo aparente (Shulján Aruj 301:45-46).

Algunas veces tiene lugar una cuarta etapa en el lavado de la ropa y es ponerla a secar junto a una estufa tras haberla escurrido de modo tal que con el calor  -la humedad de la prenda se evapore junto con resabios de suciedad. De esta manera, al calentarse, la prenda queda limpia y resplandeciente. Esto se acostumbraba a hacer con la lana bruta que tras esquilarla y lavarla la blanqueaban junto a la estufa, y esta acción se incluye en la labor de blanqueado que la Torá prohíbe. Por lo tanto, está prohibido colocar junto a la estufa que está a una temperatura intolerable para la mano («Yad soledet bó«) un abrigo que se mojó bajo la lluvia o una toalla que se humedeció por su uso (Shulján Aruj 301:46).

Es menester saber que la Torá no solamente prohíbe el lavado de una prenda completa sino que prohíbe también eliminar una simple mancha. La prohibición aplica tanto si se quita la mancha con agua o saliva, o bien si se aplican otros productos de limpieza tales como gasolina o bencina. Asimismo, si sobre la prenda cayó un producto aceitoso, estará prohibido aplicarle talco  para evitar la formación de una mancha (Shmirat Shabat Kehiljatá 15:27).

Asimismo, los sabios prohibieron realizar cualquier acción que haga pensar a los demás que se lavó ropa en Shabat trasgrediendo así la prohibición de la Torá. Por lo tanto, si las vestimentas se mojaron en Shabat no se habrán de colgar a secar sobre la cuerda que se emplea habitualmente para secar ropa recién lavada, sino que se deberá colgar en un sitio que no es usado habitualmente para el secado, como por ejemplo, una percha o una silla. Sin embargo, en el caso de prendas que se pusieron a secar antes de entrado el Shabat se las puede dejar sobre la cuerda durante el día sagrado (Shulján Aruj 301:45).

04- La colocación de prendas en remojo.

Tal como ya vimos, la primera etapa en el lavado de una prenda es colocarla en remojo ya que con esta acción comienza a ser removida parte de la suciedad. Por lo tanto, está prohibido mojar con agua u otro producto una pequeña parte de una prenda ya que se considera lavado.

Los sabios medievales debatieron respecto de si está o no prohibido poner en remojo una prenda que carece de manchas. Muchos opinan que la prohibición aplica únicamente cuando la prenda está manchada, estando permitido hacerlo con una completamente limpia. Otros opinan que está prohibido poner en remojo incluso una prenda sin manchas, ya que al  mojarla se la está limpiando aunque sólo sea mínimamente. En la práctica, dado que se trata de un debate vinculado a una prohibición de la Torá, muchos de los sabios de las últimas generaciones indicaron que se debe actuar conforme a la opinión más estricta; por lo que, en Shabat, está prohibido mojar con agua una prenda carente de manchas.

Empero, está permitido mojar una prenda de modo tal que se la ensucie. Por lo tanto, está permitido secarse con una toalla ya que el agua de las manos no la limpia sino que la ensucia levemente. Hay quienes tienen el cuidado de sacudir las manos para así hacer caer algunas gotas de agua, de modo tal que al secarse con la toalla se la humedezca en menor medida. De todas maneras, según la halajá se puede mojar una tela siempre y cuando sea de un modo tal que la ensucie. Aún si la toalla está manchada, quien tiene la intención de secarse las manos con ésta y no de retirarle las manchas – podrá hacerlo (Shulján Aruj y Ramá 320:10, Beur Halajá ‘דלא’).

05- El limpiado de la mesa y el lavado de platos y cubiertos en la pileta.

Si se volcó algo de agua sobre la mesa se la podrá secar con una toalla o repasador, ya que al mojarla de esta manera se la está ensuciando y no lavando. Asimismo, si se vuelca sobre la mesa un poco de vino o jugo – se los podrá secar con una toalla u otra tela.  Si bien de esta manera la tela habrá de absorber parte del color del vino o jugo y no se puede colorear en Shabat, esto no estará prohibido ya que la intención original de la acción es secar la mesa y no colorear la tela en cuestión, y además este coloreado no mejora la tela sino que la ensucia.

Cuando se vuelca mucha agua sobre la mesa o el suelo, está rabínicamente prohibido secarla con una toalla ya que como está muy empapada se teme que al intentar secarla se la escurra, trasgrediendo así una prohibición de la Torá. Esta situación tiene diferentes soluciones posibles: a) Utilizar varias toallas de modo tal que cada una de estas absorba un poco del agua y no haya que temer que se las escurra, b) Utilizar un tipo de tela que aunque se empape no se acostumbre a escurrir (Mishná Berurá 301:172). Además, se puede absorber el agua con papel absorbente, c) Si no se cuenta con varias toallas o telas que no se acostumbre a escurrir, se puede llevar a cabo la tarea del absorbido del agua mediante dos personas. Primeramente habrán de apoyar la toalla sobre el agua y luego la habrán de colocar en el interior de un balde o en otra parte. Esto se debe a que la prohibición de los sabios de llevar una prenda empapada aplica sobre una persona, en cambio, cuando se lleva entre varias está permitido puesto que si uno se olvida y se dispone a escurrirla el otro u otros pueden recordarle que es Shabat y que eso está prohibido (Shmirat Shabat Kehiljatá 15 nota 55).

Está prohibido lavar los platos y los cubiertos con una esponja común, pues ésta absorbe agua y se la puede escurrir. Empero, se permite utilizar esponjas de plástico que no absorben agua por lo que no se teme que se las pueda escurrir. El uso de toallas húmedas (como las que se emplea con bebés n. de t.) se detallará en el capítulo 14 inciso 6.

Si un trapo de cocina cae a la pileta se podrá abrir la canilla aunque de esta forma se empape, ya que no se está mojando de un modo adecuado para su lavado. Si había en la pileta un trapo húmedo – hay quien opina que se lo puede levantar con la mano pues uno cuida que el trapo esté siempre seco (Aruj HaShulján13:48). Empero en la práctica, dado que se acostumbra a escurrirlo, es bueno que quien quiera retirarlo de la pileta lo haga por medio de un tenedor o un cuchillo, pues al hacerlo de un modo diferente al habitual es más fácil recordar de tener el cuidado de no escurrirlo.

06- Quitando barro a prendas de cuero y zapatos.

Existe una diferencia entre las prendas comunes y las confeccionadas con cuero. Prendas comunes confeccionadas con hilos de lana, lino o similares, está prohibido colocarlas en remojo pues al hacerlo se las está lavando. En cambio, se puede poner en remojo una prenda de cuero y lo único prohibido por la Torá es lavarla abiertamente, esto es, frotarla enérgicamente. La diferencia radica en el hecho de que en las prendas comunes el agua es absorbida por el tejido y al pasar esta entre los hilos remueve las manchas y la suciedad, por lo que el lavado se inicia al colocar la prenda en remojo. Sin embargo, el cuero no absorbe el agua fácilmente, ésta última no fluye por su interior y por lo tanto no puede remover la suciedad adherida. Si bien el poner cuero en remojo puede ablandar o eliminar una suciedad adherida, el agua no es absorbida por lo que no lava la suciedad interior. En cambio, si se lava el cuero frotándolo enérgicamente un lado con el otro o mediante un cepillo, la suciedad interior saldrá al agua y este sería un lavado prohibido por la Torá.

Por lo tanto, si se adhiere al cuero una suciedad desagradable se la podrá retirar mojándolo con agua, pues en este caso se está quitando únicamente la mancha en cuestión y el resto de la prenda no está siendo lavada. Empero, estará prohibido frotar el sitio de la mancha pues de esta manera se está retirando también la suciedad absorbida en el interior de la prenda.

Una vez que la prenda de cuero se moja, los sabios prohíben  escurrirla. En el caso de todas las demás prendas, el escurrido está prohibido por la Torá pues al hacerlo sale suciedad de las mismas y por lo tanto es una forma de lavado. En cambio, en el caso de las prendas de cuero no se acostumbra a escurrirlas a los efectos de lavarlas pues es muy difícil hacerlo, y además esta acción no las limpia significativamente – por lo que la prohibición es únicamente rabínica (Beur Halajá 302:9 אסור).

Zapatos de cuero que se ensuciaron con polvo se pueden limpiar con un trapo, ya que el polvo no está absorbido al interior del cuero sino que es exterior al mismo. Empero, está prohibido cepillarlos o frotarlos intensamente con un trapo para sacarles brillo (se detallará cap. 18 inc. 6, ver Aruj Hashulján 327:4, Shmirat Shabat Kehiljatá 15:40).

Fango o barro que se pegaron a un zapato o a una prenda, quien lo retira pulverizándolo trasgrede la prohibición rabínica de moler. En caso de duda respecto de si quitar el barro provocará su pulverización – se lo podrá retirar. En caso de necesidad importante, aunque sea claro que al quitar el barro éste se habrá de pulverizar, se lo puede retirar de un modo diferente al habitual, como por ejemplo, golpeando un zapato con el otro o golpeando el torso de la mano sobre la prenda embarrada (ver arriba cap. 12 inc. 1).

07- Servilletas y prendas de nylon, plástico e hilos de poliéster.

La prohibición del lavado aplica sobre prendas y telas que absorben la suciedad en su interior. En cambio, en el caso de muebles de madera u objetos de plástico que no absorben suciedad – se los puede lavar con agua para quitar la suciedad adherida. Según esto, nos parece que, aparentemente, se pueden limpiar manteles hechos de plástico o nylon, ya que como no absorben suciedad no aplica sobre estos la prohibición de lavar. Hay quien sentenció así (Or Letzión II 24:6), empero, en opinión de la mayoría de los juristas, dado que estas tiras o paños de nylon se emplean para confeccionar vestimenta y manteles, no se los debe frotar intensamente a la hora de limpiarlos de un modo similar al lavado de la ropa. Sin embargo, por cuanto que el nylon no absorbe agua se puede enjuagar las tiras o los paños y hasta frotarlos suavemente (Igrot Moshé Ioré Deá 2:76, Tzitz Eliezer 5:10, Yalkut Yosef 302:22).

Se presentó la  pregunta respecto de las prendas, manteles o medias de dama que están confeccionados con tejido sintético (Poliéster). Todos coinciden con que está prohibido lavarlos mediante frotado o escurrirlos, pues de esa manera se los limpia de un modo similar al lavado de ropa. Cabe preguntarse si se los puede enjuagar o poner en remojo. Hay quienes opinan que por cuanto que los hilos de plástico no absorben suciedad o agua se los puede enjuagar y poner en remojo, tal que solamente si el tejido incluye algún tipo de hilo natural se prohibirá hacerlo (Shmirat Shabat Kehiljatá 15:7-8). Otros juristas consideran que una prenda cuyo tejido es exclusivamente sintético tampoco se puede poner en remojo pues entre los hilos se acumula suciedad, y al ponerlo en remojo o enjuagarlo parte de ésta se disuelve y sale (Or Letzión II 24:6). Y así consideramos que en la práctica no se puede poner en remojo una prenda sintética.

Se permite limpiar lentes de contacto tanto duros como blandos pues entran en una categoría más fácil que la de los manteles de nylon, por lo que se los puede frotar suavemente. Esto se debe a que los lentes no absorben líquido, por lo que tampoco se los considera vestimenta y frotarlos no se asemeja al lavado de ropa. De la misma manera se permite lavar un chupete (chupón) o el pico de una mamadera (biberón) e inclusive frotarlos para que se desprenda la suciedad que traen adherida, ya que al estar hechos de goma el  limpiarlos no entra en la categoría de lavado y como se ve claramente que no se trata de vestimenta, frotarlos no se ve como lavado de ropa.

08- Quitar manchas y polvo en Shabat.

Tal como vimos en el inciso tercero la labor del lavado de ropa se lleva a cabo principalmente mediante agua u otros materiales. Sin embargo, aún cuando no se emplee agua, está prohibido quitar manchas de una prenda mediante un frotado similar al que se emplea en el lavado normal; empero, se permite quitar la mancha de un modo diferente al habitual («Shinui»). Es menester puntualizar que hay dos tipos de manchas; las tenues y las severas.  Las manchas tenues se permite quitarlas mediante un cambio menor respecto a la forma habitual de lavado, mientras que en el caso de las manchas severas,  en caso de necesidad, se permite quitarlas de un modo completamente diferente al habitual. Pasamos a explicar:

Una mancha tenue en la vestimenta es aquella que no impedirá al dueño de la prenda salir a la calle. Los sabios prohibieron quitarla frotando la prenda de un modo similar al del lavado a mano, pero si se lo frota de un modo diferente esto estará permitido. Por lo tanto, se permite quitar una mancha tenue mediante una raspada de uña o cuchillo. Si se detiene por unos segundos se podrá dar otra raspada, pues las interrupciones hacen que la acción no se parezca al lavado de ropa. Asimismo se podrá quitar la mancha mediante una pasadita con un trapo seco o pañuelo, y de ser necesario tras una interrupción de un par de segundos se los podrá volver a pasar sobre la mancha. Esto se debe a que mientras no se frote de modo continuo no se está quitando la mancha de un modo similar al frotado del lavado de ropa.

En caso de que la mancha sea severa, al punto de que el dueño de la prenda tendrá cuidado de no salir con esta a la calle, no se permitirá quitarla mediante raspado o pasando un trapo húmedo, pues ésta es la manera habitual de quitar manchas durante los días de la semana. Algunos juristas medievales sostienen que esto está prohibido por la Torá. Sin embargo, en caso de que la mancha se retire de un modo radicalmente distinto al habitual, los juristas están divididos en su opinión respecto de si quitarla estará o no prohibido rabínicamente, y en caso de necesidad podemos actuar conforme a la opinión más flexible. Por lo tanto, en caso de necesidad se permite quitar la mancha de un modo radicalmente diferente al habitual, como por ejemplo, frotando el cuerpo contra una puerta, un ropero o una cama a la altura de la mancha. Otra forma permitida sería raspando o masajeando el cuerpo a la altura de la mancha, de un modo tal que no se asemeje en lo más mínimo a la acción de frotar una prenda para quitarle una mancha. En caso de que la mancha sea gruesa, se la podrá quitar en su mayor parte raspándola con la uña o un cuchillo o pasándole un trapo. Todo esto se permite a condición de que no se quite la mancha en su totalidad; el resto se podrá quitar de un modo radicalmente diferente al habitual.

Si la prenda se manchó de polvo no se lo podrá quitar de un modo habitual sacudiendo la prenda o aplicándole golpes o frotándola, empero, se puede golpear la prenda con el dedo mayor pues se  trata de una manera de hacerlo radicalmente diferente a la habitual. Cuando el sofá se ensucia de polvo se lo puede golpear para quitarlo, pues el sofá no es importante como una prenda que al estar sucia resulta embarazoso salir con ésta a la calle, y por ende limpiarlo no se considera una acción de lavado. Empero, frotar el sofá de la misma manera en que se frota ropa al lavarla – está prohibido.

En caso de que sobre la prenda se encuentre depositado algún tipo de suciedad no adherida al tejido, retirarlo no se considerará una acción de lavado. Por lo tanto, está permitido quitar de la prenda una pluma, algodón o hilos etc. (Ramá 302:1, Shmirat Shabat Kehiljatá 15:33).

09- El doblado del talit (manto de oración) en Shabat y otras leyes.

Los sabios prohibieron doblar la ropa de un modo exacto en Shabat, pues el hacerlo se preserva la forma de la prenda la cual podrá ser vestida sin arruga alguna, por lo que esta acción se ve como una reparación de la misma. Sólo se podrá doblar en el caso de una prenda blanca y nueva que puede ser doblada por una sola persona sin mediar la ayuda de otra, siempre que lo haga para ser vestida en ese mismo Shabat por carecer de otra vestimenta (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 113(A)). En virtud de esta regla hay juristas que prohibieron doblar el talit  tras concluir el servicio ya que no se ha de vestir nuevamente ese mismo Shabat. En caso de que el talit ya no sea nuevo también está prohibido doblarlo pues en ese caso el pliegue es más significativo (Jaié Adam 44:24). Esta es la usanza de algunos de los que cumplen con esta regla de manera meticulosa.

Por otra parte, algunos de los juristas medievales (Orjot Jaím) son de la opinión de que el modo de doblar que los sabios prohibieron ya no se aplica en nuestros días, pues en el pasado se empleaba una suerte de prensa de ropa que fijaba los dobleces y esta labor era comúnmente realizada por dos personas. Por ello, cuando autorizaron doblar el talit lo condicionaron a que la acción sea realizada por una sola persona. Empero, nuestro modo actual de doblar la ropa no es tan significativo y no se ve como mejoramiento o reparación de la prenda, por lo que se permite doblar el talit por sus dobleces habituales al concluir el servicio. Este doblado no se trata tampoco de una acción realizada en Shabat para la semana. Más aún, se debe tener cuidado de no deshonrar el talit con el que se cumple un precepto dejándolo sin doblar, ya que esto implica una suerte de deshonra al sagrado día. Así como se permite hacer esta acción, en este día también se puede acomodar el sofá de la sala aunque no se tenga la intención de tomar asiento sobre éste dado que al hallarse fuera de sitio se estaría despreciando al Shabat. Es así que algunos de los juristas de las últimas generaciones sentenciaron que se puede doblar el talit del modo habitual (ver Kaf HaJaím 32, Aruj Hashulján 302:12, Or Letzión II 24:3).

La opinión intermedia, que es la mayoritaria en el seno de los juristas, indica que se puede doblar el talit mas no según sus dobleces habituales ya que la prohibición de doblar ropa en Shabat recae únicamente sobre prendas que son dobladas según sus dobleces fijos; en cambio si se pliega la prenda sin seguir los dobleces marcados por la plancha –  la acción no se asemeja a la labor prohibida por lo que se permite. Esta es la halajá principal (Shulján Aruj 302:3, Mishná Berurá 302:18, Ben Ish Jai Segundo Año Vaieji 13, Shmirat Shabat Kehiljatá 15:49, Iejavé Da´at 2:40). Es de remarcar que en la práctica, los mantos de oración que compramos actualmente vienen con dobleces marcados que es muy difícil de seguirlos exactamente a la hora de doblarlos, por lo que se puede acomodar el talit de modo habitual tras concluir el servicio ya que no se siguen exactamente los dobleces del planchado original.

Un sombrero que se aplastó se lo puede acomodar en Shabat pues se trata de un arreglo sencillo y no se lo considera la reparación de un utensilio llevada a cabo en este sagrado día (Shmirat Shabat Kehiljatá 15:50).

Los juristas debatieron respecto de si se permite plegar un papel con una forma especial como avión o barco y asimismo conferirle a las servilletas formas especiales. Quien quiera seguir la opinión flexible tiene en quien apoyarse y quien actúe más rigurosamente será bendecido (tal como se explicará en cap. 15 inc. 7).

10- Coser.

La labor de coser consiste en unir paños de tela, tejido o cuero, unos a otros tal como fueron cosidos en el Tabernáculo. Mediante la labor de coser se unen objetos blandos unos a otros, mientras que mediante la labor de construir se unen objetos duros.

Todo aquél que cose dos puntadas permanentes trasgredió la prohibición de la Torá de no coser, y si cosió de manera tal que las puntadas no han de perdurar – trasgredió una prohibición rabínica (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 74(B), Mishná Berurá 340:27).

Asimismo, está prohibido tirar de un hilo que comenzó a deshilacharse en la prenda. Si la jalada del hilo resulta permanente – la trasgresión será de la Torá, mientras que si perdura poco tiempo será rabínica (ídem 75(A), Shulján Aruj 340:6). En el caso de un botón que se aflojó está prohibido tirar del hilo que lo une a la prenda para reforzarlo (Shmirat Shabat Kehiljatá 15:71).

Se permite unir una parte de una prenda con otra mediante botones, presillas, cierres o velcro. Aunque la intención sea que permanezcan cerrados por un largo tiempo – esto no está prohibido puesto que estas uniones fueron diseñadas desde un principio para ser abiertas y cerradas, por lo que no implican ni rasgado ni costura. Del mismo modo, al abrir o cerrar una ventana no se trasgrede las prohibiciones de construir y destruir.

Se permite tirar del cordón de un abrigo o un sombrero para cerrarlos pues así no se cose sino que es la forma habitual de uso de la prenda, amén de que el hilo no está cosido a la prenda sino que posee un amplio espacio para correr. Asimismo está permitido tirar de una cuerda o hilo que pasa entre ojales en el borde de una prenda para achicarla (ver Shulján Aruj 340:7).

Se permite unir dos partes de una prenda mediante alfileres de gancho pues esta unión no se asemeja a una costura. Hay quienes lo prohibieron pero la halajá es según la opinión de quienes lo permiten. Quien se abstenga de colocar un alfiler de gancho por tiempo prolongado (es decir en forma permanente) será bendecido. Empero, un broche decorativo se puede poner en la prenda, aunque sea por tiempo prolongado, pues no une dos telas una con la otra.

Así como la costura está prohibida por la Torá, también prohíbe pegar o adherir pues se trata de una labor derivada de la primera. Por lo tanto, está prohibido pegar papeles o telas entre sí. Si la adhesión perdura la prohibición será de la Torá y si se mantiene por poco rato será rabínica (ver Sha´ar Hatziún 303:68).

Asimismo, la Torá prohíbe engrampar papeles pues las grampas unen los papeles mediante dos orificios lo cual se asemeja a una costura fija de dos puntadas. Sin embargo, se puede unir dos papeles mediante un clip ya que éste los adhiere exteriormente y no desde su interior.

11- Desgarrar («Kore´a»).

La labor de desgarrar es aquella que ayuda a coser vestimentas, ya que a veces para reparar o confeccionar una prenda es necesario desgarrarla para volverla a coser. Por lo tanto, quien desgarra para volver a coser – trasgrede la prohibición de la Torá. En el Tabernáculo ocurrió que un gusano perforó uno de los paños de la tienda y si cosían en el sitio del orificio el resto de la tela se arrugaría, por lo que la desgarraban por completo para volver a coserla.

Si el desgarro resulta beneficioso – se trasgrede una prohibición de la Torá como en el caso de deshacer un dobladillo para alargar una prenda. Un desgarro que no es beneficioso, como cuando se quiere romper una prenda, está prohibido rabínicamente.

Quien desgarra bolsas o manteles de nylon de un rollo para usarlos – trasgrede la prohibición de la Torá. Quien desgarra papel higiénico para usarlo – también la trasgrede. Hay quienes opinan que cuando se tiene la intención de desgarrar el papel en el sitio marcado por orificios diminutos – se trasgrede la prohibición de cortar a medida. Si se desgarra el papel de un modo diferente al habitual – se trasgrede una prohibición rabínica. En caso de necesidad y a los efectos de evitar situaciones vergonzantes, los sabios permitieron trasgredir su propia prohibición. Por lo tanto, una persona que se encuentra en una situación en la cual no tiene manera de limpiarse sin desgarrar papel higiénico, los sabios le permiten hacerlo de una manera diferente a la habitual a los efectos de no pasar por una situación embarazosa. Un modo diferente de cortar el papel puede ser tensarlo con los dos codos, sin poner la intención de cortarlo por los orificios (Shulján Aruj 312:1, Mishná Berurá 12, Shmirat Shabat Kehiljatá 23:19, Aruj HaShulján 11:40).

En el caso de un libro que por error tiene hojas que no fueron cortadas a la hora de encuadernarlo – la Torá prohíbe separarlas. Si las hojas fueron correctamente cortadas mas les cayó pegamento y se adhirieron una a la otra – se las puede separar ya que se pegaron involuntariamente y con la intención de que la adhesión no perdure (Maguén Abraham 340:18, Mishná Berurá 45). Pañuelos de papel que no fueron correctamente cortados y permanecieron adheridos en un punto determinado – no se los puede desgarrar.

Así como pegar hojas o telas es una derivación de la labor de coser, despegar papeles o telas es una tarea derivada de la labor de desgarrar. Por lo tanto está prohibido separar hojas engrampadas o arrancar una hoja de papel de un block.

Está permitido desgarrar una bolsa que contiene alimentos tal como se permite pelar una naranja para ingerirla, ya que ninguna de las dos acciones tiene por objetivo final la cáscara o la envoltura sino el alimento que está en el interior de las mismas. Asimismo, se permite abrir los papeles pegados en la bolsa de papel en la que viene el azúcar y hay quienes se abstienen de hacerlo, empero la opinión principal es la que permite (ver cap. 15 inc. 12).

Si en víspera de Shabat no se alcanzó a retirar de una prenda nueva la etiqueta que pende de un hilo de plástico se lo puede cortar en Shabat. Esto se debe a que la etiqueta no está adherida a la prenda y por lo tanto no se la considera cosida a ésta.

12- Pañales desechables, curitas y notas adhesivas.

Se permite hacer uso de pañales desechables en Shabat del mismo modo que en los días de la semana. Aprendimos que pegar papeles está prohibido en Shabat pues se trata de la labor de «coser» al tiempo que separar papeles se prohíbe pues implica la labor de «desgarrar»; emplear pañales desechables implica pegar y separar papeles que están adheridos con un tipo de cinta adhesiva que permite abrir y cerrar numerosas veces. Por esta causa se lo considera como un botón y no está prohibido usarlos.

También se pueden emplear en Shabat pañales desechables que se adhieren con pegamento, ya que desde un principio estas adhesiones están diseñadas para durar poco tiempo. Según muchos de los juristas, así como no se prohíbe una costura no duradera tampoco se prohíbe pegar los pañales.  Es muy probable que quienes prohíben la costura o la adhesión no duradera sean flexibles en el caso de los pañales, puesto que las cintas adhesivas del pañal están destinadas a ser usadas reiteradas veces, para que en caso de que sea necesario reacomodarlo se pueda volver a cerrar. Por lo tanto, no se debe considerar el pegar o cerrar un pañal como «coser» ni el abrirlo o despegarlo como «desgarrar» sino como el uso de botones o cinta adhesiva que abren y cierran numerosas veces una prenda. Sin embargo, es menester tomar precaución en un aspecto: en los días de la semana, antes de tirar el pañal a la basura se lo pega a los efectos de que la suciedad quede encerrada en el interior y dado que esa adhesión está destinada a durar un tiempo prolongado – es bueno no realizarla en Shabat.

En caso de necesidad se puede emplear una curita pues el adherirla al cuerpo no se considera «coser». De ser necesario  se puede pegar una curita sobre una venda pues este tipo de adhesión está destinada a durar poco tiempo (ver adelante cap. 28 inc. 9 las reglas referentes a la curita y la venda).

Está permitido emplear una nota adhesiva o señal marcadora adhesiva, pues están diseñadas para uso reiterado decenas o centenas de veces y se las considera como botones o cinta adhesiva sobre los que no se aplican las prohibiciones de «coser» y «desgarrar».

13- Atar y desatar .

La labor de «atar» implica unir objetos amarrándolos y «desatar» es la labor de separarlos deshaciendo el nudo. A diferencia del caso de la labor de «coser» que une objetos blandos entre sí y los transforma en una unidad, o de la labor de «construir» que une objetos sólidos entre sí y los transforma en una unidad, la labor de «atar» permite conectar objetos sin transformarlos en una misma unidad.

Tal como vimos anteriormente (cap. 9 inc. 2), todas las labores que fueron prohibidas en Shabat tienen su origen en las labores que permitieron la erección del tabernáculo. En aquellos días era menester atar los hilos de las telas que se cortaban al ser tejidas y además era necesario hacer los nudos de las redes con las que se pescaban los moluscos de los que se extraía el color celeste –»Tjelet»- con el cual se teñían los hilos de las telas. A veces faltaba un hilo en una de las redes por lo que era necesario «desatar» uno de otra red (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 74(B). En el Talmud Jerosolimitano 15:1, allí los amoraítas debatieron respecto de si la Torá prohíbe o no atar las telas del tabernáculo y del patio a las estacas).

Existen cuatro niveles de nudos: a) Nudo firme y duradero que no se ha de desatar y está prohibido por la Torá, por ejemplo, los nudos del tefilín o el tzitzit. Es importante prestar atención en Shabat de no ajustar el nudo del tzitzit. b) Un nudo semipermanente, esto es, que está destinado a durar un período determinado, por ejemplo una semana, y está prohibido atarlo por decisión rabínica. Asimismo, está prohibido el nudo profesional aunque esté destinado a durar menos de una semana y se lo considera, en cierta forma, permanente – por lo que los sabios prohibieron atarlo en Shabat. c) Un nudo no profesional temporario destinado a durar menos de una semana se puede atar en Shabat. d) Nudos que son tan flojos al punto de que no se los considera como tales como en el caso del nudo de la corbata o un nudo simple, se los puede emplear para unir objetos aunque sea por un período prolongado.

Todo nudo que está prohibido atar por la Torá, el desatarlo estará prohibido por ésta, al tiempo que todo nudo que está prohibido por lo sabios atarlo – el desatarlo estará prohibido por estos. Asimismo, todo nudo que está permitido atar en Shabat estará permitido desatarlo. En el caso de un nudo que la halajá permite desatar, empero en la práctica es sumamente difícil hacerlo, se puede cortar el hilo o la cuerda con un cuchillo tomando la precaución de no ser visto por un lego en asuntos religiosos («am haaretz«), no sea cosa que en virtud de lo observado piense que se permite lo prohibido (Mishná Berurá 317:7).

14- Nudos prohibidos.

Está prohibido atar un nudo doble aún cuando se tenga la intención de desatarlo ese mismo día. Esto se debe a que se trata de un nudo fuerte que puede durar mucho tiempo, y por lo tanto se lo considera como nudo profesional (Shiltei Guiborim). Por ello, en opinión de algunos de los sabios medievales (Rif y Rambám) está prohibido rabínicamente atarlos aunque sea por poco tiempo. Esto se refiere a un nudo doble muy ajustado tal como aquél con  el que se atan los zapatos o la bolsa de la basura. Empero, una mujer tiene permitido atar con un nudo doble el pañuelo con el que cubre su cabeza ya que no acostumbra a ajustarlo fuertemente, y las mujeres que buscan cumplir con el precepto excelentemente acostumbran a abstenerse de hacerlo.

Si le ocurre a alguien que sus zapatos resultaron atados con un nudo doble, en caso de que no desatarlo le provoque pesar podrá hacerlo.

Está prohibido atar un nudo en un extremo del hilo o cordón, tal como se acostumbra  a hacer con un hilo de coser o con las extremidades del tzitzit. Esto se debe a que se lo considera nudo artesanal o profesional por lo que según la opinión de algunos de los juristas  atarlo por poco tiempo está prohibido rabínicamente y hacerlo de un modo permanente está prohibido por la Torá (Sefer Mitzvot Gadol, Ramá 317:1). De la misma forma, está prohibido atar una bolsa de nylon que contiene alimentos con un nudo simple muy ajustado, empero se permite atarla con un nudo de corbata o un nudo simple que una los dos bordes de la bolsa.

15- La moña  y el nudo simple.

La moña o corbata no se considera un nudo ya que tirando de uno de los extremos se abre. Incluso una moña sobre otra no se los considera «nudo» ya que ambas pueden abrirse de un solo tirón (Shulján Aruj 317:5, Mishná Berurá 29). Un nudo simple tampoco se considera «nudo» por cuanto que no resiste o perdura. Dado que estos dos anudamientos no entran en la categoría de nudo prohibido en Shabat, se les puede realizar aunque se tenga la intención de que perduren un tiempo prolongado.

Hay juristas que en el caso de un nudo simple sobre el cual se efectúa una moña (tal como muchos acostumbran a hacer con los cordones de sus zapatos) lo consideran como nudo simple nada más y lo permiten ya que éste no entra en la categoría de nudo prohibido, por lo que se puede efectuar uno sobre otro sin fin. Hay juristas más estrictos en esta materia que entienden que por cuanto que la sucesión de nudos los fortalece, se los debe considerar como nudo común que si se ata por menos de una semana se lo permite y a partir de una semana se lo prohíbe. Así es como se debe actuar en principio. Sin embargo, en el caso de un rollo de la Torá no es necesario ser estricto y se lo puede atar con un nudo y sobre este hacer una moña con la intención de que dure muchos meses.

En el caso de un nudo simple sobre el cual se hace una moña y encima otro nudo simple como se acostumbra a atar en los zapatos, se los considera como a un nudo común que si se lo ata pensando en que dure menos de una semana se lo permite y si la intención es que dure una semana o más se lo prohíbe. Hay quienes cumplen con excelencia y se abstienen de hacer tal nudo en Shabat.

En el caso de quien acostumbra atar y desatar la corbata que viste – podrá anudarla en Shabat. En cambio, quien al anudar su corbata acostumbra a hacerlo por un tiempo largo no podrá anudarla, y en caso de necesidad también podrá aflojarla en Shabat con la intención de deshacer el nudo al concluir el sagrado día.

16- Reglas varias.

Quien elabora una cuerda a partir de hilos (que se irán enhebrando) – trasgrede la prohibición de «atar» y quien reduce una cuerdas a sus hilos originales – trasgrede la de «desatar» (Rambám 10:8).

Está prohibido enhebrar una cadena de perlas no sea que se ate el hilo que las une. En el caso en que algunas perlas se hayan salido no se las puede devolver, no sea que se ate el hilo (Mishná Berurá 317:20). Empero, se permite que niños, como parte de su juego, enhebren cadenas que no están destinadas a perdurar puesto que el nudo con el que se las ata no es permanente (Shmirat Shabat Kehiljatá 16:22).

Hay quienes opinan que no se puede enhebrar el cordón de un zapato nuevo pues de esta manera se lo habilita para su uso, lo cual implica trasgredir la prohibición de «dar el último toque»(Ktzot HaShulján 146:3). Otros opinan que en el caso de un zapato viejo también se prohíbe enhebrarle un cordón (Mishná Berurá 317:18, Shmirat Shabat Kehiljatá 15:64). Otros son de la opinión que hoy en día se permite enhebrar los cordones en un par de zapatos nuevos, puesto que éstos traen actualmente orificios amplios por los que pasan fácilmente los cordones, por lo que hacerlo no se considera una labor (Iabía Omer IX 108:162). A los efectos de tomar en cuenta todas las opiniones es correcto enhebrar el cordón de un modo diferente al habitual, por ejemplo, salteándose parte de los orificios o enhebrando sólo los orificios superiores, de modo tal que al concluir el Shabat sea necesario hacerlo nuevamente de manera normal. Haciéndolo así, no se considera que se transformó a los zapatos en utensilios aptos para su uso (Shmirat Shabat Kehiljatá 15:64).

Se permite poner cinturón a un pantalón nuevo ya que no está destinado a permanecer en él de forma definitiva. Asimismo, se permite introducir un almohadón nuevo a la funda. Sin embargo, se prohíbe introducir un hilo o cinta a un vestido o pantalón nuevos si es que han de permanecer allí definitivamente, pues al hacerlo se está transformando a las prendas en aptas para su uso (Mishná Berurá 317:16, Shmirat Shabat Kehiljatá 15:66).

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