04- La colocación de prendas en remojo.

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Tal como ya vimos, la primera etapa en el lavado de una prenda es colocarla en remojo ya que con esta acción comienza a ser removida parte de la suciedad. Por lo tanto, está prohibido mojar con agua u otro producto una pequeña parte de una prenda ya que se considera lavado.

Los sabios medievales debatieron respecto de si está o no prohibido poner en remojo una prenda que carece de manchas. Muchos opinan que la prohibición aplica únicamente cuando la prenda está manchada, estando permitido hacerlo con una completamente limpia. Otros opinan que está prohibido poner en remojo incluso una prenda sin manchas, ya que al  mojarla se la está limpiando aunque sólo sea mínimamente. En la práctica, dado que se trata de un debate vinculado a una prohibición de la Torá, muchos de los sabios de las últimas generaciones indicaron que se debe actuar conforme a la opinión más estricta; por lo que, en Shabat, está prohibido mojar con agua una prenda carente de manchas.

Empero, está permitido mojar una prenda de modo tal que se la ensucie. Por lo tanto, está permitido secarse con una toalla ya que el agua de las manos no la limpia sino que la ensucia levemente. Hay quienes tienen el cuidado de sacudir las manos para así hacer caer algunas gotas de agua, de modo tal que al secarse con la toalla se la humedezca en menor medida. De todas maneras, según la halajá se puede mojar una tela siempre y cuando sea de un modo tal que la ensucie. Aún si la toalla está manchada, quien tiene la intención de secarse las manos con ésta y no de retirarle las manchas – podrá hacerlo (Shulján Aruj y Ramá 320:10, Beur Halajá ‘דלא’).

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