03- Leyes referentes al blanqueado – lavado.

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La labor del blanqueado consiste en limpiar tanto la lana como el lino para confeccionar con estos prendas de vestir. Lavar la ropa para limpiarla es una labor derivada de blanquear (Rambám Shabat 9:10-11).

El lavado de la ropa se lleva a cabo en tres etapas: colocando la prenda en remojo, frotándola y escurriéndola. Tras cada una de estas etapas se desprende de la prenda parte de la suciedad, por lo que cada una de estas está prohibida por la Torá. Pasemos a detallar las etapas del lavado de la ropa:

El lavado de la ropa se inicia con la colocación de la prenda en remojo. Bajo el agua, las manchas ceden parcialmente y algo de la suciedad es liberada del tejido disolviéndose en el líquido; por lo tanto, está prohibido poner ropa en remojo en Shabat. Por ejemplo, está prohibido colocar ropa sucia de bebé en agua a pesar de que la parte más significativa del lavado se piensa llevar a cabo una vez finalizado el Shabat, puesto que en el mero acto de poner en remojo la prenda, esta se limpia un poco. La segunda etapa del lavado de ropa consiste en frotar la prenda cuando esta está aún mojada, y es la etapa más importante del lavado, pues al frotar las manchas tanto éstas como la suciedad ceden disolviéndose en el agua y por ende desaparecen.

La tercera etapa del lavado consiste en escurrir la prenda del agua que absorbió. Al hacerlo, se liberan de la prenda junto con el agua tanto manchas como suciedad. Dado que con cada escurrida sale un poco de la suciedad, cada una de éstas está prohibida por la Torá. Aunque la prenda se haya mojado por efecto de la lluvia está prohibido escurrirla a los efectos de secarla, pues al hacerlo, inevitablemente, se está limpiando en algo a la prenda. A los efectos de evitar que la persona pueda llegar a escurrirla, los sabios prohibieron sostener en las manos una prenda empapada en agua. Sin embargo, se permite seguir vistiendo ropas que se mojaron con la lluvia y aunque se las haya quitado, en caso de carecer de otra muda de ropa puede volver a vestirlas, mas no podrá transportarlas de un lugar a otro sin motivo aparente (Shulján Aruj 301:45-46).

Algunas veces tiene lugar una cuarta etapa en el lavado de la ropa y es ponerla a secar junto a una estufa tras haberla escurrido de modo tal que con el calor  -la humedad de la prenda se evapore junto con resabios de suciedad. De esta manera, al calentarse, la prenda queda limpia y resplandeciente. Esto se acostumbraba a hacer con la lana bruta que tras esquilarla y lavarla la blanqueaban junto a la estufa, y esta acción se incluye en la labor de blanqueado que la Torá prohíbe. Por lo tanto, está prohibido colocar junto a la estufa que está a una temperatura intolerable para la mano («Yad soledet bó«) un abrigo que se mojó bajo la lluvia o una toalla que se humedeció por su uso (Shulján Aruj 301:46).

Es menester saber que la Torá no solamente prohíbe el lavado de una prenda completa sino que prohíbe también eliminar una simple mancha. La prohibición aplica tanto si se quita la mancha con agua o saliva, o bien si se aplican otros productos de limpieza tales como gasolina o bencina. Asimismo, si sobre la prenda cayó un producto aceitoso, estará prohibido aplicarle talco  para evitar la formación de una mancha (Shmirat Shabat Kehiljatá 15:27).

Asimismo, los sabios prohibieron realizar cualquier acción que haga pensar a los demás que se lavó ropa en Shabat trasgrediendo así la prohibición de la Torá. Por lo tanto, si las vestimentas se mojaron en Shabat no se habrán de colgar a secar sobre la cuerda que se emplea habitualmente para secar ropa recién lavada, sino que se deberá colgar en un sitio que no es usado habitualmente para el secado, como por ejemplo, una percha o una silla. Sin embargo, en el caso de prendas que se pusieron a secar antes de entrado el Shabat se las puede dejar sobre la cuerda durante el día sagrado (Shulján Aruj 301:45).

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