09. La concentración- intención.

https://ph.yhb.org.il/es/02-17-09/

Quien reza debe estar concentrado, esto es, estar consciente de lo que dice y procurar no distraerse con otras cuestiones durante la plegaria. Si a la persona lo abordan pensamientos extraños habrá de quitarlos de sobre sí y volver a rezar. Aunque no logre estar concentrado en cada palabra, por lo menos deberá esmerarse en hacerlo en el final de cada bendición. Quien no puede mantenerse concentrado en todas las bendiciones, que se esmere en hacerlo en la bendición de los patriarcas (Maguén Abraham) y en la de «Modim» que son aquellas en las que nos tenemos que inclinar a su inicio y a su final. El mínimo que se exige es, que la persona se concentre en la bendición de los patriarcas que es la primera de la Amidá.

Quien rezó y no estuvo concentrado en la primera bendición, la base de la ley indica que debe volver a rezar, pues la ausencia de concentración en esta es un impedimento para el cumplimiento del precepto de orar. Sin embargo, en virtud del deterioro de las generaciones y la pérdida de capacidad de concentración, los sabios de las últimas generaciones sentenciaron que en caso de no haberse logrado la concentración no se vuelva a rezar, pues se teme que tampoco en la segunda vez ésta sea obtenida y la repetición sea inútil (Ramá 101:1, Kaf HaJaím 4).

Quien está por finalizar la bendición de los patriarcas y se da cuenta que no estaba concentrado, mientras no haya recitado el Nombre de D´s en el cierre, que vuelva a «Eloh-ei Abraham» y se concentre (Mishná Berurá 101:4 citando al Jaiei Adam). Si pronunció el Nombre de D´s, que finalice la bendición concentrado y bien hará si vuelve a pensar en dicha bendición con una mayor concentración, ya que según Rambám el pensamiento se considera como  las palabras pronunciadas. Si ya pasó a la segunda bendición y recitó «Atá Guibor«, que continúe con su rezo y procure concentrarse más en las bendiciones siguientes y especialmente en la de «Modim«.

Esta entrada fue publicada en 17. La "Amidá" (el rezo de pie y en silencio).. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *