21. Otras reglas en detalle.

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Tal como vimos anteriormente, a priori es bueno actuar según la opinión más estricta del Maguén Abraham y no retroceder los tres pasos si esto implica entrar en los cuatro codos a la redonda del de atrás, aunque éste último no se encuentre exactamente detrás.

Empero, a veces la plegaria del que está atrás se ve perturbada porque al extenderse puede obstaculizar al de adelante contra su voluntad. Cuando el que espera para retroceder percibe la molestia en el de atrás, es mejor que proceda según la opinión de Eliahu Rabá y si no está exactamente frente al otro habrá de retroceder.

De esta manera, quien acostumbra a extenderse en sus oraciones puede pedirle al de adelante que no le espere para retroceder. En ese caso el de adelante tendrá permitido retroceder los tres pasos ni bien concluye su rezo. Quien reza exactamente delante, dará los pasos en diagonal.

Un oficiante que tiene tras de si alguien rezando y llega el momento de la repetición de la Amidá, habrá de actuar conforme a la opinión de Eliahu Rabá que sostiene que si no está exactamente frente a su rostro puede retroceder. Si el oficiante está exactamente delante del rostro de quien aún reza, que retroceda en diagonal y luego retorne a su sitio para recitar la repetición de la Amidá.

En términos generales, es bueno que la persona que reza extensamente se habitúe a no hacerlo atrás de su compañero para no molestarlo. Asimismo habrá de tener cuidado de no rezar atrás del oficiante o del rabino para no hacerlos esperar y por ende molestarlos (ver arriba 3 y 7, la prohibición de rezar detrás del rabino).

Así como está prohibido pasar delante de alguien que reza, tampoco se lo debe hacer delante del oficiante durante la repetición de la Amidá o antes de que éste recite Kadish (Kaf HaJaím 55:9).

Los sabios de las últimas generaciones debatieron respecto de si se aplica la misma normativa en el caso que se trate de un menor o un mayor de edad que reza, en cuanto a la prohibición de retroceder frente a éste o sentarse en un radio de cuatro codos mientras éste reza (ver libro Dalet Amot Shel Tefilá pág. 254-257). Dado que esta norma tiene origen en los sabios, la halajá final es conforme a la opinión más flexible y los que buscan cumplir con excelencia actúan según la opinión más estricta.

 

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