12. El final del rezo.

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Finalizamos la parte más importante del rezo al recitar el versículo «Ihiú Leratzón Imrei Fí Veheguión Libí…» que se encuentra inmediatamente después de la bendición por la paz. Si el orante escuchó Kadish o Kedushá entre la última bendición y este versículo no habrá de responder, pues éste es aún parte integral del rezo (Shulján Aruj y Ramá 122:1).

Desde el inicio del párrafo que abre con las palabras «Eloh-ai Netzor» hasta el «Ihiú Leratzón» del final del mismo, se puede responder «Amén» al Kadish, la Kedushá, Barjú y Modim, ya que la parte principal del rezo ya terminó. Empero, por cuanto que éste aún no terminó por completo, el status del orante se asemeja al de quien se encuentra en medio de las bendiciones del recitado del Shemá, que no puede responder Amén por bendiciones y demás (Shulján Aruj ahí, ver arriba 16:5).

Tal como aprendimos, este es el momento apropiado para extenderse en súplicas y pedidos personales. La tradición indica que cuando Rabí Akiva rezaba solo, se extendía mucho en las súplicas posteriores al rezo (ver Talmud Babilonio Tratado de Berajot 31(A)).

Una vez finalizadas las súplicas se recita nuevamente «Ihiú Leratzón» y se retroceden tres pasos. Quien no pueda retroceder pues hay alguien atrás suyo que todavía está rezando, como ya concluyó con las súplicas posteriores al rezo, puede responder en voz alta a cualquier cuestión relacionada con la santidad, incluso «Baruj Hú UBaruj Shemó«. Asimismo, esta persona puede continuar con las secciones posteriores del servicio como ser «Ashrei» y «Aleinu Leshabeaj«, recitar salmos o estudiar (ver adelante fin de halajá 20).

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