15. ¿Cuándo está permitido interrumpir durante la Amidá?

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Cuando una persona está parada orando ante el Creador, tiene prohibido hablar de otra cosa simultáneamente (ver adelante 18:1). Inclusive, está prohibido interrumpir caminando o mediante insinuación o gestos. Esto es algo obvio por cuanto que esta misma persona delante de un rey de carne y hueso, se mantendría firme y temblorosa y cuidándose de no distraerse, entonces con mucha más razón habrá de hacerlo al presentarse ante el Rey de reyes.

Aunque el rey de Israel salude a una persona durante la Amidá, ésta no le ha de responder. Sin embargo, si se trata de un monarca gentil que puede llegar a poner en riesgo la vida del orante le habla durante el rezo, habrá de detenerse, por cuanto que salvar la vida antecede al precepto de rezar (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 30(B)). Si una serpiente no venenosa se enrolla en el talón de la persona mientras esta reza, no habrá de interrumpir la oración; empero, si se trata de un escorpión o una serpiente que muy probablemente sean venenosos, habrá de pedir ayuda pues la duda por peligro inminente de vida antecede al deber de rezar (ídem 33(A), Shulján Aruj Oraj Jaím 104:1-4).

El caminar no se considera una interrupción significativa, por lo que si se le dificulta la concentración en el sitio donde comenzó a rezar, se puede trasladar a otra parte. Por ejemplo, si una serpiente no venenosa se le acerca y esto le afecta la concentración, aunque no se presente peligro a la vida de la persona, esta podrá ir a otra parte para seguir rezando sin distracción (Mishná Berurá 104:10). Asimismo, si alrededor de quien reza se encuentran personas o niños que hablan en demasía y esto impide su concentración, si puede hacerles una seña para que se callen y esto da resultado, es lo mejor, pues la seña es considerada una interrupción muy leve. Empero si no le hacen caso, lo mejor es ir a otra parte y continuar allí el rezo. De la misma forma, en el caso de un rabino al cual se lo espera a que concluya su rezo  y esto le afecta la concentración puede señalar al oficiante que comience la repetición de la Amidá (Mishná Berurá 104:1).

Así también, si su propio hijo comenzó a molestar en medio del rezo al punto que las demás personas no logran concentrarse en su oración, le debe hacer señas para que salga y si no entiende lo debe retirar de la sinagoga sin hablar para volver y continuar con el rezo.

Si durante el rezo a una persona le sucede un percance que de no resolverlo de inmediato puede sufrir una pérdida económica, no habrá de interrumpir (Mishná Berurá 104:2, Kaf HaJaím 6). Empero si este percance lo perturba al grado de no permitirle la concentración, podrá interrumpir para repararlo.

Si un libro de rezos (Sidur) se cae al suelo y la persona en cuestión no logra concentrarse mientras nadie lo levanta, que finalice la bendición en la que se encuentra y que vaya a recogerlo. En caso de que una persona comience a rezar de memoria y se confunda no pudiendo continuar, podrá ir a tomar un Sidur y seguir con su plegaria (Mishná Berurá 96:7). Si en medio del rezo a la persona le entra una duda sobre una regla que puede justificar una suspensión del mismo, como por ejemplo si se olvidó de recitar algo y no sabe qué hacer, puede ir a consultar un libro que lo saque de duda. Si no sabe buscar solo en el libro, hay quienes opinan que podrá interrumpir para preguntar verbalmente qué hacer (Mishná Berurá 104:2). En caso de que el teléfono suene en medio del rezo habrá de continuar con su oración y en caso de que no logre concentrarse podrá ir a desconectar la línea y retomar su oración.

En caso de que el talit se caiga en medio del rezo, si todavía parte de éste está sobre él, puede acomodarlo. Empero si se le cayó por completo no puede volver a envolverse con él pues esta acción es considerada como una interrupción (Shulján Aruj 97:4). En caso de que la falta de su talit le moleste al grado de que le impida concentrarse, entonces podrá volver a revestirse con él al finalizar la bendición en la que se encuentra (Mishná Berurá 97:16). Una persona que vio que el talit se le cayó a alguien que está rezando puede colocárselo nuevamente (Kaf HaJaím 27).

Quien se encuentra rezando y escucha Kadish o Kedushá no puede responder. Sin embargo puede mantenerse callado y concentrarse en lo que el oficiante recita  y se le considera como si él mismo lo hubiese dicho. Si la interrupción de su propio rezo le impide concentrarse, es mejor que siga rezando normalmente.

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