20. Quien termina de rezar.

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Quien al concluir la Amidá se percata de que tiene una persona parada detrás suyo, si hay entre ambos cuatro codos y tres pasos más de distancia, de modo tal que al caminar hacia atrás no entra en el área contigua del otro, podrá hacerlo. Si está más cerca, no dará los pasos hacia atrás hasta que el otro concluya su rezo. Incluso si quien está parado atrás comenzó a rezar tarde y extiende mucho su plegaria, no se puede ingresar en su área de contigüidad. Tal como lo vimos anteriormente, los sabios de las últimas generaciones debatieron respecto de esta prohibición.

Según el Maguén Abraham, aunque quien reza por detrás de la persona, no esté parado exactamente atrás del que concluyó su rezo, siempre que los pasos ingresen en un radio de cuatro codos alrededor de quien reza atrás, se deberá esperar a que este último finalice sus plegarias. Según la opinión de Eliahu Rabá solo en caso de que una persona esté parada exactamente delante de la otra no se podrán dar los pasos para atrás, empero si el otro no está exactamente atrás sino oblicuo se podrá retroceder. A priori es bueno actuar como el Maguén Abraham y en caso de necesidad se puede ser más flexible de acuerdo con la opinión de Eliahu Rabá (Mishná Berurá 102:18-19). Si alguien está rezando exactamente detrás de otra persona que acaba de concluir y necesita dar los pasos hacia atrás, en caso de necesidad, éstos se pueden dar en diagonal pues hay quienes explican que de acuerdo con  Eliahu Rabá siempre que al dar pasos hacia atrás, uno no se acerca a quien está detrás suyo, se puede retroceder (en nombre del Jazón Ish, citado en el libro Dalet Amot Shel Tefilá, pág. 50 y 363, ver en Ishei Israel 29:7, allí 32 comentario al pie de página 73).

Quien termina de rezar

Quien termina de rezar

Si entre la persona que debe retroceder y el que está atrás se encuentra una tercera que ya terminó de rezar, el de adelante puede dar los tres pasos hacia atrás ya que el segundo se interpone entre el primero y el tercero y aunque no haya aún retrocedido, el primero podrá retroceder en su dirección pues ya no está rezando.

Si hay necesidad, se puede flexibilizar también en caso de que entre quien precisa retroceder y el de atrás haya un tabique de por lo menos diez palmos (ochenta centímetros) de altura y cuatro palmos de ancho (treinta y dos centímetros). Quienes procuran una solución más flexible aún, pueden considerar a los bancos fijos de la sinagoga como tabique, por cuanto que tienen diez palmos de altura.

En el caso de quien no puede retroceder por causa de alguien que está rezando atrás de él, aunque todavía no concluyó formalmente el rezo puede responder «Amén», «Baruj Hú Baruj Shemó» y recitar todas las plegarias. Si llegó al «Tajanún» puede tomar asiento y recitarlo. Lo correcto es no sentarse exactamente delante del rostro de quien reza detrás. Luego se habrá de parar nuevamente en su sitio y cuando quien reza detrás concluye con su plegaria, el de adelante puede retroceder los tres pasos correspondientes y dirá «Osé Shalom…» (Mishná Berurá 122:4, ver 104:9. Ver arriba halajá 13).

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