05- Acto sin intención y «psik reisha» (lit. «cortando la cabeza» o sea acto ineludible).

https://ph.yhb.org.il/es/01-09-05/

Cuando una persona tiene la intención de realizar una acción permitida, y que al momento de efectuarla es probable que se realice una labor prohibida, siendo que su intención no es realizar algo prohibido y no hay certidumbre respecto de que la labor prohibida tenga lugar, se puede llevar a cabo la labor deseada sin temor a que al mismo tiempo se haga algo prohibido. Por lo tanto, una persona puede arrastrar sobre el suelo una cama o una silla a pesar de que es muy probable de que se  formen surcos en la tierra, lo cual es parte de la labor de arar, pues la persona no tiene intención de arar y además no es seguro de que se formen surcos. Asimismo está permitido caminar sobre el pasto en un sitio en el cual es muy probable que el andar provoque que este sea arrancado, porque quien camina no tiene la intención de arrancar hierbas y además no es seguro que esto ocurra. A estas situaciones les llamamos «una acción no intencional» («davar sheeinó mitkaven«).

Empero, está prohibido el arrastrar la silla cuando es absolutamente claro que se va a formar un surco (adelante cap. 19 inc. 2). Si es seguro que cuando camine sobre el pasto habrá de arrancar hierbas – estará prohibido hacerlo (cap. 19 inc. 8). Siempre que la realización de una acción permitida acarree forzosa e inexorablemente una acción prohibida, el sujeto de la acción no podrá argüir que se trata de una «acción no intencional» sino que se considera que realizó una acción prohibida intencionalmente. Cuando la persona tiene interés en que la segunda labor se realice, trasgrede una prohibición de la Torá – mientras que si no tiene tal interés trasgrede una prohibición rabínica.

Asimismo, los sabios prohibieron cerrar la puerta de la casa si adentro se encuentra un ciervo (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 106(B)). Quien lo hace no puede argüir que su única intención era cerrar la puerta, ya que es claro que de esa forma está atrapando al animal y se considera como caza intencional. Esto se parece al caso de quien degüella un pollo para que su hijo pequeño juegue con la cabeza y arguye  que no tenía intención de matar al pollo, sino únicamente de cortar su cabeza. Este argumento es inaceptable por cuanto es claro que quien degüella un pollo tiene intención de matarlo; por lo tanto se considera trasgresión a una prohibición de la Torá. En virtud de este ejemplo, se acuñó el término que denomina esta categoría de acciones «degollamiento sin muerte» («¿psik reisha ve lo iamut?, el término es una pregunta que indica: ¿acaso le habrán de cortar la cabeza y no ha de morir?», Tratado de Shabat 75(A), Rambám 1:5 y 6, Kesef Mishné allí).

Estas reglas no son exclusivas de Shabat sino que se aplican a todos los preceptos de la Torá; el principio general es que «una acción no intencional» está permitida y el «psik reisha» está prohibido.

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