04- El fundamento de los decretos y prohibiciones rabínicos en las leyes de Shabat.

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Nuestros sabios decretaron diferentes prohibiciones en Shabat a los efectos de levantar un cerco protector en torno a los preceptos originales de la Torá. Por ejemplo, decretaron que no tomemos medicinas en Shabat para evitar moler especies medicinales (ver adelante cap. 28 inciso 4); prohibieron que montemos una bestia o toquemos un árbol, no sea que arranquemos una rama del mismo (ver adelante cap. 19 inciso 7 y cap. 20 inciso 1). También prohibieron que separemos diezmos y ofrendas de la cosecha, porque puede parecer que se consagra una ofrenda o se termina de aprontar frutas para su consumo (ver adelante cap. 22 inciso 5); que se toquen instrumentos musicales en Shabat para evitar que los reparemos (ver adelante cap. 22 inciso 17), prohibieron que pidamos a un gentil que realice para nosotros labores en Shabat (ver adelante cap. 25:1); así como también decretaron no obtener placer o beneficio de una labor que fuera hecha trasgrediendo una prohibición (ver adelante cap. 26:1)

Además, nuestros sabios decretaron distintas medidas destinadas a preservar el carácter sagrado y de descanso del Shabat. Prohibieron que en Shabat se hable de cuestiones mundanas o laborales; prohibieron ir a revisar el negocio o campo y preparar cosas en Shabat para la semana (adelante cap. 22 incisos 9 y 10, cap. 22 inciso 15). Prohibieron también caminar rápido como durante la semana (cap. 22 inc. 7) y hacer mediciones en Shabat de la misma forma que se lo hace en la semana (cap.22 inc. 6). Además, decretaron que todos los objetos que no están destinados a ser utilizados en Shabat sean «Muktzé» (apartados) y esté prohibido tocarlos o moverlos. De esta manera se evita que nos agotemos ordenando la casa o el depósito, al punto que el Shabat se transforme en un día hábil (cap. 23 inc. 1).

Los sabios prohibieron la realización de labores en Shabat de a dos o de una manera diferente a la habitual por las dos razones que ya se mencionaron: para que, por error, las personas o terminen realizando las labores de modo habitual trasgrediendo así la prohibición de la Torá, y para preservar el espíritu o ambiente sabático.

Los sabios no agregaron prohibiciones por propia iniciativa, sino que la Torá misma es la que les ordena erigir cercos protectores en torno a los preceptos, tal como está escrito (Vaikrá 18:30): «Y habréis de cuidar Mi observancia», del cual aprendieron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Ievamot 21(A)): «deberéis hacer un cuidado a Mi observancia». HaShem ordenó  a los sabios formular decretos a través de los cuales se pueda manifestar el espíritu de la Torá, tal como está escrito (Devarim 32:7): «Pregunta a tu padre y te lo explicará. Pregunta a tus ancianos y te lo dirán». Al Pueblo de Israel se le ordenó acatar estos decretos rabínicos, tal como está escrito (Devarim 17:11): «No te apartarás de lo que te dijeren ni a la derecha ni a la izquierda» (ver Talmud Babilonio Tratado de Shabat 23(A)). Esto se debe a que la Torá escrita es de carácter Celestial y tiene por cometido transmitir los principios generales, y a los efectos de que podamos cumplir con los preceptos en la práctica se le ordenó a los sabios que establezcan el marco de cumplimiento mediante límites y decretos. Todos los límites y los decretos formulados por los sabios fueron estipulados en concordancia con los principios expuestos en la Torá escrita.

En lo que respecta a los preceptos del Shabat, la razón de la prohibición de la realización de labores es lograr un cese de actividades y que podamos descansar, tal como está escrito (Shemot 34:21): «y en el séptimo día descansarás» y además (Devarim 5:14): «no harás trabajo alguno ni tampoco tu hijo ni tu hija ni tu siervo ni tu sierva ni tu ganado ni tu asno ni el forastero que habitare dentro de tus puertas. Para que tu siervo y tu sierva descansen como tú». Si una persona realiza sus labores de un modo diferente al habitual no cesa, y si transporta objetos «Muktzé» no descansa; por esta razón nuestros sabios prohibieron realizar labores de una manera diferente a la habitual y transportar «Muktzé» (ver Rambán a Vaikrá 23:34, Rambám Shabat 21:1 y 24:12).

El precepto de legislar decretos fue encomendado al Gran Tribunal de setenta y un sabios que deliberaban junto al Tabernáculo o al Sagrado Templo. Este tribunal fue establecido inicialmente por Moshé y siguió funcionando hasta después de la destrucción del Segundo Templo. Los sabios que lo conformaban estaban ordenados los unos por los otros, hasta alcanzar su origen en Moshé Rabenu, y todos los judíos deben acatar sus decisiones, tal como está escrito (Devarim 17:10 y 11): «Y tú procederás conforme a la sentencia que dicten los del lugar que escogiere el Eterno y cumplirás sus términos. Harás lo que te enseñaren que hicieres según el juicio de ellos. Al respecto no te apartarás ni  a la  derecha ni a la  izquierda«.

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