05. Barjú.

Antes del Shemá y sus bendiciones el oficiante recita: «Barjú et Ad-onai Hamevoraj» y el público responde: «Baruj Ad-onai Hamevoraj Leolam Vaed» tras lo cual el oficiante repite: «Baruj Ad-onai Hamevoraj Leolam Vaed» (Shulján Aruj Oraj Jaím 57:1).

Al recitar «Barjú» el oficiante se inclina levemente y se incorpora al pronunciar el Nombre Divino (Ad-onai). Respecto de lo que debe hacer el público existen diferentes usanzas: hay quienes acostumbran a inclinarse tal como lo hacen durante la Amidá, hay quienes acostumbran a inclinarse levemente y hay quienes acostumbran a no inclinarse. Cada quien debe continuar con la costumbre que heredó de sus ancestros. En una sinagoga en la que rezan juntas personas que poseen diferentes costumbres, corresponde que todos se inclinen levemente.

El «Barjú» tiene por cometido principal iniciar las bendiciones del recitado del «Shemá». En esta declaración el oficiante insta a la congregación a recitarlas. Asimismo quienes suben a la Torá deben recitar «Barjú» como apertura a las bendiciones de agradecimiento por ésta.

Se acostumbra a repetir «Barjú» al final del rezo, para que así quienes llegaron tarde tras la conclusión de las bendiciones del Shemá también puedan participar de su recitado (Peninei Halajá Tefilá 16:3, 23:9).

Existen diferentes usanzas respecto de si se debe o no estar de pie mientras se responde «Kadish» o «Barjú«. La costumbre mayoritaria en el seno de los sefaradíes es que no es necesario ponerse de pie para responder a cuestiones vinculadas a la santidad, empero quien ya se encuentra parado debe permanecer así durante el Kadish y Barjú (Maharil, Kaf HaJaím 56:20, 146:20-21, Iejavé Daat 3:4).

La mayoría de los ashkenazíes acostumbran a ponerse de pie para responder Kadish y «Barjú«, pues se trata de asuntos relativos a la santidad (Mishná Berurá 56:7-8, 146:18, asimismo acostumbran a pararse para Ishtabaj, ver adelante 14:3). Sin embargo, en cuanto al «Barjú» cuya respuesta es breve, la mayoría de los ashkenazíes acostumbran a que si estaban sentados cuando se recitó, como durante la lectura de la Torá o previo al inicio de Arvit, no se paran del todo sino que se incorporan del asiento a medias a la hora de responder. De igual manera muchos acostumbran responder el «zimún» o invitación a recitar la bendición por los alimentos con quórum de diez.

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