12. Reglas referentes a la bendición sacerdotal.

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La bendición sacerdotal debe ser recitada en hebreo, en voz alta, los cohanim deben estar de pie y con sus manos extendidas hacia la congregación. Un cohen que no pueda cumplir con alguna de estas cuatro reglas no habrá de bendecir (Shulján Aruj Oraj Jaím 128:14, Peninei Halajá Tefilá 20:4).

Antes que los cohanim reciten la bendición sacerdotal deben lavarse las manos. Esto lo encontramos insinuado en los Salmos (134:2): “Alzad vuestras manos con santidad y bendecid al Eterno”. Aquel cohen que no se haya lavado las manos no podrá recitar la bendición  (Talmud Babilonio Tratado de Sotá 39(A)).

Rabí Iojanán Ben Zakai estableció que un cohen que no se quite su calzado  no podrá ascender a la tarima y bendecir a la congregación (el motivo está explicado en Peninei Halajá Tefilá 20:8).

Este es el orden de la bendición sacerdotal: el oficiante o el gabay (encargado de la sinagoga) anuncian en voz alta “cohanim” tal como está escrito (Bamidbar 6:23) ” diciéndoles”. Si sube un solo cohen a la tarima a bendecir no se declara “cohanim” ya que la Torá indica “diciéndoles” en plural de lo cual se infiere que el anuncio se hace, únicamente, si hay dos o más cohanim (Shulján Aruj 128:10). Asimismo, los cohanim tampoco recitan la bendición sacerdotal por sí solos sino que repiten palabra por palabra lo que les dicta el oficiante. El público debe responder Amén al final de cada uno de los versículos.

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