02. Las mujeres están exentas de rezar en sinagoga y con “Minián”.

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Tal como vimos anteriormente (11:1) la mujer no tiene la obligación de rezar con “Minián” en la sinagoga ya que los rezos públicos dependen del tiempo y las mujeres están exentas de los preceptos positivos marcados por este. Si bien vimos que el rezo en público tiene muchas virtudes, las mujeres poseen otras funciones no menos importantes (ver arriba cap. 3) y por lo tanto no están preceptuadas de rezar con “Minián” en sinagoga.

De todas maneras, es claro que aquella mujer que reza con “Minián” en la sinagoga tiene un gran mérito ya que lo hace allí donde reposa la Divina Presencia y además tiene la posibilidad de responder “Amén” al Kadish durante la repetición del oficiante así como también recitar Kedushá, Modim y escuchar la bendición sacerdotal (“birkat cohanim“).

Leemos en el Midrash (Yalkut Shimoní Ekev 471) la historia de “una mujer ya muy entrada en años al punto que se cansó de vivir. Fue  a ver a Rabí Iosei Ben Jalafta y le dijo: Rabí, he envejecido demasiado y la vida es ahora para mí un martirio, no puedo saborear ni alimentos ni bebidas y pido irme de este mundo (fallecer). Le respondió: ¿qué precepto cumples a diario? Le dijo: acostumbro levantarme temprano por la mañana y asistir al rezo en la sinagoga y aunque tenga cualquier otra actividad placentera la dejo de lado y asisto. Le dijo Rabí Iosei: deja de asistir tres días consecutivos. Se fue la anciana y así hizo, al tercer día se enfermó y falleció. De aquí aprendemos que asistir diariamente  al a sinagoga prolonga los días de vida también a las mujeres.

Asimismo nuestros sabios, de bendita memoria, cuentan sobre una señora que, si bien había una sinagoga en su barrio, caminaba todos los días a la de Rabí Iojanán que estaba más lejos. Rabí Iojanán le pregunto: hija mía, ¿acaso no hay sinagoga en tu barrio? ¿Por qué vienes hasta aquí? Ella le respondió: Rabí, ¿acaso no tengo recompensa (“Sejar Pesiot“)  por caminar hasta la sinagoga? (Talmud Babilonio Tratado de Sotá 22(A)). De aquí aprendemos la halajá de que cuando la sinagoga está más distante tiene una virtud especial, y quien camina hasta ella es recompensado (Maguén Abraham 90:22).

A pesar de todo lo antedicho, es claro que para la mujer el precepto de rezar con “Minián” es secundario respecto al cuidado de la familia, y siempre que exista una tensión entre la asistencia a la sinagoga y la atención a la familia esta última predomina. Empero en el caso de muchachas y de solteras, o de mujeres cuyos hijos ya crecieron y no tienen nietos en su casa, es bueno que se esfuercen en asistir a la sinagoga en Shabat y días festivos. Por esta razón es oportuno estudiar las reglas referentes al rezo con “Minián”.

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