08. “Kedushá” y “Modim”

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En la tercera bendición se recita la Kedushá. Lo más importante en ésta es responder los versículos: “Santo, Santo, Santo es el Eterno de los Ejércitos. La tierra toda está pletórica de Su Gloria” (“Kadosh Kadosh…”), “Bendita sea la gloria del Eterno desde Su lugar” (“Baruj Kevod“) e “Imloj Ad-onai Leolam“) etc. Hoy en día se actúa conforme a las enseñanzas del Arí z”l quien indicó que también el público recite en voz alta los versos intermedios, luego el oficiante los repite y después el público responde los versículos de la Kedushá (Mishná Berurá 125:2, Kaf HaJaím 2).

Es bueno pararse con los pies juntos durante la Kedushá, pues así nos asemejamos a los ángeles cuyas piernas están unidas al punto de que parecen una sola (Shulján Aruj 125:2). Hay quienes se esmeran en mantener las piernas juntas hasta el final de la bendición de “HaE-l Hakadosh” (Eliahu Rabá 125:6). Sin embargo esto no es obligatorio.

Se acostumbra a elevar un poco los talones al pronunciar los versículos “Kadosh“, “Baruj” e “Imloj” así como a elevar la mirada con los ojos cerrados expresando así el deseo de elevarse. Esta usanza tiene su origen en el Midrash (Beit Iosef y Ramá125:2, Mishná Berurá 6, Kaf HaJaím incisos 2 y 9, hay quienes opinan que se deben abrir los ojos).

Cuando el oficiante llega a “Modim“, todo el público se inclina y recita junto a este el “Modim Derrabanán” que fue redactado diferente al “Modim” que se recita en la Amidá, tal como lo relata el Talmud (Talmud Babilonio Tratado de Sotá 40(A)).

Todo el público se inclina en “Modim Derrabanán” igual a como lo hizo en el “Modim” de la Amidá silenciosa (Mishná Berurá 127:2, Kaf HaJaím 1, ver arriba 12:5).

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