15. La lectura de la Torá.

En días de Moshé Rabenu se estableció que se lea la Torá de un rollo escrito con tinta sobre pergamino en Shabat, lunes y jueves, de modo tal que no pasen más de tres días sin que los judíos estudien Torá. Según los sabios (Talmud Babilonio Tratado de Baba Kama 82:1) este decreto fue establecido en virtud de lo que está escrito (Shemot-Éxodo 15:22): «y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua».

Moshé y sus alumnos los ancianos y los profetas, entendieron que la razón de la escasez de agua radicaba en que durante tres días no se habían dedicado al estudio público de la Torá. Ésta, ha sido comparada con el agua por cuanto que esta da vida a todos los seres vivos y a la vegetación, así también la Torá da vida y restaura al alma. Dado que el pueblo se desconectó un poco de la Torá, los manantiales dejaron de fluir. Sin duda que durante esos tres días los eruditos de la generación estudiaron, empero el grueso del pueblo de Israel no estudió de manera pública. Por esta razón, se estableció la lectura de la Torá todos los lunes jueves y sábados de modo tal que no pasen más tres días sin que ésta se lea en público.

Ezra el escriba estableció que la Torá se lea también los sábados por la tarde, para que la escuchen los «ioshvei hakranot» o «aquellos sentados en las esquinas» (Baba Kama 82(A)). Hay quienes entienden que se trata de comerciantes y artesanos que no podían oír la lectura los lunes y los jueves, por lo que les dispuso un complemento en Minjá de Shabat. Otros juristas opinan que «ioshvei hakranot» se refiere a las personas ligeras que una vez concluido el rezo de Shajarit de Shabat podrían dedicarse a beber hasta la embriaguez y la holgazanería, por lo que estableció que lean la Torá nuevamente por la tarde (Peninei Halajá Shabat 5:8). Además, los sabios establecieron que en cada una de las fiestas o novilunios se lea en la Torá un pasaje relativo al día.

Los días lunes y jueves son invitados a subir a la Torá tres personas, en Rosh Jodesh y Jol Hamoed suben cuatro, en días festivos de la Torá («iamim tovim«) suben cinco, en Yom Kipur seis y en Shabat siete (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 21(A)). Al principio se estableció que quien subía a la Torá debía leer él mismo, con el correr del tiempo la mayoría del pueblo adoptó la costumbre de nombrar un lector que lea por todos los que suben, para que de esta forma no dejar en evidencia a quien no sabía leer correctamente, además de asegurar una lectura más clara y exacta (Peninei Halajá Likutim I 4:2, 4:6).

La regla básica establece que en Shabat se puede llamar a la Torá a más de siete personas siempre y cuando cada uno lea, por lo menos, tres versículos. Sin embargo, por diferentes razones es mejor no hacerlo y solo en caso de gran necesidad, por ejemplo: si hay un novio y muchos de sus familiares acudieron al bet kneset y en caso de no ser llamados  a la Torá podrían ofenderse, se puede llamar a más de siete (Shulján Aruj 282:1-2, Mishná Berurá 4-5, Peninei Halajá Shabat 5:6).

La lectura de la Torá se debe llevar a cabo  de un rollo apto o casher. Esto implica que el mismo haya sido escrito a los efectos de cumplir con el precepto («leshem shamaim«) con tinta sobre un pergamino, tal como fue escrito el primer rollo de mano de Moshé por indicación Divina. La lectura debe ser llevada a cabo en presencia de un «Minián» por cuanto que ingresa en la categoría de una cuestión relativa a la santidad (ver arriba 2:10 que las mujeres están exentas de la lectura de la Torá, ver más adelante 22:4-6 respecto de la lectura de la Torá en Shabat y Peninei Halajá Likutim I cap. 4 y Peninei Halajá Tefilá cap. 22).

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