08 – Necesidades públicas

Está permitido realizar labores en Jol HaMo’ed para atender las necesidades públicas, ya que estas se equiparan a los menesteres para cumplir preceptos, al grado de ser consideradas necesidades festivas, a pesar de que en la práctica no reportarán beneficio alguno en la festividad misma. Esto es así a condición de que sea algo que de no efectuarse en Jol HaMo’ed no se logrará hacer en otro momento.

Dado que todos saben que la labor es realizada para menesteres públicos, se permite efectuarla públicamente y aunque implique una labor que demande un gran esfuerzo, e incluso se permite pagar por su realización, porque de no mediar una retribución, la labor de interés público no podrá ser realizada. Al igual que en los demás menesteres festivos, el permiso para ocuparse de una necesidad pública se refiere únicamente a una labor amateur y no a una de tipo profesional, ya que esta última fue autorizada en Jol HaMo’ed únicamente para necesidades corporales (ídem Mo’ed Katán 2(A), 5(A), Shulján Aruj 544:1-2).

En el pasado, cuando el trabajo realizado en aras de ganarse el sustento era notable y a las personas no les quedaba tiempo libre disponible para ofrecerse voluntarias para causas públicas, los sabios autorizaban reclutar al público para que trabajase en Jol HaMo’ed para causas comunitarias. Por ejemplo, permitían reparar los caminos tapando los pozos u otros obstáculos surgidos a raíz de las lluvias. Nuestros sabios dijeron que si las personas no salían a reparar los caminos serían responsables de cualquier muerte o herida producida por el mal estado de los caminos. Asimismo, autorizaron limpiar los acueductos, los aljibes y los manantiales de las piedras y los desperdicios que hayan caído en su interior. Todas estas labores son de carácter amateur, por lo que se permite realizarlas también para los días posteriores a la festividad. En caso de que se precise cavar un pozo nuevo de agua, se permite realizar esta labor por ser amateur, empero ponerle cal o revoque (a fin de sellarlo) que es una labor profesional – se podrá recién después de la festividad. Si se va a  alcanzar a disfrutar del agua durante la festividad – resultará ser una necesidad corporal festiva, por lo que se permitirá colocar el sellado del pozo durante Jol HaMo’ed (ídem Mo’ed Katán 4(B), 5(A)).

En el marco de las labores en aras de atender necesidades públicas que se llevaban a cabo en Jol HaMo’ed, el Beit Din contrataba personas que se ocuparan – por su encargo – de las cuestiones vinculadas a la mikvé, las tumbas y los campos por su encargo. Estas tareas se llevaban a cabo en Jol HaMo’ed para ahorrar del dinero del tribunal, por cuanto que como en esos días nadie trabajaba los obreros estaban dispuestos a trabajar por una paga reducida (ídem Mo’ed Katán 6(A)). La función de los enviados del tribunal era la siguiente: revisaban las mikvaot para cerciorarse de que contenían cuarenta seá (medida talmúdica de volumen) de agua y por ende eran aptas para la inmersión ritual, y cuando hallaban una mikvé a la que le faltaba del líquido elemento, cavaban zanjas y canales desde manantiales u otros pozos para que fluya el agua y se complete la cantidad reglamentaria. Además, señalaban las tumbas para que los cohanim no se impurificasen con estas al pasar. La señalización era de cal y a veces en virtud de las lluvias y el transitar de las personas el color de esta se opacaba por lo que había que volver a pintarlas años tras año (ídem 5(A) y (B), Shulján Aruj 544:1). Revisaban también los campos, y si encontraban híbridos (kilaim), señalaban el campo y lo enajenaban (lehafkir, declararlo ‘tierra de nadie’) para que de esa manera los hijos de Israel se cuidaran de que en sus campos no crecieran híbridos (ídem Mo’ed Katán 6(B)).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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