06 – Tiendas de alimentos y demás productos durante Jol HaMo’ed

El dueño de una tienda que expende alimentos debe abrir sus puertas en Jol HaMo’ed para proveer a sus clientes de los menesteres festivos, y dado que resulta evidente que la actividad comercial se lleva a cabo para atender las necesidades festivas, no resulta necesario abrir el local de manera discreta y se permite registrar las ventas en la caja registradora y emitir recibos tal como lo indica la ley (Shulján Aruj 539:10).

Aparentemente, el dueño de un comercio tiene prohibido venderle a un gentil ya que el permiso aplica a la comercialización de los menesteres festivos, y por cuanto que un gentil no está preceptuado de alegrarse en las festividades, – resulta que está prohibido venderle. Empero en la práctica, dado que la tienda se abrió de manera permitida para suministrar los menesteres festivos de los judíos – se le venderá también a un gentil en aras de una convivencia pacífica (mipnei darkei shalom) (Mishná Berurá 539:33, ver en las Harjavot). Lo mismo aplica para un judío no observante, aparentemente resultaría prohibido venderle, no sea que esté comprando para los días posteriores a la festividad. Empero en la práctica, no es necesario aclarar cuál es la finalidad de su compra y por ende está permitido venderle a todo judío.

Todo esto aplica a las tiendas que despachan alimentos, empero se acostumbra a no abrir los demás comercios durante la festividad. Si bien se permite comprar ropa, calzado, utensilios y electrodomésticos para la festividad (Talmud Babilonio Tratado de Mo’ed Katán 13(A) y (B)), el permiso aplica únicamente cuando existe una necesidad concreta inmediata, por ejemplo, si el vestido festivo de una mujer se rasgó o ensució y precisa comprar otro para vestir en la festividad. Pero en caso de tratarse de un incremento en el disfrute y de no mediar una necesidad concreta inmediata para la festividad, (por ejemplo, si la mujer en cuestión ya posee un vestido elegante y procura otro que le guste aún más) – tendrá prohibido adquirirlo en Jol HaMo’ed. Incluso si la compra es realmente necesaria para la festividad, si se pudo haber realizado antes de Yom Tov y por negligencia no se lo hizo – estará prohibido efectuarla en Jol HaMo’ed, por entrar en la categoría de labor que se programó para realizarse durante la festividad.

En la práctica, la costumbre extendida entre los judíos es de apresurarse a comprar todo lo necesario antes de la festividad, por lo que de estar abiertas  las tiendas durante Jol HaMo’ed – la mayoría de los compradores serían personas que no compren menesteres festivos, o quienes por negligencia no compraron antes de Yom Tov – por lo que está prohibido abrirlas para ellos.

Quien precisa urgentemente comprar una prenda de vestir o calzado en Jol HaMo’ed, si no fue negligente previo a la festividad – podrá llamar al dueño de la tienda y pedirle que le venda el artículo que necesita. Si el dueño de la tienda sabe que a diario hay judíos que precisan adquirir de manera permitida artículos para menesteres festivos, tendrá permitido abrir su comercio un número limitado de horas. Empero es importante cuidar que la venta se lleve a cabo discretamente: si la tienda se encuentra en un callejón lateral escondido – se podrá abrir de modo habitual. Si se encuentra en una calle común – deberá abrirse de un modo diferente al habitual, tal que, si por lo general se abren dos puertas, en Jol HaMo’ed se abra solo una. Si el comercio posee una puerta y una persiana o celosía, que se baje esta última a media altura para que resulte claro que no está abierta de manera habitual. Es también necesario anotar en la puerta: «Esta tienda está abierta para menesteres festivos entre tal y tal hora» (Shulján Aruj 539:11). Ver arriba (11:16) que aun en el caso de un artículo que está permitido adquirir en Jol HaMo’ed – no debe ser adquirido en una tienda que no tiene permiso de abrir.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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