27. Casos de peligro inminente de vida («pikuaj nefesh») y reglas referentes a personas enfermas.

01 – Reglas generales para casos de peligro inminente de vida («pikuaj nefesh»).

Los casos de peligro inminente de vida anteceden a la observancia del Shabat («pikuaj nefesh dojé Shabat»), tal como está escrito (Vaikrá 18:5): «Observareis Mis leyes y Mis mandamientos, los cuales habrá de cumplir la persona para que viva con ellos. Yo soy HaShem». Este versículo es explicado por nuestros sabios de la siguiente forma (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 85(B)): «para que viva con ellos y no que muera con ellos», esto es, los preceptos de la Torá fueron dados para que las personas vivan y no para que mueran en virtud de su observancia.

Es así que aunque las probabilidades de salvar una vida sean escasas, se permite profanar el Shabat para intentarlo. Por ejemplo, se profana el Shabat para traer una medicina que es efectiva solamente en algunos casos, o para traerla aunque esté en su fase experimental y todavía se duda respecto de su efectividad. Sin embargo, si se carece de fundamento suficiente respecto de la posibilidad de la medicina en cuestión de surtir efecto, no se profana el Shabat para traerla (Maguén Abraham 328:1, Ramá Ioré Deá 155:3, Orjot Shabat 20:7).

Se profana el Shabat también en caso de duda. Por ejemplo, si un edificio se derrumbó y no se tiene la certeza de que no haya nadie en el interior del mismo, o si había alguien y se duda respecto de si pudo quedar o no con vida, se remueven los escombros para rescatarlo (Shulján Aruj 329:2-5). Esta acción es la que acuñó el concepto de que «el peligro inminente de vida antecede a la observancia del Shabat» («pikuaj nefesh dojé Shabat»).

En caso de que la acción de rescate no haya sido exitosa, todos los que participaron de esta son recompensados por HaShem. Si una medicina fuera necesaria y varias personas viajan a diferentes sitios para traerla, si bien algunos de los viajes resultan innecesarios, todos son recompensados (Talmud Babilonio Tratado de Menajot 64(A), Shulján Aruj 328:15).

Si bien está permitido profanar el Shabat para salvar la vida de una persona enferma, quien sabe que estará a cargo del cuidado de un enfermo de riesgo durante el Shabat debe  preparar todo lo que pueda con anterioridad, para realizar el mínimo posible de labores durante el sábado, puesto que es preceptivo preparar el Shabat en su víspera (Mishná Berurá 344:11). En caso de duda y si bien esto no es obligatorio, es bueno prepararse de antemano para tratar al enfermo (ídem 330:1). Por ejemplo, quien suele tener que tratar personas heridas en Shabat, es bueno que prepare vendas y curitas con anterioridad para no precisar cortarlas durante este día.

En el caso de una mujer que está próxima a dar a luz, es bueno que  antes de Shabat prepare el bolso que ha de llevar al sanatorio. Si la pareja planea viajar al sanatorio en su propio automóvil es bueno que antes de Shabat le quite toda carga innecesaria. Sin embargo, no es necesario que la mujer embarazada pase los sábados previos a la fecha de parto cerca del hospital pues se trata de un esfuerzo innecesario que no es preceptivo. Si la embarazada precisa viajar al sanatorio en Shabat, que lo haga, pues la salvaguarda de la vida antecede la observancia del día sagrado (Shmirat Shabat Kehiljatá 32:34, 36:6-7)

02 – ¿Cómo se establece si una situación implica o no riesgo para la vida?

Toda enfermedad que los médicos suelen considerarla de riesgo y las personas acostumbran a  apurarse para salvar a quien la padece, aún cuando la mortalidad es baja, se la considera de riesgo y justifica que se profane el Shabat. Por lo tanto, se transporta a una parturienta al hospital a pesar de que en la mayoría de los casos podría dar a luz en la casa sin complicaciones (Maguid Mishné 2:11). Empero, en el caso de enfermedades o peligros que no se los suele percibir como de riesgo de vida, no se justifica la profanación del Shabat (Shevet Miehudá I 19:2, Shmirat Shabat Kehiljatá 32 notas 2:23).

Los sabios definieron diferentes situaciones como peligrosas, por ejemplo: un dolor intenso, una herida o un sangrado dentro del cuerpo («maká shel jalal»); un golpe en pies o manos que implica un corte peligroso o una infección; fiebre alta; la picadura de un escorpión o una serpiente y una afección a los ojos (Shulján Aruj 328:3-9). Todos estos casos fueron determinados en virtud de la experiencia acumulada y en términos generales son aceptados como riesgosos por la medicina contemporánea, pero actualmente, la nomenclatura de las afecciones es diferente. No corresponde que nos extendamos aquí respecto de las definiciones de situaciones que implican riesgo de vida. La regla general es la siguiente: si a las personas que se encuentran en el lugar les parece que el herido o enfermo tiene riesgo de vida, se hace de inmediato todo lo necesario para salvarle, si se precisa traer un médico se lo llama y de ser necesario se lo transporta al hospital.

En caso de que las personas presentes no sepan si la situación es o no de riesgo se consulta a un doctor, un enfermero o un paramédico que se encuentre en las inmediaciones o se llama por teléfono a un médico. Si este entiende que la situación del paciente puede implicar riesgo de vida («safek sakanat nefashot»), aunque el afectado sostenga que su situación no es de riesgo y no quiere que se profane por él el Shabat, se le hace caso al médico (Shulján Aruj 328:10, 618:1 y 5).

Si el enfermo sostiene que su situación es de riesgo, aunque el médico entienda que no es así, se profana el Shabat y se lo lleva al hospital para ser revisado pues «el corazón conoce su propia amargura» y a veces solamente el paciente puede darse cuenta de su real situación. Asimismo, cuando la persona enferma exige un tratamiento o una medicina determinada que según su experiencia personal pueden salvar su vida, se le hace caso (Shulján Aruj 618:1). Todo esto a condición de que haya cierta lógica en las palabras del enfermo, y de ser así se puede confiar en su sensación. Empero, si su enfermedad es conocida y el enfermo exige un tratamiento que en opinión de los médicos no es efectivo, se hace caso a estos (Beur Halajá 328:10 ‘ורופא’). Asimismo, cuando se sabe que el enfermo es muy miedoso y si la persona idónea en cuestiones médicas presente, está segura que la situación no es de riesgo – no se profana el Shabat.

La Torá nos ordenó (Vaikrá 19:16): «No serás indiferente a la sangre de tu prójimo» por lo que aquella persona que por pietismo consulta al rabino si profanar o no el Shabat para salvar a un enfermo que está en peligro de vida – es un homicida, ya que la situación del afectado puede empeorar mientras consulta. También el rabino es condenable por no haber enseñado a sus discípulos que la salvaguarda de la vida antecede a la observancia del Shabat (Talmud Jerosolimitano Tratado de Yomá 8:5, Mishná Berurá 328:6).

03 – ¿Por quién se profana el Shabat a los efectos de salvarle?

Nuestros sabios enunciaron el siguiente racional: «profana para él un Shabat a fin de que pueda observar muchos otros» (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 85(B)). Sin embargo, en la práctica, aunque sea claro que la persona a salvar no habrá de observar Shabat, es preceptivo hacerlo pues la meta esencial de la Torá es de incrementar la vida. Por lo tanto, se profana el Shabat también por una persona que no tiene pleno uso de sus facultades mentales y por ende está exenta del cumplimiento de los preceptos y para salvar a un enfermo en estado inconsciente que está por fallecer y así, permitirle vivir una hora más (Beur Halajá 329:4 ‘אלא’).

Se profana el Shabat para salvar la vida de un feto en el vientre materno aunque tenga menos de cuarenta días de gestado (Hagaot Ritba, Beur Halajá 330:7 ‘או’); también por un bebé que nació prematuro. Si bien en el pasado era claro que quien nacía en el octavo mes del embarazo y aún no le habían crecido cabellos  o uñas no habría de sobrevivir por lo que no se profanaba el Shabat para salvarle, hoy día que la medicina progresó y existen las incubadoras, mientras los médicos consideren que hay probabilidad de que viva y se mejore, se profana por él el Shabat (ver Shulján Aruj 330:7-8, Shmirat Shabat Kehiljatá 36:12 nota 26).

Por la base de la ley un judío no puede profanar el Shabat para salvar a un gentil pues el permiso de hacerlo aplica sobre quien tiene el deber de observarlo. Sin embargo, en la práctica, esta halajá se cumple únicamente si en el lugar hay otro gentil que puede salvar al afectado. De no haberlo, el judío debe atender al gentil aunque esto implique profanar el Shabat. Esto se debe a que nosotros tenemos interés en que los gentiles salven judíos por lo que también debemos socorrerles. De esto resulta que salvar a un gentil en Shabat ingresa en la categoría de acción que salvaguarda la vida («pikuaj nefesh»).

04 – ¿Es bueno pedir ayuda a un gentil o un niño para de esa manera reducir la intensidad de la profanación del Shabat?

Tal como aprendimos (arriba 25:1), cuando un judío realiza una labor en Shabat trasgrede una prohibición de la Torá, y si le pide a un gentil que la realice trasgrede únicamente una prohibición rabínica. Del mismo modo, un niño que no llegó aún a la edad de cumplimiento de las mitzvot y realiza una labor en Shabat trasgrede únicamente una prohibición rabínica (arriba 24:1). Según esto, aparentemente cuando es necesario realizar una acción para salvar a un enfermo sería preferible pedirle a un gentil o un niño que la realice, para que de esa manera se trasgreda una prohibición menos severa. Sin embargo, nuestros sabios nos enseñan que «estas acciones no se realizan ni por medio de gentiles ni por medio de niños sino por medio de judíos adultos» (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 84(B), Shulján Aruj 328:12). Esto implica que aunque un gentil o un niño se encuentren en las inmediaciones, no se les ha de pedir que realicen la labor en cuestión sino que la realizará un judío adulto. Los sabios medievales (rishonim) explicaron que esto se debe a que se teme que un gentil o un niño puedan realizar la labor de modo negligente (Tosafot), y aunque sea claro que esto no será así, se teme que los presentes que contemplan la situación caigan en el error de pensar que un judío adulto no debe profanar el Shabat para salvar a un enfermo con riesgo de vida. Si en un futuro se volviera a presentar una situación semejante podrían demorarse buscando un gentil o un niño y en el ínterin el enfermo podría fallecer (Ran).

Por lo tanto, los sabios medievales escribieron que cuando en un lugar determinado se encuentran diferentes personas que pueden llevar a cabo la labor de salvataje, es preceptivo que la realicen las más encumbradas de entre ellas para que todos aprendan que salvar una vida antecede a la observancia del Shabat («pikuaj nefesh dojé Shabat») y que no es preceptivo buscar alternativas que aminoren la profanación del día sagrado.

Sin embargo, cuando la situación no es urgente y fácilmente se puede preparar todo para que durante el Shabat las labores necesarias sean realizadas por un gentil o un niño sin que por ello medie inconveniente alguno, si bien a priori se permite que un judío adulto cubra las necesidades del enfermo, es mejor que un gentil o un niño lo hagan para de esa manera aminorar la intensidad de la profanación (Shmirat Shabat Kehiljatá 38:2). Empero, si existe la mínima sospecha que recurrir a un gentil o a un niño implique una demora presente o futura en el brindado de atención, es mejor que un judío adulto lo haga.

05 – ¿Corresponde realizar la labor en cuestión de un modo diferente al habitual a los efectos de reducir el tenor de la prohibición a quebrar?

Cuando nos ocupamos de la salvación de una vida en Shabat se nos presenta un gran dilema, ya que por una parte, aparentemente es mejor realizar todas las labores de un modo diferente al habitual pues toda labor que se lleva a cabo de manera habitual está prohibida por la Torá mientras que si se realiza de un modo diferente –»shinui»- la prohibición es solamente rabínica (arriba 9:3). Por otra parte, nuestros sabios nos enseñaron que «el diligente es elogiado» (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 84(B), Shulján Aruj 328:2) y para ello es mejor que quien salva al prójimo no se vea sometido a limitaciones sino que actúe tal como lo haría en un día hábil. Esto se debe a que pensar en cómo realizar las labores de un modo diferente al habitual puede enlentecer la tarea de rescate, especialmente, si el rescatista va a consultar a un rabino para saber cómo reducir la magnitud de la profanación del Shabat a la hora de actuar.

En la práctica, la regla básica es que el salvataje debe llevarse a cabo del modo más eficaz y más veloz posible, y si el intento de realizar las labores de un modo diferente al habitual puede llegar a enlentecer la labor – es mejor llevarla a cabo tal como se acostumbra. Esto obedece a que desde el punto de vista de la norma, el rescatista puede realizar todas las labores de manera habitual pues la salvaguarda de la vida antecede a la observancia del Shabat. Sin embargo, si es claro que actuar de un modo diferente al habitual no habrá de enlentecer la acción de rescate, a priori es preferible modificar. Por ello, es bueno que los médicos, las enfermeras y las personas que se ocupan del rescate aprendan cómo reducir la profanación del Shabat.

Una duda similar surge respecto de los tratamientos que se suelen aplicar a enfermos de riesgo durante los días de la semana, algunos de los cuales no son indispensables a los efectos de mantener al enfermo con vida. Empero, dado que no todos los trabajadores de la salud saben siempre con certeza qué es indispensable y qué no, la directiva es que la atención en Shabat sea idéntica a la de los días hábiles. Sin embargo, si alguien con conocimientos de medicina sabe a ciencia cierta que determinada acción no es imprescindible a los efectos de salvar la vida del paciente o que se la puede posponer hasta concluido el Shabat, habrá de evitar llevarla a cabo en este día (Shulján Aruj 328:4). En Shabat se llevan a cabo tratamientos destinados a aminorar el dolor aunque se sepa que no ayudan a curar la enfermedad, ya que de ese modo el paciente tendrá más energías para superar su dolencia.

06 – El viaje al hospital

El traslado de un enfermo al hospital debe realizarse del modo habitual pues de buscarse hacerlo con alguna modificación se teme que podría demorarse. Se puede trasladar al paciente en un automóvil particular o llamar una ambulancia. Se puede traer de la casa al hospital todo aquello que sea necesario para la cura del paciente o el alivio de la parturienta aunque no haya Eruv, por ejemplo: medicinas, documentos médicos o cédula de identidad. También se pueden transportar objetos que no son indispensables para salvar la vida del paciente pero que son de importancia para éste o para el acompañante, como en el caso de ropa, alimentos o libros. Empero, si no hay Eruv en esa ciudad o zona, se los habrá de llevar de un modo diferente al habitual y sin interrupción entre que se los retira de la casa y se los introduce en el automóvil. De esta manera el transporte de los objetos se lleva a cabo bajo el formato de «doble prohibición rabínica» («Shevut Deshvut») lo cual está permitido para casos de gran necesidad («tzorej gadol»). Si los objetos en cuestión son «Muktze» no se los puede llevar, pero si se encontraban en un mismo bolso junto a los enseres indispensables, se puede.

Si se sabe que al concluir el Shabat los objetos «Muktze» a llevar serán muy necesarios, por ejemplo, dinero o teléfono celular, se los puede introducir en el bolso de un modo diferente al habitual y llevarlos así al hospital.

Una vez que se llega al hospital y se estaciona en un sitio que no impide el acceso de otros automóviles, aparentemente estaría prohibido apagar el motor pues hasta ese momento el viaje estaba justificado por la necesidad del enfermo. Como el apagado de este es necesario para poder cerrar el automóvil y evitar que lo roben y el apagado de las luces es a los efectos de preservar la batería y no para beneficio del enfermo, de ser posible se le debe pedir a un gentil que apague el motor, las luces y cierre el coche.

De no haber un gentil en las inmediaciones o si buscarlo puede demorar el ingreso del enfermo al sanatorio, un judío podrá realizar todas estas acciones de un modo diferente al habitual, ya que en ese caso la prohibición a trasgredir es únicamente rabínica. Variar el modo de realizar la acción puede ser oprimir el control remoto de la llave del coche y la perilla que apaga las luces con el reverso de los dedos. Lo mismo para cerrar el automóvil y aunque esto provoque el posterior encendido de las luces, lo harán de un modo no rutinario. La lógica que hay atrás de este permiso especial radica en lo que nuestros sabios denominan «el final en virtud del principio», esto es, si el conductor sabe que no podrá cerrar el carro ni apagar sus luces, la próxima vez puede ser que evite llevar un enfermo al sanatorio. Es por ello que permitieron trasgredir prohibiciones rabínicas, es decir, para facilitar el actuar de quienes salvan vidas.

07 – La elección del hospital y del médico a la hora de viajar.

Cuando es necesario viajar al hospital junto a un enfermo con riesgo de vida o a una parturienta, es menester dirigirse al sanatorio más cercano para no incrementar la profanación del Shabat. Si bien hay hospitales que son considerados mejores que otros, no hay diferencias significativas respecto de tratamientos rutinarios como heridas, enfermedades comunes o partos, y por ello corresponde dirigirse al más cercano. Aunque el enfermo o la parturienta prefieran un hospital determinado por ser más barato, sus habitaciones más agradables o resulta más cómodo para los familiares que lo habrán de acompañar, dado que no se trata de cuestiones médicas que impliquen aumento o disminución del riesgo de vida, no se debe prolongar el viaje para satisfacer el pedido del pasajero. Si una parturienta vive en el centro del país y pasó Shabat en el Norte o el Sur, habrá de dirigirse al hospital más cercano.

Cuando se trata de un caso complicado que de acuerdo a la opinión médica es preferible un hospital más lejano, se puede viajar hasta este. Esto se aplica cuando, por ejemplo, el hospital más distante es reconocido por especializarse en la afección que aqueja al paciente. Asimismo, si se trata de una dolencia complicada y el paciente en cuestión es conocido en un sanatorio determinado que es más distante y en el que podrán brindarle el mejor y más inmediato tratamiento, se viaja hasta allí. Lo mismo ocurre cuando una parturienta tiene un grado determinado de riesgo y en un sanatorio más distante ya se tiene una estrategia de tratamiento establecida para esa cuestión. Todo esto se decide conforme a las indicaciones médicas correspondientes, pues cuanto más complicado y difícil es el caso se puede prolongar el viaje en mayor medida, empero, si se trata de una diferencia muy leve desde el punto de vista terapéutico, se puede prolongar menos el camino. Así como en días normales de la semana no se le indica a todo paciente o parturienta del Norte o el Sur del país que se dirija a un hospital de la zona centro, de la misma manera en Shabat no se permite prolongar el viaje más allá de los límites del criterio médico aceptado.

Si la parturienta arguye que el hospital más distante es clínicamente mejor, aunque su opinión no sea fundamentada se puede prolongar un poco el viaje para satisfacer su pedido y tranquilizarla, mas no en gran medida.

En términos generales, se debe preferir un sanatorio que se guía según las reglas de la halajá, y en Shabat se puede prolongar un poco el viaje para dirigirse hacia él pues de esa manera se realizarán menos acciones prohibidas, además en virtud de ello el ánimo del enfermo mejorará. Empero, no se habrá de prolongar significativamente el viaje para llegar a este hospital.

08 – El viaje al hospital por parte de los acompañantes.

Generalmente, el paciente que llega al hospital precisa de un acompañante que le ayude y preste atención a que el personal médico diagnostique correctamente su situación, pues a veces, por causa de la saturación de las instalaciones, enfermos que no tienen un acompañante atento pueden ser postergados u olvidados. Por lo tanto, cuando los miembros de la familia saben que su pariente fue internado en un hospital en virtud de una enfermedad o herida de magnitud y carece de acompañante, uno de ellos debe viajar en Shabat para estar a su lado.

Asimismo, se debe acompañar a la parturienta que viaja al hospital, y aunque ella no lo pida, es menester que su marido, madre o persona que le sea de apoyo vaya junto a ella. Si la parturienta o el enfermo llegan al sanatorio sin acompañante, se permite llamar a alguien que venga por sus propios medios para fungir como tal. Si bien el tratamiento que se le dispensa a la parturienta suele ser sencillo y conocido, se teme que en virtud del apuro o la sorpresa entre en estado de peligro, por lo que se equiparó su status al de un enfermo de riesgo y se permite profanar para ella el Shabat (Shulján Aruj 330:1, Mishná Berurá 3, Beur Halajá ‘ומדליקין’).

En los últimos años es común que muchas parturientas pidan que tanto su madre como su marido la acompañen al hospital y hay quienes también piden ser ayudadas por una «asistente de parto». Dado que esto no se deriva de una necesidad médica relativa a la salvaguarda de la vida, solamente un acompañante podrá sumarse al viaje, esto es, o la madre o el marido o la asistente de parto. Solamente en casos especiales, cuando la parturienta entra en histeria y exige que tanto su marido como su madre la acompañen al sanatorio – estos podrán hacerlo. Asimismo, si en virtud de su temor exige que se llame a una asistente de parto – se permite acceder a su pedido. Sin embargo, se prohíbe planificar de antemano que más de un acompañante viaje junto a la parturienta al hospital.

Hay juristas que discrepan con esta idea y sostienen que se debe acceder a los pedidos de la parturienta aunque esta no entre en estado de histeria, y si pide que la acompañen su madre, su marido y una asistente de parto, que lo hagan a los efectos de tranquilizarla. Estos juristas consideran que se permite prolongar el viaje para llevar a los acompañantes o llamarlos por teléfono para pedirles que lleguen al hospital por sus propios medios. Sin embargo, nos parece que se trata de una complacencia excesiva que no justifica viajar en Shabat. La costumbre extendida es que solamente se suma un acompañante a la parturienta, y si se trata de un viaje prolongado y el marido piensa manejar el automóvil, se permite sumar también a la asistente de  parto o a la madre, pues a menudo es necesario que alguien asista a la parturienta durante el traslado.

Cuando la parturienta tiene hijos pequeños en la casa, es menester acordar de antemano con los vecinos para que en caso de que sea necesario trasladarse al sanatorio en Shabat acepten quedarse a cargo de estos. Si la familia que está por dar a luz vive en un sitio alejado y solitario o si los vecinos son personas ruines o sospechosas por lo que dejar los niños con ellos resulta peligroso y dejarlos solos es imposible pues puede resultar de riesgo, se los puede llevar en el automóvil al hospital e inclusive prolongar un poco para dejarlos en casa de familiares que puedan hacerse cargo de ellos.

09 – ¿Pueden la ambulancia, el enfermo o los acompañantes volver a su casa?

Si en el hospital se cercioran que el enfermo no corre riesgo de vida y es liberado de internación, ni el internado ni los acompañantes pueden volver a su casa si esto implica profanar el Shabat. Solamente en caso de necesidad cuando el paciente requiere de descanso, se lo puede devolver a casa mediante un chofer gentil, mas el acompañante no tiene permitido sumarse al viaje. En caso de que el paciente requiera de la presencia del acompañante para que este lo asista, podrá sumarse al traslado (ver adelante 28:2).

Esta misma es la norma que se aplica respecto a una parturienta que fue trasladada al hospital y tras una revisión se constató que no llegó aún el momento de dar a luz y es liberada – no podrá retornar a su hogar si esto implica profanar el Shabat. En caso de necesidad, cuando la parturienta es considerada enferma que no corre peligro de vida, esto es, si requiere estar acostada – se permite trasladarla a su hogar mediante un chofer gentil pero su acompañante no puede sumarse.

En el caso de choferes de ambulancias de poblados alejados en los cuales es necesario que haya disponible un vehículo para casos de emergencia, pueden retornar a sus hogares una vez que trasladaron al paciente al hospital. Sin embargo, no podrán trasladar de regreso ni al enfermo ni a su acompañante pues esto implica trasgredir una prohibición de la Torá ya que en virtud del peso extra el motor habrá de combustionar más. Aunque la prohibición fuese únicamente de índole rabínica, no podrían igualmente retornar con el chofer judío.

Choferes de ambulancia de una ciudad que viajan a atender a un paciente, no podrán retornar a la estación del Maguen David Adom (o Hatzalá n. de t.) tras concluir la atención, ya que en sus vehículos hay equipos de comunicación y podrán ser llamados para una próxima misión desde donde sea que se encuentren estacionados. En caso de que retornar a la estación sea una necesidad real pues probablemente necesiten sumar un paramédico más o equipamiento extra para una próxima misión, o si requieren descansar en ella para poder atender posteriormente a otros pacientes – podrán regresar.

Si se llamó una ambulancia para atender a un enfermo con riesgo de vida y hasta que esta llega se encontró otra forma de trasladarlo al hospital, se debe llamar para suspender el servicio. Esto obedece a que quizás es necesario salvar a otro enfermo en otro sitio  y esto no se hace porque la ambulancia tuvo que acudir a un llamado innecesario. Además, se teme que en un futuro el personal médico pueda tornarse descuidado respecto de los viajes en Shabat por pensar que quizás su presencia ya no es requerida y no se les avisó por evitar hablar por teléfono en este día.

En el caso de un chofer de ambulancia que traslada una parturienta al hospital y en medio del viaje esta avisa que las contracciones cesaron  de modo tal que si estuviese en su casa no se le ocurriría viajar al sanatorio, no se le permite continuar con el viaje y deben estacionarse en un sitio seguro hasta que concluya el Shabat (Rav Shlomo Zalman Auerbach). Si se trata de una ambulancia que por cuestiones de salvaguarda de la vida necesita volver a su estación, el chofer podrá retornar y la parturienta y sus acompañantes  podrán viajar con este.

En el caso de un médico que es llamado para atender a un paciente de riesgo, si bien puede viajar sin necesidad de investigar los detalles ya que la duda de peligro de vida antecede la observancia del Shabat, es mejor que llame para indagar respecto del estado del paciente, ya que es posible que resulte que no es necesario viajar y es preferible disminuir la trasgresión de prohibiciones. Y también si resulta que el enfermo es de riesgo y requiere de una visita médica, es bueno llamar por teléfono, pues puede ser beneficioso dar instrucciones de atención y quizás pueda surgir de la conversación que el  médico necesita llevar consigo algún instrumental suplementario.

10 – El viaje de médicos y enfermeros para cumplir con su guardia de Shabat y el retorno al hogar.

Si a un médico se le fijó una guardia que comienza el sábado por la mañana y en virtud de la distancia no puede llegar a pie al sanatorio, debe viajar a este antes de iniciarse el Shabat para no tener que profanar el sagrado día. Sin embargo, a posteriori, si no viajó al hospital en vísperas de Shabat podrá hacerlo una vez iniciado el día ya que la salvaguarda de la vida antecede a la observancia del sábado. Empero, si antes de iniciado el Shabat ya sabía que tendría guardia sabática, debe prepararse para pasar el Shabat en el hospital o en sus inmediaciones (Igrot Moshé Oraj Jaím 1:131).

Lo más correcto es contratar choferes gentiles que trasladen a  médicos y enfermeros de su casa al hospital. De esa manera podrán gozar del Shabat en sus hogares y al llegar el momento de viajar al sanatorio lo harán con la ayuda de un no judío. Si bien los sabios prohibieron disfrutar de la labor de un gentil en Shabat (arriba 25:1), lo permitieron a los efectos de atender a un enfermo.

Médicos y enfermeros que finalizaron su guardia el sábado por la mañana podrán retornar a su hogar mediante un chofer gentil. Esto obedece a que los sabios permitieron trasgredir prohibiciones rabínicas para retornar a sus hogares a quienes salen de ellos en Shabat para salvar vidas. De este modo se evitarían futuros inconvenientes, ya que ellos y sus familias sufrirán si deben quedarse en el hospital hasta concluir el Shabat y se teme que en un futuro no quieran aceptar guardias sabatinas.

11 – Fijar turno para una cirugía o una circuncisión en los días contiguos a Shabat.

Quien necesita fijar turno para una cirugía tras la cual será necesario recibir atención que implicará la realización de diversas labores, o quien requiere de una intervención quirúrgica que acarrea fuertes dolores por varios días e impiden gozar del Shabat (por ejemplo en el caso de la extracción de las muelas de juicio) de no mediar urgencia corresponde fijar la intervención para los tres primeros días de la semana. Sin embargo, si el médico especialista sólo puede intervenirlo en los tres últimos días de la semana, se puede fijar la cirugía para entonces aunque sea posible fijarla en los tres primeros con un médico menos especializado (arriba 2:10-11).

En el caso de una mujer que está por dar a luz y los médicos establecieron que requiere de una inyección que apresure el parto, podrá recibirla en víspera de Shabat a pesar de que esto probablemente cause que dé a luz en Shabat (Shmirat Shabat Kehiljatá 32:33).

Cuando se trata de una intervención quirúrgica de urgencia, aunque se la pueda postergar para los tres primeros días de la semana – no se debe hacerlo pues a veces surgen contratiempos que difieren la cirugía más de lo deseable desde un punto de vista estrictamente médico.

En el caso de un bebé enfermo cuya circuncisión fue pospuesta para un día jueves o viernes, los juristas debatieron si circuncidarlo o no en esos días. Hay algunos que consideran que dado que la circuncisión ya fue pospuesta y no se realizó el octavo día tal como lo indica la Torá, no se lo debe circuncidar jueves o viernes para evitar que sea necesario profanar el Shabat para dispensarle al bebé atención médica. Esta es la usanza aceptada por muchos de los judíos sefaradíes (Rabí Shimón ben Tzemaj 1:21, Rav Pealim Ioré Deá 4:28, Iabía Omer 5, Ioré Deá 23). Otros juristas son de la opinión que no se debe temer que si se lo circuncida jueves o viernes se requerirá atención médica en Shabat, y dado que es preceptivo ser diligentes en la realización de la circuncisión se debe llevar a cabo también el jueves o el viernes (Siftei Cohen Ioré Deá 266:18, Maguén Abraham 331:9). Esta es la usanza extendida entre los judíos ashkenazíes, yemenitas y parte de los sefaradíes.

12 – Guerra en Shabat.

Es preceptivo ir a la guerra para defender al pueblo de Israel de sus enemigos, y este es un precepto mayor que el de salvar vidas. Esto se debe a que el rescatista no está obligado a arriesgar su propia vida en pos de salvar una o varias vidas humanas, pero para salvar al pueblo de Israel de sus enemigos – cada judío debe estar dispuesto a sacrificarla (Mishpat Cohen 143, Tzitz Eliezer 13:100, ver Pninei Halajá Likutim II 11:3).

Por lo tanto, si atacan enemigos es preceptivo salir a combatirlos aunque esto implique riesgo de vida y profanación del Shabat. Así sentenció Rambám (Shabat 2:23): «es preceptivo para todo judío que puede hacerse presente, ir y socorrer a sus hermanos sitiados y salvarlos de manos de los gentiles en Shabat y tienen prohibido demorarse hasta la conclusión del día…». Asimismo, cuando se sabe que hay enemigos o terroristas que están por atacar a judíos, es preceptivo enfrentarlos a los efectos de disuadirlos. En caso de que sea conveniente atacarlos en Shabat se los ataca (Heijal Itzjak Oraj Jaím 37:3, Amud Haieminí 16. Ver Ramá 329:6).

Es preceptivo también salir a la guerra a los efectos de evitar peligros a futuro, aunque esto implique riesgo de vida y profanación del Shabat. Y así lo  sentenció el Shulján Aruj (329:6). De acuerdo con esto, es preceptivo llevar a cabo actividades de patrullaje en Shabat para proteger las fronteras de incursiones enemigas. Hoy día, todo el Estado de Israel es considerado frontera a los efectos de actividades antiterroristas (Rav Goren). Por lo tanto, es preceptivo llevar a cabo en Shabat acciones de patrullaje y defensa destinadas a salvaguardar tanto la vida como el patrimonio.

Si personas no observantes del Shabat salen a pasear en un sitio que requiere de seguridad y no se les puede convencer que desistan de la excursión, es preceptivo para los soldados protegerles aunque esto implique la profanación del Shabat. Aunque la única razón por la cual se deba vigilar el sitio en cuestión profanando el Shabat sea este paseo, dado que en la práctica se encuentran en un lugar peligroso se los debe proteger del enemigo (El Rav Goren en su libro Meshiv Miljamá I 7, II 110. Ver Hatzavá Kahalajá cap. 21). Sin embargo, los soldados tienen prohibido ayudarles a profanar el Shabat, por ejemplo, abriéndoles paso de barrera para que viajen, o autorizándoles a salir, o subiendo a su autobús para permitirles viajar. Se les puede brindar cobertura de vigilancia únicamente una vez que ya salieron al paseo.

Se permite retirar cadáveres del campo de batalla en Shabat para que no caigan en manos del enemigo. Si bien por la base de la ley no se profana Shabat para salvar cadáveres, dado que en la práctica la captura de estos por parte del enemigo afecta la moral de los soldados y la sociedad israelí es capaz de liberar terroristas para recuperar los cuerpos, se trata de una acción de salvataje o salvaguarda de la vida («pikuaj nefesh»). Una vez que los cadáveres fueron retirados del campo de batalla, está prohibido continuar la profanación del Shabat para ocuparse de estos (Meshiv Miljamá I pág. 61, II inciso 117, Hatzavá Kahalajá cap. 20).

La guerra destinada a la conquista de la tierra de Israel es preceptiva y si es conveniente desde el punto de vista operativo se pueden iniciar las hostilidades incluso en Shabat, tal como acostumbraron nuestros antepasados en los días de Iehoshúa bin Nún, durante la conquista de Jericó (Talmud Jerosolimitano Tratado de Shabat 1:8, Tur Oraj Jaím 249:1).

13 – Estados de guerra y de rutina en el ejército y la autoridad del comandante.

En tiempo de guerra se debe llevar a cabo cualquier acción en Shabat con tal de obtener la victoria, incluso está prohibido demorar las operaciones a los efectos de consultar a un rabino, ni se debe molestar a los comandantes con preguntas respecto de qué es indispensable y qué no, sino que se hace lo que es requerido con la mayor premura posible.

Sin embargo en tiempos de rutina, en los que se llevan a cabo actividades de patrullaje o de recabado de inteligencia, se debe procurar reducir las profanaciones de Shabat al mínimo. Solamente se puede realizar en Shabat una acción destinada a prevenir riesgos de vida y, preferiblemente de un modo diferente al habitual, a los efectos de, en lo posible, trasgredir únicamente prohibiciones rabínicas. A estos efectos, el Rabinato del ejército debe establecer protocolos especiales de acción para el día sábado que permitan a cada brazo armado llevar a cabo su rutina de trabajo con el mínimo de trasgresiones al Shabat. Está prohibido llevar a cabo ejercicios militares y solamente en estados de alerta se puede entrenar soldados de cara a un operativo en el cual han  de participar.

En situaciones normales y correctas se puede confiar en que el comandante conoce las necesidades de seguridad y las reglas formuladas por el Rabinato militar. Si el militar diera una orden que implica profanar el Shabat se entiende que es necesaria para preservar la seguridad y por lo tanto es obligatorio cumplirla. Sin embargo, si la confianza en los comandantes se ha visto resquebrajada, tanto sea porque desprecian las indicaciones del Rabinato del ejército o porque este no cumple con su cometido de manera eficiente, o porque la orden dada carece de lógica, el soldado debe consultar a su comandante si la acción indicada es indispensable. En caso de que tras la aclaración del comandante, al soldado le resulta claro que la orden recibida que implica la profanación del Shabat no guarda relación alguna con cuestiones de seguridad, tiene prohibido cumplirla pues no se profana el Shabat a menos que sea para salvar vidas. Mientras el soldado dude respecto de la orden recibida – debe cumplirla pues una duda respecto a cuestiones de peligro de vida («safek pikuaj nefesh») antecede a la observancia del Shabat. Empero, una vez concluido el Shabat es deber del soldado consultar al Rabinato del ejército respecto de lo acontecido y de ser necesario asesorarse con sus propios rabinos. En caso de que la orden haya sido dada incorrectamente – se debe presentar una queja ante el comandante y manifestar disconformidad por todos los medios disponibles a su alcance.

La principal forma de saber si una acción está vinculada a la salvaguarda de la vida es ver qué actitud se tiene hacia esta durante los días de la semana. Si siempre se la considera una acción necesaria de salvataje y se lleva a cabo aunque implique suspender descansos o la interrupción de una actividad recreativa de la tropa, se la puede realizar en Shabat. Si durante la semana no se hace hincapié en su realización y por cuestiones de comodidad se puede suspender, no se debe profanar el Shabat para llevarla a cabo.

14 – Consultas frecuentes en el ejército

Los soldados que salen a un patrullaje en un vehículo no pueden desviarse del camino prestablecido para comer en el campamento con más comodidad o para encontrarse con amigos, pues el viaje se autoriza únicamente por motivos de vigilancia. Sin embargo, si la ruta de la patrulla no es fija se la puede planificar de modo tal que resulte cómoda. Por ejemplo, si se les establecieron recreos de media hora para comer o descansar, podrán llevarlos a cabo en donde les resulte más cómodo. En caso de que la ruta indique que deben ingresar a poblados a los efectos de hacer acto de presencia y disuadir a los terroristas, podrán estacionarse junto a la sinagoga o cualquier sitio donde puedan comer.

En el caso de soldados que saben que deberán salir a una acción de combate en Shabat, deben pasar el día en la base, pues si salen a sus hogares deberán profanar el sagrado día yendo y viniendo (ver Mishná Berurá 344:11).

Aunque el comandante sea casado de modo tal que si se queda en la base él y su familia habrán de sufrir, si es seguro que la acción de combate se realizará el sábado, no pasará el día en su hogar para no tener que viajar. Empero, podrá hacerlo de existir la posibilidad de que la acción se suspenda. Esto obedece a que de no mediar la certeza que la acción se llevará a cabo el día sábado, el comandante tiene permitido deleitar su Shabat y el de su familia; pero deberá aclararles que puesto que existe duda respecto de si habrá de ser llamado – está autorizado a pasar el Shabat con ellos. De esta manera su familia aprenderá a no tomar el Shabat a la ligera. En caso de que se le avise en Shabat que la acción de combate se realiza, habrá de viajar a la base. Si existe la posibilidad que un chofer gentil lo transporte hacia ella y si también existe la certeza en cuanto a que la acción tendrá lugar ese día – podrá pasar en su casa y viajar con el gentil a la base. Una vez concluida la acción, si hay un chofer gentil que lo pueda devolver a su casa podrá viajar con él y si no – tendrá prohibido retornar a su hogar.

Si se llamó a soldados por un evento de seguridad y antes que estos lleguen resulta que no son necesarios, se les debe avisar que no vengan para así disminuir la magnitud de la profanación del Shabat. Además, si resulta que no se les llamó para dejar sin efecto el llamado de alerta por no profanar el  Shabat, se teme que en el futuro cuando se les vuelva a llamar paraparticipar de un evento de este tipo, podrían responder de un modo negligente.

Cuando se le fijan a un soldado religioso guardia o patrulla en Shabat y hay en el lugar un soldado no observante dispuesto a realizar la tarea en su lugar de modo tal que el religioso lo reemplace en la guardia un día de la semana, si no hay temor que el intercambio de guardias genere descuido en lo referente al deber de vigilar, es bueno que se intercambien. De ese modo el soldado observante podrá rezar y deleitarse en su Shabat y el no observante tendrá el mérito de ello. Además, mientras el soldado secular patrulla, este otro cuidará un precepto y no profanará el día. Sin embargo, el soldado observante no debe tomar la iniciativa de este intercambio pues ocuparse de la seguridad es un precepto y no es necesario procurar desentenderse de este en Shabat (ver en Hatzavá Kahalajá cap. 27).

15 – ¿Es necesario que las personas deban renunciar a alguna cuestión a los efectos de disminuir la  profanación del Shabat?

Una persona no debe renunciar a sus horas de sueño o cuestiones que le son importantes a los efectos de que su compañero quien se dedica a salvar vidas realice menos labores en Shabat. Además se teme que si debe ceder algo que le es importante, podría descuidar lo que debe hacer a los efectos de alejar el peligro. Por ejemplo, si alguien ve cables de electricidad caídos y expuestos que pueden poner en peligro la vida humana, si bien podría quedarse en el sitio sin moverse hasta concluido el Shabat a los efectos de advertir a todos los transeúntes que no los toquen, si esto le resulta difícil porque, por ejemplo, faltan varias horas hasta que termine el Shabat, podrá llamar a los funcionarios de la compañía eléctrica y pedirles que viajen en un automóvil y vengan a reparar el desperfecto (Rav Shlomo Zalman Auerbach en Shmirat Shabat Kehiljatá 41:21, Tzitz Eliezer VIII 15:11:7).

Asimismo, si un enfermo con riesgo de vida se encuentra en un apartamento muy frío y la baja temperatura resulta riesgosa para él si no se activa la calefacción, aunque en lo del vecino funciona la calefacción, no se le debe pedir a este que ceda en su comodidad e ingrese al enfermo a su  casa sino que se la habrá de encender en la casa del enfermo, pues un caso de peligro inminente de vida antecede la observancia del Shabat. Aunque se le haya pedido al vecino que ingrese al enfermo a su hogar, no está obligado a aceptar (según el Rav Shlomo Zalman Oierbaj en Shmirat Shabat Kehiljatá 32, nota 174, y esto lo aprendió de la ley que no obliga al dueño de casa a ceder su propiedad a un ladrón que llega a los efectos de cometer un hurto «bá bamajteret»).

Un soldado que se encuentra apostado en una guardia no precisa  voluntarizarse para cuidar otro turno, esforzarse ni sacrificar horas de sueño para evitar el viaje necesario para el recambio de vigilante ya que se permite viajar en Shabat para recambiar la guardia.

Otro tanto ocurre con soldados que necesitan salir del tanque para participar de una misión y si viajan por el camino más corto cortan el Eruv, mientras no hayan recibido la anuencia de los demás usuarios del mismo se habrá de viajar por el camino más largo que no lo corta ya que los beneficiarios necesitarían ceder a este en pos de que el chofer del tanque viaje menos. De la misma manera, si un vehículo debe trasladar un enfermo al hospital, si bien podría acortar camino atravesando jardines particulares o públicos, habrá de dar la vuelta más extensa ya que ni el público ni los privados tienen por qué ceder sus jardines a los efectos de que quien se ocupa de salvataje realice menos labores (Rav Shlomo Zalman Auerbach tal como es citado en Hatzavá Kahalajá 26:4-7, ver allí que hay quienes discrepan).

16 – Actividad policial en Shabat

Todos los juristas coinciden en que los policías deben profanar el Shabat a los efectos de salvar vidas, y además, si se encuentra un objeto o se percibe un movimiento sospechoso de personas peligrosas se debe llamar a la policía. Lo mismo rige para el caso en que se desate una trifulca que pueda derivar en derramamiento de sangre. Si ladrones entran a una casa y se teme que puedan haber atacado a los residentes de la misma se debe llamar a la policía. Sin embargo, en una situación que no aparenta implicar peligro de vida, en opinión de algunos juristas, los policías tienen prohibido profanar el Shabat realizando labores vedadas por la Torá. Por ejemplo, si ladrones irrumpieron en una casa y luego se dieron a la fuga, dado que ya no hay peligro de vida no se debe llamar a la policía. Aunque los ladrones estén aún en el interior de la casa, si los residentes no se encuentran y no hay riesgo de vida, no se deberá hacerlo. Lo mismo ocurre cuando ladrones entran a un banco o a tiendas. Asimismo, en Shabat los policías tienen prohibido escribir un reporte de robo, ni pueden tomar huellas dactilares del ladrón apresado, ni trasladar al ladrón en el patrullero hasta la estación de policía (Shmirat Shabat Kehiljatá 41:24-5, Yalkut Iosef 329:20-7).

Sin embargo, muchos de los grandes juristas escribieron que se permite llamar a la policía a los efectos de evitar robos o daños al patrimonio, por lo que los agentes del orden tienen permitido viajar al sitio de los hechos, ya que de no hacerlo, la criminalidad se incrementará en gran manera en Shabat y llegará al punto de atentar contra la vida humana. Sin embargo, dudaron respecto de si los agentes tienen permitido volver en automóvil del sitio de los hechos o si pueden llevar a cabo patrullajes en los autos policiales. Algunos de estos juristas lo autorizaron si los choferes son gentiles (Heijal Itzjak Oraj Jaím 32, Iaskil Avdei HaShem Oraj Jaím 44, Tzitz Eliezer 4:4).

Nuestro Maestro el Rav Shaul Israeli (Amud Haieminí 17) permitió que coches policiales patrullen con un conductor judío y también retornen del evento y trasladen al ladrón apresado a la estación de policía, ya que si se da ventajas a los ladrones o se ponen trabas a los policías en Shabat para cumplir sus funciones al punto que puedan llegar a renunciar a su rol o descuidar su cumplimiento, el crimen se incrementará y pondrá en riesgo la vida de la población.  Por lo tanto, en Shabat se permite realizar toda labor necesaria a los efectos de combatir el crimen. Asimismo, aprendimos que nuestros sabios permitieron a quienes salen a salvar vidas, retornar a su sitio aunque para ello sea necesario transportar las armas en el dominio público, pues si se les prohíbe regresar, se teme que en un futuro habrán de demorarse en partir en misión de rescate (arriba halajá 10). Asimismo, los sabios dijeron que cuando es necesario atender a un enfermo con riesgo de vida, aunque haya en el lugar un gentil, es mejor que un judío realice las labores necesarias ya que si se le pide al no judío se teme que en un futuro, en caso de haber un enfermo en riesgo y no se hallara un gentil en las inmediaciones, las personas habrán de temer profanar el Shabat para salvarlo (arriba halajá 4). Lo mismo ocurre con la labor policial, si en Shabat se ponen límites o trabas a la labor de la captura de ladrones o prevención de crímenes, al final de cuentas costará vidas humanas. Además, es pertinente agregar que hoy en día parte de la labor criminal está vinculada a la actividad terrorista, por lo que la lucha contra los robos es en cierta manera también parte de la lucha anti terrorista que está directamente vinculada a la salvaguarda de la vida humana.

Sin embargo, todos los juristas coinciden en que no se debe llamar a la policía para que tome un reporte de índole pecuniaria a los efectos de poder demandar a la compañía de seguros etc. De la misma forma, se prohíbe llamar a la policía para que llame al orden a vecinos ruidosos.

La policía debe tener rabinos que revisen todo el dispositivo de labor policial para que junto a los jefes policiales  establezcan qué acción es esencial realizar en Shabat y cuál no. Asimismo, deberán establecer directivas especiales de trabajo para Shabat de modo tal que se disminuya la realización de labores prohibidas al mínimo y en lo posible se realicen de un modo diferente al habitual. Además, se debe establecer la norma que de haber un policía gentil  es mejor que funja como chofer y escriba los reportes. Demás está decir que se debe tener recaudo que los policías dispongan de lapiceras de Shabat cuyo uso está prohibido únicamente por ley rabínica (arriba 18:2).

17 – Teléfonos celulares y equipamiento médico y de seguridad.

En un sitio donde hay Eruv, el personal médico y de rescate tiene permitido portar teléfono celular o beeper en Shabat a los efectos de salvar personas enfermas o heridas. Asimismo, quien acostumbra a portar una pistola o un rifle podrá hacerlo sin limitación alguna en Shabat. No recae sobre estos la prohibición de portar «Muktze» pues según la opinión  mayoritaria el arma es un utensilio para una labor permitida pues su finalidad es la defensa y la disuasión. También los aparatos de comunicación que están destinados al salvataje de personas son considerados utensilios destinados a una labor permitida. Sin embargo, en el caso del teléfono celular cuyo uso mayoritario no está destinado a llamadas vinculadas al salvataje de vidas, se trata de un utensilio destinado a una labor prohibida. Empero, se puede transportar un utensilio destinado a una labor prohibida si se requiere su uso para otra función («letzorej gufó»), por lo que se permite transportarlo para salvar vidas.

En cambio, no se los puede cargar en un sitio que carece de Eruv. En caso de que surja una necesidad vinculada a la salvaguarda de la vida humana que requiere que las personas se encuentren junto a sus armas o sus aparatos de comunicación para poder tratar casos de emergencia, se los puede portar en sitios en los que las personas acostumbran a frecuentar en Shabat, por ejemplo, lugares de rezo o de celebraciones. De no permitírsele al personal de rescate portar estos objetos no se podrá disponer de voluntarios para seguridad y salvataje; empero, este racional se suele aplicar a la hora de permitir únicamente la trasgresión de prohibiciones de origen rabínico y solamente en situaciones de gran necesidad («Sheat djak gadol») se permite flexibilizar prohibiciones de la Torá. Por lo tanto, se habrá de portar el aparato de comunicación de un modo diferente al habitual, por ejemplo, entre la camisa y la camiseta, tal que se trate de un transporte prohibido rabínicamente. El arma se habrá de portar de modo habitual pues modificarlo  implica riesgo. Además, hay juristas que entienden que el arma no es una carga para el personal de seguridad ya que es  parte de su indumentaria.

Sin embargo, no se puede portar armas o aparatos de comunicación en un sitio que carece de Eruv para pasear. Por ello, personas que deseen pasear por fuera del Eruv y necesitan portar armas por razones de seguridad, no  deberán traspasarlo pues no se puede cargar si es innecesario.

En el caso de soldados que deseen salir de la base para participar de un rezo que tiene lugar en un poblado cercano, que deben pasar por un área que no está rodeada por Eruv y desean portar un arma o aparato de comunicación, ni bien salen de la base que los coloquen en un «Makom Patur» y de allí que lo carguen hasta el poblado. Lo mismo, habrán de hacer al retornar, tal como se explicó en 21:7.

Respecto de la extinción de un incendio  peligroso ver arriba 16:6-7. Sobre la activación de sistemas de alarma ver 17:15.

Contents