06 – El viaje al hospital

El traslado de un enfermo al hospital debe realizarse del modo habitual pues de buscarse hacerlo con alguna modificación se teme que podría demorarse. Se puede trasladar al paciente en un automóvil particular o llamar una ambulancia. Se puede traer de la casa al hospital todo aquello que sea necesario para la cura del paciente o el alivio de la parturienta aunque no haya Eruv, por ejemplo: medicinas, documentos médicos o cédula de identidad. También se pueden transportar objetos que no son indispensables para salvar la vida del paciente pero que son de importancia para éste o para el acompañante, como en el caso de ropa, alimentos o libros. Empero, si no hay Eruv en esa ciudad o zona, se los habrá de llevar de un modo diferente al habitual y sin interrupción entre que se los retira de la casa y se los introduce en el automóvil. De esta manera el transporte de los objetos se lleva a cabo bajo el formato de «doble prohibición rabínica» («Shevut Deshvut») lo cual está permitido para casos de gran necesidad («tzorej gadol»). Si los objetos en cuestión son «Muktze» no se los puede llevar, pero si se encontraban en un mismo bolso junto a los enseres indispensables, se puede.

Si se sabe que al concluir el Shabat los objetos «Muktze» a llevar serán muy necesarios, por ejemplo, dinero o teléfono celular, se los puede introducir en el bolso de un modo diferente al habitual y llevarlos así al hospital.

Una vez que se llega al hospital y se estaciona en un sitio que no impide el acceso de otros automóviles, aparentemente estaría prohibido apagar el motor pues hasta ese momento el viaje estaba justificado por la necesidad del enfermo. Como el apagado de este es necesario para poder cerrar el automóvil y evitar que lo roben y el apagado de las luces es a los efectos de preservar la batería y no para beneficio del enfermo, de ser posible se le debe pedir a un gentil que apague el motor, las luces y cierre el coche.

De no haber un gentil en las inmediaciones o si buscarlo puede demorar el ingreso del enfermo al sanatorio, un judío podrá realizar todas estas acciones de un modo diferente al habitual, ya que en ese caso la prohibición a trasgredir es únicamente rabínica. Variar el modo de realizar la acción puede ser oprimir el control remoto de la llave del coche y la perilla que apaga las luces con el reverso de los dedos. Lo mismo para cerrar el automóvil y aunque esto provoque el posterior encendido de las luces, lo harán de un modo no rutinario. La lógica que hay atrás de este permiso especial radica en lo que nuestros sabios denominan «el final en virtud del principio», esto es, si el conductor sabe que no podrá cerrar el carro ni apagar sus luces, la próxima vez puede ser que evite llevar un enfermo al sanatorio. Es por ello que permitieron trasgredir prohibiciones rabínicas, es decir, para facilitar el actuar de quienes salvan vidas.

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