08 – El viaje al hospital por parte de los acompañantes.

Generalmente, el paciente que llega al hospital precisa de un acompañante que le ayude y preste atención a que el personal médico diagnostique correctamente su situación, pues a veces, por causa de la saturación de las instalaciones, enfermos que no tienen un acompañante atento pueden ser postergados u olvidados. Por lo tanto, cuando los miembros de la familia saben que su pariente fue internado en un hospital en virtud de una enfermedad o herida de magnitud y carece de acompañante, uno de ellos debe viajar en Shabat para estar a su lado.

Asimismo, se debe acompañar a la parturienta que viaja al hospital, y aunque ella no lo pida, es menester que su marido, madre o persona que le sea de apoyo vaya junto a ella. Si la parturienta o el enfermo llegan al sanatorio sin acompañante, se permite llamar a alguien que venga por sus propios medios para fungir como tal. Si bien el tratamiento que se le dispensa a la parturienta suele ser sencillo y conocido, se teme que en virtud del apuro o la sorpresa entre en estado de peligro, por lo que se equiparó su status al de un enfermo de riesgo y se permite profanar para ella el Shabat (Shulján Aruj 330:1, Mishná Berurá 3, Beur Halajá ‘ומדליקין’).

En los últimos años es común que muchas parturientas pidan que tanto su madre como su marido la acompañen al hospital y hay quienes también piden ser ayudadas por una «asistente de parto». Dado que esto no se deriva de una necesidad médica relativa a la salvaguarda de la vida, solamente un acompañante podrá sumarse al viaje, esto es, o la madre o el marido o la asistente de parto. Solamente en casos especiales, cuando la parturienta entra en histeria y exige que tanto su marido como su madre la acompañen al sanatorio – estos podrán hacerlo. Asimismo, si en virtud de su temor exige que se llame a una asistente de parto – se permite acceder a su pedido. Sin embargo, se prohíbe planificar de antemano que más de un acompañante viaje junto a la parturienta al hospital.

Hay juristas que discrepan con esta idea y sostienen que se debe acceder a los pedidos de la parturienta aunque esta no entre en estado de histeria, y si pide que la acompañen su madre, su marido y una asistente de parto, que lo hagan a los efectos de tranquilizarla. Estos juristas consideran que se permite prolongar el viaje para llevar a los acompañantes o llamarlos por teléfono para pedirles que lleguen al hospital por sus propios medios. Sin embargo, nos parece que se trata de una complacencia excesiva que no justifica viajar en Shabat. La costumbre extendida es que solamente se suma un acompañante a la parturienta, y si se trata de un viaje prolongado y el marido piensa manejar el automóvil, se permite sumar también a la asistente de  parto o a la madre, pues a menudo es necesario que alguien asista a la parturienta durante el traslado.

Cuando la parturienta tiene hijos pequeños en la casa, es menester acordar de antemano con los vecinos para que en caso de que sea necesario trasladarse al sanatorio en Shabat acepten quedarse a cargo de estos. Si la familia que está por dar a luz vive en un sitio alejado y solitario o si los vecinos son personas ruines o sospechosas por lo que dejar los niños con ellos resulta peligroso y dejarlos solos es imposible pues puede resultar de riesgo, se los puede llevar en el automóvil al hospital e inclusive prolongar un poco para dejarlos en casa de familiares que puedan hacerse cargo de ellos.

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