15 – ¿Es necesario que las personas deban renunciar a alguna cuestión a los efectos de disminuir la  profanación del Shabat?

Una persona no debe renunciar a sus horas de sueño o cuestiones que le son importantes a los efectos de que su compañero quien se dedica a salvar vidas realice menos labores en Shabat. Además se teme que si debe ceder algo que le es importante, podría descuidar lo que debe hacer a los efectos de alejar el peligro. Por ejemplo, si alguien ve cables de electricidad caídos y expuestos que pueden poner en peligro la vida humana, si bien podría quedarse en el sitio sin moverse hasta concluido el Shabat a los efectos de advertir a todos los transeúntes que no los toquen, si esto le resulta difícil porque, por ejemplo, faltan varias horas hasta que termine el Shabat, podrá llamar a los funcionarios de la compañía eléctrica y pedirles que viajen en un automóvil y vengan a reparar el desperfecto (Rav Shlomo Zalman Auerbach en Shmirat Shabat Kehiljatá 41:21, Tzitz Eliezer VIII 15:11:7).

Asimismo, si un enfermo con riesgo de vida se encuentra en un apartamento muy frío y la baja temperatura resulta riesgosa para él si no se activa la calefacción, aunque en lo del vecino funciona la calefacción, no se le debe pedir a este que ceda en su comodidad e ingrese al enfermo a su  casa sino que se la habrá de encender en la casa del enfermo, pues un caso de peligro inminente de vida antecede la observancia del Shabat. Aunque se le haya pedido al vecino que ingrese al enfermo a su hogar, no está obligado a aceptar (según el Rav Shlomo Zalman Oierbaj en Shmirat Shabat Kehiljatá 32, nota 174, y esto lo aprendió de la ley que no obliga al dueño de casa a ceder su propiedad a un ladrón que llega a los efectos de cometer un hurto «bá bamajteret»).

Un soldado que se encuentra apostado en una guardia no precisa  voluntarizarse para cuidar otro turno, esforzarse ni sacrificar horas de sueño para evitar el viaje necesario para el recambio de vigilante ya que se permite viajar en Shabat para recambiar la guardia.

Otro tanto ocurre con soldados que necesitan salir del tanque para participar de una misión y si viajan por el camino más corto cortan el Eruv, mientras no hayan recibido la anuencia de los demás usuarios del mismo se habrá de viajar por el camino más largo que no lo corta ya que los beneficiarios necesitarían ceder a este en pos de que el chofer del tanque viaje menos. De la misma manera, si un vehículo debe trasladar un enfermo al hospital, si bien podría acortar camino atravesando jardines particulares o públicos, habrá de dar la vuelta más extensa ya que ni el público ni los privados tienen por qué ceder sus jardines a los efectos de que quien se ocupa de salvataje realice menos labores (Rav Shlomo Zalman Auerbach tal como es citado en Hatzavá Kahalajá 26:4-7, ver allí que hay quienes discrepan).

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