02 – ¿Cómo se establece si una situación implica o no riesgo para la vida?

Toda enfermedad que los médicos suelen considerarla de riesgo y las personas acostumbran a  apurarse para salvar a quien la padece, aún cuando la mortalidad es baja, se la considera de riesgo y justifica que se profane el Shabat. Por lo tanto, se transporta a una parturienta al hospital a pesar de que en la mayoría de los casos podría dar a luz en la casa sin complicaciones (Maguid Mishné 2:11). Empero, en el caso de enfermedades o peligros que no se los suele percibir como de riesgo de vida, no se justifica la profanación del Shabat (Shevet Miehudá I 19:2, Shmirat Shabat Kehiljatá 32 notas 2:23).

Los sabios definieron diferentes situaciones como peligrosas, por ejemplo: un dolor intenso, una herida o un sangrado dentro del cuerpo («maká shel jalal»); un golpe en pies o manos que implica un corte peligroso o una infección; fiebre alta; la picadura de un escorpión o una serpiente y una afección a los ojos (Shulján Aruj 328:3-9). Todos estos casos fueron determinados en virtud de la experiencia acumulada y en términos generales son aceptados como riesgosos por la medicina contemporánea, pero actualmente, la nomenclatura de las afecciones es diferente. No corresponde que nos extendamos aquí respecto de las definiciones de situaciones que implican riesgo de vida. La regla general es la siguiente: si a las personas que se encuentran en el lugar les parece que el herido o enfermo tiene riesgo de vida, se hace de inmediato todo lo necesario para salvarle, si se precisa traer un médico se lo llama y de ser necesario se lo transporta al hospital.

En caso de que las personas presentes no sepan si la situación es o no de riesgo se consulta a un doctor, un enfermero o un paramédico que se encuentre en las inmediaciones o se llama por teléfono a un médico. Si este entiende que la situación del paciente puede implicar riesgo de vida («safek sakanat nefashot»), aunque el afectado sostenga que su situación no es de riesgo y no quiere que se profane por él el Shabat, se le hace caso al médico (Shulján Aruj 328:10, 618:1 y 5).

Si el enfermo sostiene que su situación es de riesgo, aunque el médico entienda que no es así, se profana el Shabat y se lo lleva al hospital para ser revisado pues «el corazón conoce su propia amargura» y a veces solamente el paciente puede darse cuenta de su real situación. Asimismo, cuando la persona enferma exige un tratamiento o una medicina determinada que según su experiencia personal pueden salvar su vida, se le hace caso (Shulján Aruj 618:1). Todo esto a condición de que haya cierta lógica en las palabras del enfermo, y de ser así se puede confiar en su sensación. Empero, si su enfermedad es conocida y el enfermo exige un tratamiento que en opinión de los médicos no es efectivo, se hace caso a estos (Beur Halajá 328:10 ‘ורופא’). Asimismo, cuando se sabe que el enfermo es muy miedoso y si la persona idónea en cuestiones médicas presente, está segura que la situación no es de riesgo – no se profana el Shabat.

La Torá nos ordenó (Vaikrá 19:16): «No serás indiferente a la sangre de tu prójimo» por lo que aquella persona que por pietismo consulta al rabino si profanar o no el Shabat para salvar a un enfermo que está en peligro de vida – es un homicida, ya que la situación del afectado puede empeorar mientras consulta. También el rabino es condenable por no haber enseñado a sus discípulos que la salvaguarda de la vida antecede a la observancia del Shabat (Talmud Jerosolimitano Tratado de Yomá 8:5, Mishná Berurá 328:6).

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