Capítulo 04 – «Birkat Hamazón» («La bendición posterior a la comida»)

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01) El precepto de recitar «Birkat Hamazón»

Es precepto de la Torá que una vez ingerido pan y habiendo quedado satisfecho se bendiga a HaShem, tal como está escrito (Devarim-Deuteronomio 8:10): «Y comerás y te saciarás y bendecirás a HaShem tu D´s sobre la tierra buena que te ha dado«. Nuestros sabios aprendieron que el «Birkat Hamazón» debe constar de tres partes: 1) Del texto «y bendecirás a HaShem tu D´s» aprendieron que se debe recitar la bendición de «HaZan» («que nutre») en la que bendecimos a D´s por el alimento. 2) De lo que está escrito: «sobre la tierra» aprendieron que se debe agradecer por la tierra de Israel. 3) De lo que agregó la Torá al decir «sobre la tierra buena que te dio» aprendieron que se debe bendecir por lo bueno y lo excelso de la tierra de Israel que es la ciudad de Jerusalém (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 48(B)).

El precepto de la Torá consiste en que quien bendice mencione estos temas en cualquier formato o redacción que desee de acuerdo con su conocimiento y su capacidad de expresión. Luego vinieron Moshé, Yehoshúa, David y Shelomó y establecieron un formato completo y perfecto de acuerdo con la bendición que recibieron en sus respectivos tiempos. Cuando el maná bajó del cielo para alimentar al pueblo de Israel Moshé Rabenu compuso la bendición de «HaZan», mas entonces aún no se había dado redacción a una bendición que agradezca por la tierra buena. Cuando ingresaron a la tierra de Israel Iehoshúa Bin Nun redactó la bendición por la tierra de Israel, mas aún no se había dado redacción a una por su mejor y más excelso sitio. Cuando el Rey David estableció a Jerusalém como ciudad sagrada y capital de su reino redactó la bendición que pide «por Tu pueblo Israel y por Jerusalém Tu ciudad», y cuando su hijo Shelomó construyó el Sagrado Templo agregó «por la casa grande y sagrada». En tiempos en los que el Templo estuvo en pie, se pedía que HaShem haga perdurar su existencia. Una vez que el Santuario fue destruido, los sabios establecieron una versión por la cual pedimos a HaShem que se apiade de nosotros, reconstruya Jerusalém y devuelva su trono a la casa de David y reconstruya el Templo (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 48(B), Rashbá, Rambán, tal como leemos en Beit Iosef 187:1, Shulján Aruj HaRav 187:1-3).

Nuestros sabios dijeron (ídem Berajot, Shulján Aruj 187:1-3) que es obligatorio mencionar las bondades de nuestro país en la bendición que reza por la tierra, la cual es preciada, buena y amplia. Asimismo, se deben recordar la circuncisión y la Torá pues por medio de ambos preceptos tenemos el mérito de heredar la tierra de Israel. Y tal como le fue dicho a nuestro patriarca Abraham cuando fue preceptuado de circuncidarse (Bereshit – Génesis 17:7-8): «Y estableceré Mi Pacto entre Yo y tú y tu descendencia en pos de ti por sus generaciones, por Pacto Eterno. Para ser para ti por D’s y para tu descendencia en pos de ti. Daré para ti y para tu descendencia en pos de tí la tierra que habitas, toda la tierra de Cana´an, como posesión eterna y seré para ellos por D’s«.

Asimismo, estudiamos que en mérito de la Torá y los preceptos hemos de heredar la tierra de Israel, tal como está escrito en el principio de la porción de lectura en la cual se nos preceptúa el «Birkat Hamazón» (Devarim. Deuteronomio 8:1): «Toda la ordenanza – que Yo te ordeno hoy – habréis de observar para cumplir; para que hayáis de vivir, y os multipliquéis, y vengáis y poseáis la tierra, la que prometió HaShem a vuestros patriarcas«. Asimismo, está escrito (Tehilim-Salmos 105:44-45): «Y les dio la tierra de las naciones y tomaron en posesión el fruto de la labor de los pueblos. En aras de que cumplan Sus leyes y Sus enseñanzas. ¡Aleluya!»

Además, nuestros sabios dijeron que es necesario anteponer la mención de la circuncisión a la de la Torá, ya que respecto del Brit Milá se establecieron trece pactos mientras que en torno a la Torá solamente tres. En el Pacto de la Circuncisión se pone de manifiesto la santidad propia con la cual el Eterno consagró al pueblo de Israel, santidad que no depende de nuestra elección y es el fundamento de la entrega de la Torá que nos ordena escoger el bien.

En la tercera bendición los sabios estipularon que se recuerde el Reino de la Casa de David pues por su intermedio Jerusalém fue consagrada, y el asentamiento tanto en la tierra de Israel como en la ciudad de Jerusalém depende de que haya reino de Israel (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 48(B), Shulján Aruj 188:3).

02) Bendición de «HaTov VeHaMeitiv» («Que es bueno y benefactor»)

Nuestros sabios establecieron una bendición más tras la destrucción del Templo de Jerusalém y la ruina del país y es la de «HaTov VeHameitiv». Tras la pérdida de nuestro segundo Santuario parecía que no había ya esperanza de que se reconstruyesen Jerusalém y el Templo por lo que ¿tenía sentido continuar recitando la bendición por la «tierra buena»? Es por ello que nuestros sabios se vieron en la necesidad de redactar una bendición para reforzar la fe de que todo lo que ocurre es para bien y que incluso la destrucción, el exilio y los sufrimientos están destinados a corregirnos y llevarnos nuevamente a una construcción más completa e íntegra del país, de Jerusalém y del Templo.

Nuestros sabios de Yavne redactaron esta bendición en un día especial en que se permitió dar sepultura a los muertos de la ciudad de Betar. Esta era una gran ciudad en la zona de Judea que fungió como capital del gobierno de Bar Kojba y desde ella se tuvo la esperanza de restituir la independencia de Israel y reconstruir el Templo. Cuando Betar cayó la dignidad de Israel fue cercenada y las desgracias se intensificaron de sobre manera. El reino opresor ordenó rastrillar Jerusalém y cambiar los nombres tanto de la sagrada ciudad como del país, para que se pierdan en olvido eterno. Entre otros decretos, ordenaron que no se diese sepultura a los muertos en la defensa de la ciudad de Betar. Tiempo después, al asumir un nuevo monarca, se permitió enterrar a los muertos en cuestión y se vio que había ocurrido un milagro por cuanto que los cadáveres no habían despedido mal olor. Dijeron nuestros sabios (ídem Berajot): «El mismo día que se permitió dar sepultura a los muertos de Betar se redactó la bendición de «HaTov VeHameitiv», «que es bueno y benefactor», (D´s) es bueno ya que los cadáveres no despidieron mal olor y «benefactor» por cuanto que permitió que sean enterrados. Nuestro maestro, el Rabino Kuk, explicó (Ein Ayá a Berajot 48(B)) que del hecho de que los cadáveres no hayan hedido, aprendemos que la destrucción y el exilio no dejaron sin efecto la santidad inherente del pueblo de Israel. En el hecho de que se los haya podido enterrar vemos insinuada la promesa de que en el final de los días volverán a levantarse, y esta es una señal del cumplimiento de todas las promesas de los profetas respecto a la resurrección y la redención.

Dado que el grado de obligatoriedad del recitado de esta bendición es diferente, ya que las tres primeras tienen su origen en la Torá mientras que la cuarta es de origen rabínico, cuando se culminan las primeras quien recita el «Birkat Hamazón» dice «Amén» por lo que recitó: «…que reconstruye Jerusalém con compasión – Amén» (Shulján Aruj 188:1).

Dado que al concluir la tercera bendición llega a su final la serie de bendiciones originadas en la Torá, la cuarta que fue establecida por los sabios se transforma en una unidad en sí misma, por lo que comienza con el formato de «Baruj» («Bendito»), ya que según la regla cuando una bendición es contigua a otra se considera que se respalda en ella y no precisa comenzar con el vocablo «Baruj». Empero cuando se trata de una bendición que tiene validez en sí misma y no como parte de una secuencia – debe comenzar con la palabra «Baruj».

Además, nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 46:1) dijeron que una vez concluido el «Birkat Hamazón», el invitado debe recitar una bendición por el dueño de casa siendo su versión la siguiente (Shulján Aruj 201:1): «Iehí Ratzón Sheló Ivosh Veló Ikalem Ba´al Habait Hazé, lo Baolam Hazé Veló Baolám Habá, Veiatzlíaj Bejol Nejasav, Veihiú Nejasav Mutzlajim Ukrovim La´ir, Veló Ishlot Satán Bema´asé Iadav Veló Izdakek Lefanav Shum Dvar Jet Vehirhur Meatá Vead Olám» («Quiera D´s que el dueño de esta casa no sea avergonzado en este mundo ni en el venidero, que prosperen sus propiedades y sean cercanas a la ciudad, que Satán no gobierne sus acciones y no precise recurrir a ningún acto de tipo pecaminoso, ni incurra jamás en un mal pensamiento»). Está permitido extenderse y ampliar este formato y esta es la usanza de los judíos sefaradíes. Muchos de entre los ashkenazíes acostumbran a conformarse con la siguiente versión: «HaRajamán Hú Ievarej et Ba´al Habait Hazé» («Que D´s bendiga a este dueño de casa»). Empero, a priori, corresponde recitar la versión de la Guemará (Mishná Berurá 201:5, ver adelante 5:4).

Dado que ya se tuvo el mérito de santificarse por medio del cumplimiento del precepto de «Birkat Hamazón», los hijos de Israel acostumbraron adicionar peticiones personales que comienzan con la palabra «HaRajamán» («El Misericordioso») y otras plegarias relativas a la redención. Si bien no se trata de un decreto rabínico, dado que esto se acostumbra desde los días de los sabios medievales (Rishonim) se trata de una costumbre obligatoria, cada congregación conforme su usanza. Empero, si una persona precisa hablar o irse durante estos agregados, por cuanto que ya concluyó el recitado de las cuatro bendiciones – podrá hacerlo, y luego, cuando pueda, habrá de completar lo que le faltó recitar.

03) El significado de la bendición de «HaZan» («que nutre»)

A los efectos de profundizar en el tema de «Birkat Hamazón», es necesario analizar la porción de lectura de la Torá en la cual se nos ordena recitarlo (Devarim-Deuteronomio 8:1-18). En el primer versículo se nos presenta la intención general:  «Toda la ordenanza -que Yo te ordeno hoy- habréis de observar para cumplir; para que hayáis de vivir, y os multipliquéis, y vengáis y poseáis la tierra, la que prometió HaShem a vuestros patriarcas«. Acto seguido se elucidan dos fundamentos o principios centrales: el primero, que HaShem todo lo nutre, tal como lo expresamos en la primera bendición. El segundo es la alabanza de la tierra de Israel, tal como la expresamos en la segunda y tercera bendición. Centrémonos primeramente en los fundamentos vinculados a la primera bendición, la de «HaZán».

En muchas ocasiones, cuando la persona cuenta con su sustento se olvida de que D´s es quien cuida de él y le mantiene. Por esa razón la Torá ordena (ídem 8:2): «Habrás de recordar todo el camino – por el cual te llevó HaShem tu D’s – hace cuarenta años en el desierto, para afligirte y someterte a prueba, para saber lo que hay en tu corazón: si vas a guardar Sus Mandamientos, o no«. La existencia en el desierto es muy ardua y en virtud de la profusión de problemas se puede llegar a expresar descontento para con D´s, empero, por otra parte, es también posible reforzarse en la fe y concentrarse en la contemplación de los milagros por medio de los cuales D´s mantiene al pueblo de Israel. La prueba más difícil fue la vinculada a la ingestión del maná. El ser humano acostumbra a preocuparse por el mañana y para ello prepara sus alimentos por medio de su labor en el campo, la industria y el comercio. Empero todo ello no era posible en el desierto, estaba prohibido incluso el guardar comida de un día para el siguiente pues la cantidad de maná estaba limitada a las necesidades de una persona en un día y no más que eso. Cada judío debía creer que también mañana HaShem le haría descender maná del cielo. Todo aquel cuya fe se debilitaba sentía hambre, tal como está escrito (ídem 3-4): «Te afligió y te sometió al hambre: empero te hizo comer el maná -que no habías conocido tú ni habían conocido tus padres«.

Por medio de esta singular experiencia, quedó grabada en nuestra conciencia nacional la comprensión de que la naturaleza no existe por sí misma, sino que es HaShem quien todo lo nutre – «para hacerte saber que no solamente de pan vive el hombre sino de todo lo que sale del Mandato de HaShem, vive el hombre. Tu vestimenta no se envejeció sobre ti ni tu pie ha quedado descalzo por cuarenta años«. Esos fueron los primeros cuarenta años desde la aparición del pueblo de Israel en el mundo. Por medio de una vida milagrosa en el desierto aprendimos claramente que todo proviene de HaShem y su objetivo último es procurar nuestro bien, y aunque nos prive de Su bendición por un breve período esto no obedece sino a Su amor para con nosotros, a los efectos de encaminarnos por la senda de la verdad, tal como está escrito (ídem 5-6): » Habrás de saber que así como un hombre castiga a su hijo, HaShem tu D’s te castiga a ti. Y observarás los Mandamientos de HaShem tu D’s, para andar por Sus sendas y para venerarle«.

El precepto se cumple principalmente cuando una persona bendice a D´s tras haber comido y estar satisfecho, tal como está escrito (ídem 10): «Y comerás y te saciarás y bendecirás a HaShem tu D´s sobre la tierra buena que te dio«. Esto se debe a que cuando una persona está satisfecha puede llegar a vanagloriarse y olvidar que todo proviene de HaShem, por ello la Torá continúa advirtiendo (ídem 11-16):  «Cuídate, no sea que olvides a HaShem, tu D´s, al no observar Sus Mandamientos y Sus leyes y Sus fueros que yo te ordeno hoy. No sea que comas y te sacies, y casas buenas edifiques y las habites. Y tu ganado vacuno y tu ganado ovino se multipliquen, y plata y oro se te incremente; y todo lo que es tuyo se multiplique.  Y que se enaltezca tu corazón y que olvides a HaShem tu D’s, el que te ha sacado de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre. El que te ha conducido por el desierto grande y temible: culebras, serpientes abrasadoras y escorpiones, tierra de sed: donde no hay agua; el que sacó para ti agua de la roca. El que te dio a comer maná en el desierto, el cual no habían conocido tus padres, para afligirte y para someterte a prueba, para hacerte el bien en tu final«.

04) La centralidad de la bendición por la tierra de Israel («Birkat HaAretz»)

El segundo fundamento, engarzado en la porción de lectura de la Torá en la que encontramos el precepto de «Birkat Hamazón», es alabar a la tierra de Israel. Nuestros sabios dijeron (Bamidbar Rabá 23:7) que de todas las bendiciones del «Birkat Hamazón» «la más apreciada es la bendición por la tierra (de Israel)». En efecto, el sentido literal del versículo se refiere a la intención de agradecer a D´s por la tierra buena, tal como está escrito (Devarim-Deuteronomio 8:10): «Y comerás y te saciarás y bendecirás a HaShem tu D´s sobre la tierra buena que te dio». La tercera bendición por Jerusalém es también un agradecimiento por la tierra de Israel, ya que Jerusalém es el corazón de la «tierra buena». Asimismo, aprendimos del versículo que inicia el presente capítulo que los preceptos de la Torá se cumplen fundamentalmente en la tierra de Israel, tal cual está escrito (ídem 8:1): «Toda la ordenanza -que Yo te ordeno hoy- habréis de observar para cumplir; para que hayáis de vivir, y os multipliquéis, y vengáis y poseáis la tierra, la que prometió HaShem a vuestros patriarcas».

La explicación radica en que el objetivo principal del pueblo de Israel es revelar la Palabra de HaShem en el mundo confrontando simultáneamente con las complejidades propias de la vida terrenal. Es por ello que la situación en la cual nos alimentamos del maná que descendió del cielo es temporal y está destinada a adquirir la conciencia básica de que HaShem es quien nutre a todos los seres. Sin embargo, el objetivo último es que el ser humano sea socio de HaShem en la reparación del mundo extrayendo alimento de la tierra por medio del arado, la siembra, la plantación y la cría de animales. De este modo habrá de manifestar la imagen Divina que anida en él, extraerá las bondades que el mundo material provee y así se elevará hacia una conexión vívida con HaShem. El maná que descendía del cielo carecía de residuo y se absorbía íntegramente en los órganos sin que hubiera necesidad de evacuar tras la ingestión. Sin embargo, el objetivo principal del ser humano es ingerir alimentos materiales que poseen residuos, que son su parte buena y más deseable puesto que integran en su interior chispas de mayor santidad. Para ello nos fue concedida la tierra de Israel que es una tierra sagrada, y si bien esta es de carácter material, es igualmente santa y los frutos que en ella crecen también lo son.

Muchos tienden a pensar, que en la medida que una persona se aleje más de la materialidad y de la degustación de los diferentes sabores de los alimentos, así será más pura y santa. Sin embargo, la Torá nos enseña que en la tierra de Israel la abundancia material, la variedad de alimentos y su exquisito sabor son de una gran importancia pues todos ellos fueron creados por HaShem a los efectos de llevarnos a la completitud. Por ello, la Torá se toma el trabajo de alabar ante nosotros la bondad y los atractivos de la tierra de Israel, tal como está escrito (ídem 7-9): «Pues Adonai tu D’s., te va a traer a una tierra buena, tierra de torrentes de agua, manantiales y acuíferos surgen en el valle y en la montaña. Tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares de aceite, y de miel. Tierra en la que no con pobreza comerás en ella pan: no carecerás de nada en ella; tierra que sus piedras son hierro y de sus montañas extraerás cobre«. Por ello se nos ordenó bendecir a HaShem por todo esto, tal como está escrito (ídem 10): «Y comerás y te saciarás y bendecirás a HaShem tu Dios sobre la tierra buena que te dio«.

En la primera bendición ponemos énfasis en el fundamento según el cual HaShem «todo lo nutre», y así como nos dio el maná en el desierto de modo milagroso – de igual manera mantiene siempre la naturaleza, pudiendo el ser humano apreciar que el origen de todo el alimento que consumimos está únicamente en Él, Bendito Es. En la segunda bendición agradecemos a HaShem por el hecho de que nos concedió la posibilidad de ser socios en la reparación del mundo y en la extracción de alimentos de la tierra, por ello la bendición culmina agradeciendo «por la tierra y por el alimento».

Empero, se teme que el éxito en la construcción de la tierra infunda en el ser humano deseos excesivos y sentimientos de soberbia, haciéndole olvidar su objetivo último. Por ello se nos ordenó (Devarim-Deuteronomio 8:11-18): «Cuídate, no sea que olvides a HaShem, tu D´s., al no observar Sus Mandamientos y Sus leyes y Sus fueros que yo te ordeno hoy. No sea que comas y te sacies, y casas buenas edifiques y las habites. Y tu ganado vacuno y tu ganado ovino se multipliquen, y plata y oro se te incremente; y todo lo que es tuyo se multiplique.  Y que se enaltezca tu corazón y que olvides a HaShem tu D’s… Y digas en tu corazón: mi fuerza y el poder de mi mano me hizo esta riqueza. Has de recordar a HaShem tu D’s, pues es Él que te da fuerza para hacer riqueza; para cumplir Su Pacto – que ha prometido a tus patriarcas – como este día».

Al recordarnos a nosotros mismos durante el «Birkat HaMazón» que HaShem es quien nos ha provisto de alimentos y nos ha concedido la tierra de Israel, comenzamos a entender que la energía, la satisfacción y la alegría que obtuvimos de la ingestión están destinadas a santificarnos y elevarnos.

05) Leyes referentes al recitado de «Birkat HaMazón» y a la educación de los niños

Quien recita la bendición debe escuchar lo que pronuncia y si no articuló claramente las palabras con sus labios – no cumplió con su deber. A priori, debe recitarse la bendición en voz alta pues ello incrementa la concentración. En el caso de quien no sabe hebreo podrá recitarla traducida a un lenguaje que comprenda (Shulján Aruj 185:1-3, Mishná Berurá 1-3, arriba 1:6-7).

A posteriori, quien omitió partes del «Birkat HaMazón», siempre y cuando haya mencionado los fundamentos que es necesario recordar – cumplió con su deber. Estos son los fundamentos: bendecir a D´s por el alimento y en el marco de la bendición pronunciar Su Nombre y recordar que es el Rey del universo (Shulján Aruj 187:1, Mishná Berurá 4). En la segunda bendición hay que agradecer a HaShem por la tierra de Israel, recordar que esta es preciada, buena y amplia; recordar el pacto de la circuncisión y el estudio de la Torá. En la tercera bendición se debe recordar a Jerusalém, al Templo y al reino de David. En la cuarta bendición se debe mencionar una síntesis de su contenido.

En el caso de un niño, hay una edad en la que se le debe enseñar a cumplir con los preceptos («guil jinuj»), esto es cuando entiende, en términos generales, la cuestión del recitado de las bendiciones. La mayoría de los niños arriba a dicho momento alrededor de los seis años, edad en la que se le debe enseñar a recitar las bendiciones y en especial «Birkat Hamazón», que es las más importante de estas. Antes de ello, cuando tienen algún tipo de comprensión respecto de cómo recitar las bendiciones, es bueno comenzar a enseñarles a bendecir, empero aún no están preceptuados de hacerlo. Asimismo, niños que llegaron a la edad de «jinuj», pero aún les resulta difícil recitar «Birkat Hamazón» por completo en virtud de su extensión, es normativamente permitido conformarse con el recitado de una versión abreviada que incluye todos los fundamentos que deben ser mencionados hasta que llegue el momento en que el niño pueda recitar la versión completa. Empero, en la práctica, se suele acostumbrar a los niños a recitar desde el principio la versión completa.

06) Es preceptivo por la Torá bendecir después de haber quedado satisfecho, y por ley rabínica tras haber ingerido el equivalente a un «kazait»

Según la Torá, una persona debe recitar el «Birkat Hamazón» tras haber comido y quedado satisfecha, tal como está escrito (Devarim-Deuteronomio 8:10): «Y comerás y te saciarás y bendecirás«. Los sabios determinaron que una persona que comió un «kazait», por cuanto que disfrutó – que recite todo el «Birkat Hamazón». Nuestros sabios dijeron (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 20(B)) que los ángeles elevaron una queja ante D´s y argumentaron: «Amo del universo, en Tu Torá está escrito (Devarim-Deuteronomio 10:19): ‘HaShem… ante quien no hay favoritismo («Nosé Panim»), ni acepta soborno’ y ¿acaso Tú no actúas con favoritismo hacia el pueblo de Israel? Está escrito (Bamidbar – Números 6:26): ‘HaShem Dirija Su Presencia (‘Isá Panav’) hacia ti’. Les dijo ¿cómo no he de actuar con favoritismo (dirigir Mi Presencia) hacia Israel, si Yo en la Torá escribí ‘Y comerás y te saciarás y bendecirás a HaShem tu Dios’ y ellos son minuciosos y estrictos consigo mismo y bendicen por el equivalente de un «kazait«?

Si tras haber concluido de comer a una persona le surge la duda de si recitó o no «Birkat Hamazón», en caso de que esté satisfecho debe recitarlo dado que cuando se trata de una duda respecto del cumplimiento de un precepto originado en la Torá se debe adoptar la actitud más estricta. En caso de no estar satisfecho, dado que se trata de una duda respecto de un precepto de origen rabínico – no se recita (Shulján Aruj 184:4).

Si su compañero recuerda haberlo visto recitando «Birkat Hamazón» se puede respaldar en este y no volver a recitarlo (Maharsham 4:29). Asimismo, si la persona sabe que normalmente recita el «Birkat Hamazón» inmediatamente después de haber comido, aunque en el momento preciso no recuerde con exactitud si recitó o no, puede confiarse en su hábito y considerar que es muy probable que haya bendecido (según Sefer Halajot Ketanot 2:278, ver Kaf HaJaím 184:21).

Según la mayoría de los juristas, aunque haya comido solamente el equivalente a un «kazait» de pan, si ingirió también otros alimentos y la suma de todos estos lo llevaron a quedar satisfecho debe, de acuerdo con la Torá, recitar «Birkat Hamazón».

Por supuesto que las mujeres también están preceptuadas de recitar «Birkat Hamazón», empero surgió la duda de si el origen de este deber está en la Torá o en los sabios. Quizás en este, como en otros preceptos existe una diferencia entre el deber del hombre y el de la mujer por cuanto que en el caso del hombre se suele poner énfasis en el aspecto del deber y en el de la mujer se enfatiza más el aspecto voluntario. Empero toda la duda ronda en torno de si las mujeres están o no preceptuadas por la Torá de recitar «Birkat Hamazón», pero según los sabios es claro que lo están al igual que los hombres (Shulján Aruj 186:1, Mishná Berurá 187:9).

07) Agregados por Shabat y Fiestas

Nuestros sabios ordenaron mencionar en el «Birkat Hamazón» la santidad de los días sagrados en los cuales se ofrendaban sacrificios de Musaf en el Templo, pues la ingestión de alimentos en esos días difiere de la de los días comunes e implica más preceptos y más santidad, todo lo cual debe manifestarse en el formato de la bendición. En Shabat decimos: «Retzé Vehajalitzenu» («Que sea de Tu agrado fortalecernos»), en Yom Tov (Días de fiesta de la Torá), Jol HaMo´ed (días semifestivos de Pesaj y Sucot) y Rosh Jodesh (Novilunio) se dice: «Ya´alé Veiavó» («Venga a Ti el recuerdo»). Nuestros sabios establecieron que digamos el agregado en la bendición de «Boné Ierushalaim«, porque ella contiene un pedido de compasión y el agregado de nuestros sabios también lo incluye. En «Retzé Vehajalitzenu» pedimos tener el mérito de acceder a la santidad del Shabat, de cesar en nuestras actividades y descansar, así como también presenciar el consuelo de Sión y Jerusalém. En «Ya´alé Veiavó» pedimos a D´s que nos recuerde para bien, tenga compasión de nosotros y nos redima (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 49(A), Tratado de Shabat 24(A), Tosafot allí).

Cuando Yom Tov o Rosh Jodesh caen en Shabat decimos primero «Retzé Vehajalitzenu» pues el Shabat es más frecuente y sagrado, y luego se dice «Ya´alé Veiavó» (Shulján Aruj 188:5, Mishná Berurá 13).

En Janucá y en Purim, días en los que nuestros sabios estipularon que agradezcamos a HaShem por los milagros acaecidos se agrega «Al Hanisim» en la segunda bendición, por la tierra de Israel, ya que se trata de una bendición de agradecimiento.

En el caso de quien comenzó a ingerir «Seudá Shelishit» (la tercera comida de Shabat) antes de que se ponga el sol y terminó de hacerlo tras la salida de las estrellas -agrega «Retzé Vehajalitzenu» en su «Birkat Hamazón», ya que al haber comenzado a comer cuando aún era Shabat, fue durante Shabat que tuvo el deber de bendecir por la ingestión de los alimentos y por ende esto incluye el tener que agregar el texto en cuestión. Lo mismo ocurre en los demás días, si se comenzó a comer en un horario en el cual es obligatorio agregar algo al «Birkat Hamazón», aunque se concluya la comida tras la salida de las estrellas – se debe incluir el agregado que se tornó obligatorio al momento del inicio de la ingesta. Lo mismo aplica en sentido contrario, por ejemplo, quien comenzó a comer en un día común y terminó de hacerlo tras la salida de las estrellas siendo ya Rosh Jodesh, dado que continuó su ingesta más allá del horario de la salida de las estrellas -debe agregar «Ya´alé Veiavó» en el «Birkat Hamazón».

Los juristas debatieron respecto de qué se debe incluir en el «Birkat Hamazón» si Rosh Jodesh cae en la salida del Shabat y se continúa comiendo tras la salida de las estrellas. ¿Deberá mencionar únicamente Rosh Jodesh (Maguén Abraham 183:13), o solamente el Shabat (Ben Ish Jai, Iejavé Da´at 3:55), o acaso debe mencionar a ambos ya que el lapso de la comida une ambos días (Turei Zahav 7, Shulján Aruj HaRav 17)? Hay quienes acostumbran terminar la comida antes de la salida de las estrellas para salir de toda duda y agregar únicamente «Retzé». Según la opinión de mi maestro y rabino el Rav Tzví Iehuda Kuk, de bendita memoria, en caso de desear prolongar la comida más allá de la salida de las estrellas deberá agregar al «Birkat Hamazón» «Retzé y Ya´alé Veiavó» (Olat Reaiá I pág. 364).

08) El caso de quien olvidó agregar «Retzé» o «Ya´alé Veiavó»

Quien olvida agregar «Retzé» o «Ya´alé Veiavó» deberá actuar según lo que resulte obligatorio ingerir en la comida en cuestión, si se trata de una ingesta que requiere comer pan resulta que debería haber recitado «Birkat Hamazón» y mencionado el día. Dado que olvidó los aditivos debe volver a recitarlo. Si se trata de una comida que no requiere ingerir pan no es necesario que vuelva a recitar el «Birkat Hamazón». Por lo tanto, quien olvidó agregar «Retzé» en las dos primeras comidas de Shabat, por cuanto que debía haber ingerido pan -debe repetir el «Birkat Hamazón». Empero si olvidó mencionar «Retzé» en la tercera comida («Seudá Shelishit»), la cual a posteriori también se puede llevar a cabo en ausencia de pan, o si olvidó agregar «Ya´alé Veiavó» en Rosh Jodesh y en Jol HaMo´ed, días en los cuales no es obligatorio ingerir pan -no es necesario que repita «Birkat Hamazón» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 49(B), Shulján Aruj 188:6-8, Pninei Halajá Shabat 7:6, ídem Zmanim 1:11).

Respecto de las comidas de Yom Tov, todos los juristas coinciden en que si se olvidó mencionar «Ya´alé Veiavó» en la comida de la primera noche de Pesaj y de Sucot -se debe volver a recitar «Birkat Hamazón», pues según todas las opiniones en esas noches es preceptivo ingerir matzá o pan. Sin embargo, existen diferencias de opinión respecto de las demás comidas de Yom Tov, pues hay juristas que entienden que en estas no es obligatorio ingerir pan. En la práctica, según la usanza de los ashkenazíes y parte de los sefaradíes si no se mencionó «Ya´alé Veiavó» en las comidas de Yom Tov se vuelve a recitar «Birkat Hamazón», empero según la usanza de parte de los sefaradíes no es necesario hacerlo.

En las comidas en las que es necesario volver a recitar, aunque apenas haya comenzado la cuarta bendición de «HaTov Veameitiv» debe regresar al principio del «Birkat Hamazón» para recitarlo correctamente. No es suficiente con regresar al principio de la tercera bendición, «Rajem», pues quien ya inició el recitado de la cuarta es considerado como que concluyó el recitado del «Birkat Hamazón» de acuerdo con la Torá y si no cumplió con su deber por haber omitido un párrafo que debía recordar – debe volver a comenzar desde el principio (Shulján Aruj 188:6, Be´ur Halajá ‘לראש’).

En caso de haber recordado que olvidó agregar «Retzé» o «Ya´alé Veiavó» antes de comenzar la cuarta bendición de «HaTov Vehameitiv», nuestros sabios establecieron una versión de bendición complementaria a recitar antes de comenzar la cuarta. Incluso en una situación en la cual quien olvidó agregar y no debería volver a recitar «Birkat Hamazón», nuestros sabios estipularon que igualmente recite la bendición complementaria. Quien desconoce el texto de la bendición complementaria no cumple con los agregados de «Retzé» y «Ya´alé Veiavó» anteriores a «HaTov Vehameitiv» y en caso de que se trata de un agregado obligatorio e indispensable habrá de retornar al principio del «Birkat Hamazón» (Turei Zahav, Mishná Berurá 17, ver Beur Halajá).

Cuando se olvida recitar «Retzé» o «Ya´alé Veiavó» y ya se comenzó con la bendición de «HaTov Vehameitiv» y desde el punto de vista estrictamente halájico ya no se está en el deber de repetir el «Birkat Hamazón», algunos juristas escribieron que es mejor que la persona agregue lo que olvidó decir dentro de los pedidos especiales que comienzan con «HaRajamán». Asimismo, quien olvidó agregar «Al HaNisim», cuya omisión no es motivo para volver a recitar «Birkat Hamazón», es correcto decirlo dentro de los pedidos de «HaRajamán», pues allí la persona puede agregar todos los agradecimientos que desee (Ramá 682:1, Mishná Berurá 4, Pninei Halajá Zmanim 11).

09) Aguas finales («Maim Ajaronim»)

Nuestros sabios dijeron que es obligatorio el lavado de las manos antes de «Birkat Hamazón». A esta ablución se la denomina «Maim Ajaronim». El motivo de esta radica en que en el pasado se empleaba sal de Sodoma con la comida y su contacto con los ojos podía llegar a enceguecer (Talmud Babilonio Tratado de Julín 105 (A) y (B)). Además, nuestros sabios dijeron que existe un precepto de abluir las manos previo al «Birkat Hamazón» a los efectos de santificarlas de cara al recitado de la bendición, pues resulta impropio hacerlo con las manos sucias de restos de alimentos (Talmidei Rabenu Ioná y Rosh de acuerdo con Berajot 53(B)). Si bien es obligatorio realizar la ablución de «Maim Ajaronim» no se recita bendición alguna por esta, ya que la razón principal de su institución fue el evitar un riesgo y no se bendice por evitarnos una situación peligrosa.

Según la opinión de los Tosafistas, en la actualidad no es obligatorio hacer «Maim Ajaronim» ya que no empleamos una sal que ponga en riesgo los ojos. Además, algunos de los principales juristas de las últimas generaciones (Ajaronim) sostienen que ni siquiera se trata de una acción preceptiva pues actualmente comemos empleando cubiertos y nuestras manos no se ensucian con los alimentos, por lo que no hay necesidad de lavarlas antes de «Birkat Hamazón».

En la práctica, a pesar de que la opinión mayoritaria de los juristas indica que también en nuestros días se debe abluir con «Maim Ajaronim», muchos suelen adoptar una actitud más flexible, y entre ellos grandes eruditos y mujeres piadosas. Esto obedece a que «Maim Ajaronim» es de origen rabínico y la regla indica que en caso de duda respecto de una norma de este origen se opta por la postura más flexible. Empero quien tiene sucias las manos y de todas maneras tiene la intención de lavarlas -debe hacerlo previo al «Birkat Hamazón» (Shulján Aruj 181:1 y 10).

Los maestros cabalistas agregaron un motivo suplementario, basado en las enseñanzas místicas, y sostienen que por medio de «Maim Ajaronim» se retiran los restos impuros del alimento que quedaron adheridos a las manos y son la parte del «Sitra Ájara» («fuerzas negativas»). Al retirarlos, la persona queda exenta de su acusación ante las Cortes Celestiales (Zohar II 154:2, Zohar Jadash Rut 106:2) y por ello, quienes actúan de acuerdo con la Cabalá cumplen con cuidado y excelencia la ablución de «Maim Ajaronim». Empero, dado que su costumbre es de origen cabalística, esta actitud estricta no recae sobre las mujeres por lo que en muchas familias solamente los hombres realizan esta ablución.

10) Reglas referentes a las Aguas Finales («Maim Ajaronim»)

Quienes acostumbran realizar «Maim Ajaronim» deben abluir solamente dos falanges de los dedos y en el caso del dedo pulgar una sola. Esto obedece a que por encima de las dos primeras falanges no suele llegar suciedad de los alimentos (Shulján Aruj 181:4). Hay quienes realizan esta acción con excelencia y abluyen la totalidad de los dedos (Beur Halajá ‘עד’, Kaf HaJaím 17).

Todas las reglas que resultan indispensables al abluir las manos previo a la ingestión del pan no aplican a «Maim Ajaronim», por lo que no es necesario realizar esta ablución por medio de un recipiente, sino que a priori se puede verter agua de la canilla directamente sobre los dedos. No hay una cantidad específica de agua que deba emplearse, lo principal es que se limpie la suciedad de las manos de las dos primeras falanges de los dedos.

No se realiza «Maim Ajaronim» con agua sumamente caliente pues al hacerlo con un poco de agua tal como se acostumbra, impregnan las manos de la suciedad (ver Shulján Aruj 181:3).

Al momento de abluir los dedos es necesario colocarlos verticalmente para que el agua descienda a través de estos y retiren la suciedad (Talmud Babilonio Tratado de Sotá 4(B). Shulján Aruj 181:5). Es correcto secar los dedos previo al inicio de la bendición (Shulján Aruj 181:8, Mishná Berurá 19).

No se abluyen los dedos directamente sobre el suelo pues nuestros sabios dijeron que los dedos poseen fuerzas negativas («Ruaj Ra´á») que pueden resultar dañinas por lo que la ablución debe llevarse a cabo sobre un recipiente y luego verter el agua en la pileta o fregadero o cualquier otro sitio por donde no pasan personas. A priori, se pueden abluir los dedos con la llave o canilla directamente sobre la pileta o fregadero y así acostumbran hacer muchas personas. Quienes acostumbran abluir sus dedos sobre un recipiente, a priori suelen retirarlo de la mesa o cubrirlo antes de comenzar el «Birkat Hamazón».

Tras la ablución de «Maim Ajaronim» es menester apresurarse en comenzar a recitar el «Birkat Hamazón» de inmediato, ya que nuestros sabios dijeron (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 42(A)): «Ni bien se abluye las manos se bendice». A priori no se debe interrumpir hablando entre la ablución y el recitado de la bendición ni siquiera tratándose de palabras de Torá. Tampoco se debe andar sin propósito o necesidad una distancia superior a los veintidós codos (unos once metros) o permanecer en silencio más que el tiempo que lleva andar esos veintidós codos (ver Mishná Berurá 179:1-2, Beur Halajá allí, y 181:15 y 24).

11) Costumbres vinculadas al recitado del «Birkat Hamazón»

Es correcto no retirar ni el mantel ni el pan de la mesa hasta haberconcluido el «Birkat Hamazón» pues dejar pan sobre la mesa es una muestra clara de que HaShem nos ha brindado alimentos en abundancia y de esa forma el agradecimiento y la alabanza a D´s son expresados de un modo completo. Además, se debe posponer el retiro del pan de la mesa a los efectos de que si se presenta una persona pobre se le pueda dar un trozo. Dijeron nuestros sabios que todo aquel que no deja pan sobre la mesa durante el recitado de «Birkat Hamazón» no ve señal de bendición en su quehacer pues al prepararse para poder compartir su pan con el pobre HaShem le prodiga también de Su bien. Asimismo, cuando una persona deja parte de su pan demuestra estar satisfecho y contento con la porción que le tocó pudiendo conformarse con menos de lo que HaShem le concedió y una persona así es digna de ser bendecida. Empero quien consume todo su pan demuestra no estar conforme con la porción que le tocó en suerte y todo cuanto se le dé, lo acabará y pedirá aún más y alguien así no es digno de ser bendecido.

En caso de haber terminado todo el pan durante la comida es bueno traer otro para que esté sobre la mesa durante el «Birkat Hamazón». Empero, si sobró algo de pan de la comida no es necesario traer más, pues ello se asemeja a la costumbre pagana de traer una hogaza de pan tras concluida la comida en honor a sus dioses. A priori, es preferible que sobre la mesa haya abundante pan de modo tal que sobre hasta el recitado de la bendición (Shulján Aruj 180:1-2, Turei Zahav 1, Mishná Berurá 5).

Quien come fuera de su casa y en caso de dejar restos de pan deberá arrojarlos a la basura, que deje solo pequeñas migas que de todas formas han de caer mientras come y las cuales no habrá de ingerir a los efectos de demostrar que comió y sobró.

Además del pan, se acostumbra dejar sal sobre la mesa para el «Birkat Hamazón», empero no hay halajá dictada respecto de los platos y los utensilios usados así como de los restos de los demás alimentos. Hay quienes actúan con excelencia y los retiran de la mesa para que esta esté limpia en honor al «Birkat Hamazón» (Levush, ver Ben Ish Jai Shelaj 2).

Algunos de los juristas medievales (Rishonim) escribieron que se acostumbra cubrir el cuchillo filoso o retirarlo de la mesa al momento de recitar «Birkat Hamazón» ya que esta se asemeja al altar del Templo, y tal como dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Jaguigá 27(A)), en la actualidad, al carecer de altar para ofrendar sacrificios expiatorios, la mesa alrededor de la cual se recibe invitados actúa como expiación para la persona. Asimismo, se nos ordenó no blandir espada (hierro) alguna sobre las piedras del altar del Templo (Shemot-Éxodo 20:22), ya que es inapropiado colocar aquello que acorta la vida del ser humano (espada / hierro) sobre aquello que la prolonga (el altar). De igual forma, no corresponde colocar un cuchillo que puede llegar a cercenar una vida humana sobre la mesa que está destinada a prolongar la vida y alrededor de la cual se come y se bendice. Se acostumbra retirar el cuchillo precisamente al momento de recitar «Birkat Hamazón» por cuanto que la bendición alude a la cualidad de jesed o de benevolencia mientras que el cuchillo alude a la cualidad del din o rigor. Empero en Shabat y Yom Tov muchas personas no ponen énfasis en esto por cuanto que al tratarse de días imbuidos de santidad y bendición, no hay razón para temer que los cuchillos sobre la mesa puedan resultar una mala señal (ver Beit Iosef Shulján Aruj 180:5, Shulján Aruj HaRav 6).

12) El modo correcto y respetuoso de recitar «Birkat Hamazón»

Es necesario sentarse durante el recitado pues de ese modo es más fácil concentrarse. Incluso quien haya comido de pie o mientras camina dentro de su casa -debe sentarse para el «Birkat Hamazón». No ha de recostarse mostrando así soberbia y falta de respeto, sino que es menester sentarse respetuosamente. A posteriori, si recitó el «Birkat Hamazón» de pie, caminando o recostado cumplió igualmente con su deber (Shulján Aruj 183:9).

Hay quienes realizan este precepto con excelencia y se colocan el saco o chaqueta y el sombrero en honor al «Birkat Hamazón» (Mishná Berurá 183:11). Empero quien no acostumbra vestir traje o sombrero, hacerlo para el recitado -no se le considera una excelencia en el cumplimiento del precepto.

Está prohibido realizar labores durante el recitado de la bendición, incluso algo nimio como acomodar el plato que tiene en frente, a los efectos de no distraerse. Además, quien realiza cualquier acción con sus manos durante el recitado demuestra que no está concentrado, lo cual es una afrenta al Honor Celestial y un desprecio hacia la bendición (Shulján Aruj 183:12, 191:3).

Obviamente que está prohibido interrumpir el «Birkat Hamazón» conversando y hay quien dice que la persona que habla a propósito en medio del recitado a los efectos de interrumpirlo – perdió todo lo que ya dijo y debe comenzar nuevamente a decirlo desde el inicio (Maguén Abraham). Empero en la práctica, a posteriori, si interrumpió el recitado hablando en medio del «Birkat Hamazón» -deberá continuar desde el sitio de la interrupción hasta terminar la bendición (Mishná Berurá 183:25).

Asimismo, está prohibido insinuarle algo a otra persona mediante un gesto en medio del recitado del «Birkat Hamazón». En caso de que haya algo en el lugar que le dificulte concentrarse en el recitado, deberá interrumpir y le señalará a su compañero que lo retire. En caso de haber ingresado al sitio un erudito de la Torá, puede ponerse de pie en su honor.

Quien comió mientras caminaba a causa de que tenía prisa podrá recitar el «Birkat Hamazón» caminando ya que si se ha de detener estará preocupado por la pérdida de tiempo que ello le reporta y no podrá concentrarse adecuadamente (Shulján Aruj 183:11, Mishná Berurá 36). Quien maneja un automóvil y es un chofer experimentado de modo tal que el tráfico no le resulta un agobio, en caso de necesidad – podrá recitar el «Birkat Hamazón» mientras maneja (ver Sha´arei Teshuvá 64:4). El resto de los pasajeros del automóvil pueden a priori bendecir durante el viaje.

13) Bendecir en el sitio donde se come (cuáles alimentos requieren que se bendiga por ellos allí donde fueron ingeridos)

En virtud de la importancia del «Birkat Hamazón» nuestros sabios establecieron que se recite allí donde se comió. A priori, se lo debe recitar en el asiento que ocupó durante la ingesta y en caso de necesidad, mientras permanezca en la misma sala, se considera que bendijo donde comió. A priori, está prohibido salir de la sala donde se comió antes de haber recitado el «Birkat Hamazón» aunque se tenga la intención de regresar.

En caso de haber olvidado recitar el «Birkat Hamazón» y haber salido, o si se equivocó al pensar que está permitido recitarlo en otro sitio, aunque haya viajado ya una gran distancia debe regresar al sitio donde comió para recitarlo. En caso de tener consigo algo de pan, en vez de regresar al sitio donde comió podrá abluir las manos, bendecir «Hamotzí», comer algo del pan y luego recitar el «Birkat Hamazón», ya que al haber también comido allí resulta que recita el «Birkat Hamazón» en el lugar de la ingesta. En caso de gran necesidad, si no trae consigo pan y le resulta engorroso regresar al sitio donde comió -podrá recitar el «Birkat Hamazón» fuera de lugar (Shulján Aruj 184:1-2).

Hay quienes dicen que solamente en el caso del pan es necesario recitar la bendición final allí donde se lo comió (Rashbá). Y en opinión de muchos juristas, todos los productos elaborados a base de los cinco cereales requieren de bendición «in situ», pues todo aquel que debe recitar como bendición final «Al Hamijiá» debe hacerlo allí donde ingirió el alimento (Rif, Tosafot y Rosh). Hay quienes adoptan una actitud más estricta y aplican este principio a todos los productos incluidos en las siete especies con las que la tierra de Israel fue bendecida, por lo que todo aquel que debe recitar la bendición de «Me´ein Shalosh» debe hacerlo allí donde ingirió el alimento (Rambám).

A priori, se debe recitar también «in situ» la bendición de «Boré Nefashot», porque se teme que en caso de irse pueda olvidarse de bendecir (Mishná Berurá 178:36). Empero en el caso de las siete especies y muy especialmente en el de los cinco cereales, corresponde adoptar una actitud estricta y regresar al sitio de la ingesta para recitar la bendición.

14) ¿Hasta cuándo se puede recitar la bendición?

La comida puede extenderse o prolongarse por varias horas, se puede interrumpir entre un platillo y otro por medio de palabras de Torá y de conversación, cantar t bailar y continuar comiendo pues mientras se tenga la intención de seguir comiendo – la primera bendición incluye lo que se va a comer y posteriormente «Birkat Hamazón» habrá de incluir todo lo ingerido. A priori, a los efectos de mantener la continuidad de la ingesta es mejor que no transcurran más de setenta y dos minutos sin comer ni beber. Una vez concluida la comida, se debe apresurar en recitar «Birkat Hamazón» y no habrá de ocuparse en cosa alguna antes de haberlo hecho.

A posteriori, si no recitó «Birkat Hamazón» de inmediato podrá hacerlo mientras dure la sensación de satisfacción por lo ingerido, esto es, mientras se siga sintiendo satisfecho por lo que comió. En caso de que le sobrevenga apetito, al punto de desear seguir comiendo – habrá perdido la oportunidad de bendecir. En general, no se siente apetito por varias horas después de haber comido. En caso de haber ingerido alimentos livianos durante la comida, la sensación de satisfacción suele durar unas dos o tres horas y en caso de haber ingerido alimentos pesados, la sensación de satisfacción puede durar unas seis horas. Quien se olvidó de recitar la bendición tras haber comido y pasaron ya varias horas y duda si siente ya apetito o no que recite «Birkat Hamazón» ya que como en un principio se había sentido satisfecho según la Torá debía recitarlo por lo que en caso de duda debe igualmente hacerlo. En caso de que resulte claro que nuevamente está con apetito o si pasaron ya seis horas – se perdió la oportunidad de recitar «Birkat Hamazón».

Si comió un poco de pan y no quedó satisfecho, mientras que disfruta aún de lo ingerido, esto es, mientras esté menos hambriento de lo que estaba antes de la ingestión en cuestión, puede aún recitar «Birkat Hamazón». Es difícil de calcular estas cuestiones por lo que aquella persona que comió menos de lo necesario para quedar satisfecho – debe apresurarse a recitar el «Birkat Hamazón» inmediatamente después de haber terminado de comer. A posteriori, si pasó ya una hora sin que haya bendecido, según todas las opiniones debe ingerir otro «kazait» de modo tal que pueda recitar «Birkat Hamazón». En caso de que no posea allí otro «kazait» de alimentos, mientras no hayan transcurrido 72 minutos desde que terminó de comer puede todavía recitar «Birkat Hamazón», pero después de pasado ese tiempo -que no lo haga. Solamente en el caso de que le resulte claro que aún está más satisfecho de lo que estaba antes de comenzar a comer, aunque hayan pasado ya 72 minutos -podrá recitar «Birkat HaMazón».

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