09) Aguas finales («Maim Ajaronim»)

Nuestros sabios dijeron que es obligatorio el lavado de las manos antes de «Birkat Hamazón». A esta ablución se la denomina «Maim Ajaronim». El motivo de esta radica en que en el pasado se empleaba sal de Sodoma con la comida y su contacto con los ojos podía llegar a enceguecer (Talmud Babilonio Tratado de Julín 105 (A) y (B)). Además, nuestros sabios dijeron que existe un precepto de abluir las manos previo al «Birkat Hamazón» a los efectos de santificarlas de cara al recitado de la bendición, pues resulta impropio hacerlo con las manos sucias de restos de alimentos (Talmidei Rabenu Ioná y Rosh de acuerdo con Berajot 53(B)). Si bien es obligatorio realizar la ablución de «Maim Ajaronim» no se recita bendición alguna por esta, ya que la razón principal de su institución fue el evitar un riesgo y no se bendice por evitarnos una situación peligrosa.

Según la opinión de los Tosafistas, en la actualidad no es obligatorio hacer «Maim Ajaronim» ya que no empleamos una sal que ponga en riesgo los ojos. Además, algunos de los principales juristas de las últimas generaciones (Ajaronim) sostienen que ni siquiera se trata de una acción preceptiva pues actualmente comemos empleando cubiertos y nuestras manos no se ensucian con los alimentos, por lo que no hay necesidad de lavarlas antes de «Birkat Hamazón».

En la práctica, a pesar de que la opinión mayoritaria de los juristas indica que también en nuestros días se debe abluir con «Maim Ajaronim», muchos suelen adoptar una actitud más flexible, y entre ellos grandes eruditos y mujeres piadosas. Esto obedece a que «Maim Ajaronim» es de origen rabínico y la regla indica que en caso de duda respecto de una norma de este origen se opta por la postura más flexible. Empero quien tiene sucias las manos y de todas maneras tiene la intención de lavarlas -debe hacerlo previo al «Birkat Hamazón» (Shulján Aruj 181:1 y 10).

Los maestros cabalistas agregaron un motivo suplementario, basado en las enseñanzas místicas, y sostienen que por medio de «Maim Ajaronim» se retiran los restos impuros del alimento que quedaron adheridos a las manos y son la parte del «Sitra Ájara» («fuerzas negativas»). Al retirarlos, la persona queda exenta de su acusación ante las Cortes Celestiales (Zohar II 154:2, Zohar Jadash Rut 106:2) y por ello, quienes actúan de acuerdo con la Cabalá cumplen con cuidado y excelencia la ablución de «Maim Ajaronim». Empero, dado que su costumbre es de origen cabalística, esta actitud estricta no recae sobre las mujeres por lo que en muchas familias solamente los hombres realizan esta ablución.

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