08) El deber de responder Amén

Quien escucha a un judío bendecir – debe responder tras este «Amén» (Shulján Aruj 215:2). Incluso si no escuchó la totalidad de la bendición sino únicamente su final – debe responder «Amén» (Jaié Adam, Mishná Berurá 215:6). Y si no escuchó el recitado, pero sabe de qué bendición se trata y entendió del movimiento de los labios de quien la recita que acaba de finalizarla – puede responder «Amén» mas no está obligado a hacerlo (Beur Halajá allí, Ramá 124:8 y Ben Ish Jai).

Está prohibido responder «Amén» por una bendición recitada en vano (Shulján Aruj 215:4). Empero en el caso de quien escuchó una bendición según la usanza de quien la recita, aunque el oyente no detente esa costumbre debe responder «Amén», ya que quien bendijo lo hizo en concordancia con la norma según su costumbre. Por ejemplo, quien no acostumbra bendecir por el recitado del Halel en Rosh Jodesh debe responder «Amén» tras quien acostumbra a hacerlo.

Quien escucha la bendición recitada por un niño pequeño que alcanzó la edad en que se le debe enseñar a recitarla, o sea, que el infante ya comprende su significado y sabe decirla correctamente – debe responder tras este «Amén» (Shulján Aruj 215:3). En general, los niños alcanzan este estatus a la edad de cinco o seis años. Si un niño pequeño que no alcanzó esta edad recita una bendición – no se le responde «Amén», empero se lo alaba por haber bendecido correctamente para de esa forma acostumbrarlo en la práctica.

Cuando se le enseña a un niño pequeño a bendecir se lo acostumbra a hacerlo incluyendo el Nombre de D´s sin que esto implique una bendición en vano ya que esto se hace en aras de educarlo. Empero no se responde «Amén» por una bendición destinada a practicar su recitado (Shulján Aruj 215:3).

Quien escucha a un gentil recitar una bendición en una circunstancia apropiada, por ejemplo, antes o después de comer – corresponde responder «Amén», porque su intención es alabar a D´s. En caso de que se sospeche que lo hace con intenciones idólatras, si bien dice la bendición habitualmente recitada por nosotros – no se responde «Amén» (Shulján Aruj y Ramá 215:2, Mishná Berurá 12). Arriba, en el capítulo primero halajá 9 se explica el precepto de responder «Amén» y su gran importancia.

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