06) Reglas referentes a la redacción de las bendiciones

Hay bendiciones que nuestros sabios redactaron en un formato breve, que incluyen un agradecimiento escueto, por ejemplo, en el caso de las bendiciones matinales («Birkot Hashajar») y las bendiciones por el disfrute («Birkot Hanehenín»). Hay bendiciones que fueron redactadas en un formato extenso e incluyen numerosos detalles. En la bendición breve decimos una sola vez «Baruj Atá…», mientras que en las más extensas comenzamos su recitado con las palabras «Baruj Atá» y al finalizar volvemos a decirlas como en el caso de las bendiciones de «Asher Iatzar» y «Me´ein Shalosh». Cuando se trata de una bendición extensa que siempre viene acompañada de otra, la segunda no inicia con «Baruj», pues la anterior comenzó con esa palabra y se la considera su introducción («berajá hasmujá le-javertá») (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 104(B)). Por lo tanto, en las bendiciones del rezo de «Amidá» y del «Birkat HaMazón», solamente la primera bendición comienza con el vocablo «Baruj» y todas las demás, si bien son extensas, incluyen las palabras «Baruj Atá» solamente en su final (ver arriba 4:2). Existen algunas pocas bendiciones de agradecimiento que si bien a veces no son recitadas junto a otras, igualmente no inician con la palabra «Baruj» como en el caso de «Elokai Neshamá» que se recita por la mañana (Shulján Aruj 6:3, ver allí Mishná Berurá 12).

No se debe cambiar el estilo que nuestros sabios estipularon para las bendiciones, y en caso de haberlo modificado, siempre y cuando se hayan dicho o mencionado los cuatro fundamentos de cada bendición, se cumplió igualmente con el deber. Estos son los cuatro fundamentos: a) Baruj, b) Nombre de D´s, c) Que Él es el Rey del universo, d) el contenido específico de la bendición. Hay algunas bendiciones cuyo contenido incluye detalles que de no mencionarse, el recitado queda sin efecto, como en el caso de «Birkat HaMazón» (arriba 4:5). En caso de haberse omitido alguno de estos fundamentos concretos – no se cumplió con el deber (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 40(B), Shulján Aruj 214:1, Shulján Aruj HaRav 185:2, Mishná Berurá 68:1).

Cuando estamos ante una serie de bendiciones que se recitan en forma seguida, por ejemplo: «Birkat HaMazón», las bendiciones por el recitado del Shemá o el rezo de «Shemoné Esré», no es necesario mencionar que HaShem es el Rey del universo en cada una de estas, ya que al decirse en la primera, las que se recitan a continuación se basan en la anterior. Empero, el Nombre de D´s debe ser recordado en cada una de las bendiciones porque el fundamento básico de una bendición es el dirigirse a HaShem.

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