02) Bendición innecesaria («Berajá she-einá tzrijá»)

Además de la prohibición del recitado de una bendición en vano, se prohíbe también causar el recitado de una bendición innecesaria. Por ejemplo, quien desea ingerir una pera y una manzana, dado que ambas frutas requieren del recitado de la misma bendición se debe decir una sola antes de ingerirlas y una sola después de hacerlo. Y si tras concluir la ingestión de la manzana recita la bendición final correspondiente («Boré Nefashot») a los efectos de tener que recitar nuevamente «Boré Pri Haetz» y «Boré Nefashot» por la pera, resulta que se puso en una situación que le demandó recitar dos bendiciones. Está prohibido actuar de esta forma, ya que la bendición es algo preciado y sagrado, si se recita por ser necesaria incrementa el bien prodigado por HaShem, empero si se recita innecesariamente pasa a ser algo carente de importancia y no valorado por las personas.

Sin embargo, se trata de una prohibición más leve y por lo tanto, en caso de que una persona dude en cuanto a bendiciones y si recita una más superará su duda, – podrá optar por su recitado. Por ejemplo, cuando resulta claro que un determinado alimento es secundario respecto de otro, se recita una bendición separada por el principal y se incluye en esta al secundario, mientras que si recita una bendición por el alimento secundario y otra por el principal se habrá incurrido en una prohibición por cuanto que se causa el recitado de una bendición innecesaria. Empero en caso de duda respecto de si un alimento es efectivamente secundario respecto de otro, es preferible que en principio se ingieran ambos alimentos por separado para recitar por cada uno la bendición correspondiente. Y si bien al ingerirlos separadamente la persona se ve a si misma en una situación en la cual debe recitar dos bendiciones, no incurre en la prohibición de recitar una bendición innecesaria ya que lo hace para salir de duda (arriba 11:2).

Asimismo, está permitido el agregado de una bendición a los efectos de completar las cien bendiciones diarias en Shabat a condición de que lo haga de una manera que resulte natural en cuanto al orden de su ingestión. Por ejemplo, está permitido pedir que las frutas sean traídas después de la comida, para de esa forma ganar una bendición adicional. Si estas son ingeridas durante la comida se debe recitar primero «Boré Pri Haetz», pero no se habrá de recitar la bendición final, pues el «Birkat HaMazón» habrá de incluirlas. Si las frutas son traídas después de la comida, es necesario bendecir antes y después de ingerirlas. Esta acción no está prohibida, pues en los días de la semana es común que se relegue la ingestión de las frutas para después de la comida. Empero en un día hábil esto se hace así cuando realmente se desea hacer una interrupción o pausa entre la comida y la ingestión de las frutas mientras que en Shabat está permitido hacerlo aunque ello sea con la única intención de completar las cien bendiciones. Igualmente se permite comer manjares dulces y frutas en Shabat antes de la comida con el propósito de completar las cien bendiciones, a condición de que se interrumpa por media hora o al menos un cuarto de hora entre su ingestión y la comida, pues entonces no parece que la intención es únicamente completar bendiciones sino abundar en la degustación de exquisiteces sabáticas (ver arriba 3:12).

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