15) Los frutos que se renuevan y los que no

Frutos del árbol o de la tierra que no aparecen en una determinada temporada sino que crecen indistintamente a lo largo del año entero, o que es posible mantenerlos frescos durante todo el año – no se recita por ellos «Shehejeianu». Incluso quien no los ha ingerido por un largo tiempo – no habrá de bendecir, ya que la bendición en cuestión no se recita por una alegría personal sino por la aparición de los nuevos frutos en su temporada (Shulján Aruj 225:6). Por esta razón, tampoco en el pasado se recitaba «Shehejeianu» por nueces, cebollas, ajos, papas y remolachas (betabel o betarragas), porque se preservan durante todo el año. Existen otros frutos del árbol o de la tierra por los que en el pasado se recitaba «Shehejeianu» pues era dable encontrarlos únicamente en una temporada determinada, mientras que en la actualidad están presentes en el mercado durante todo el año y por lo tanto ya no se bendice por ellos. Esto obedece a tres razones: a) Actualmente es posible guardar en refrigeración muchas frutas y verduras durante todo el año, como en el caso de las papas y las bananas. b) Existen frutos de la tierra como el tomate y el pepino que pueden crecer durante todo el año en invernaderos. c) Por medio de la importación se puede abastecer a la plaza de numerosas frutas y verduras durante todo el año. Por ejemplo, en la actualidad hay peras durante todo el año siendo en parte de los meses de origen extranjero.

Esta es la regla general: todo fruto del árbol o de la tierra que se encuentra en el mercado en estado fresco o próximo a su frescura durante todo el año, aunque crezca en una temporada determinada – no se recita por este «Shehejeianu». Si durante un período determinado del año este fruto del árbol o de la tierra se ausenta del mercado, al llegar su temporada y volver a aparecer – se deberá bendecir «Shehejeianu». Aunque estos frutos puedan apenas ser mantenidos en frío, o puedan ser importados o se los pueda encontrar durante todo el año en tiendas especializadas, dado que en la práctica durante determinados meses su presencia en el mercado es poco común, así como su conservación en frío es dificultosa y por lo general esta altera en cierta forma su sabor, cuando llegan frescos al mercado todos perciben su renovada presencia y por ende se bendice «Shehejeianu» (ver libro Jaím Shel Berajá pág. 95. Más aún escribió a este respecto Igrot Moshé Oraj Jaím 3:34).

Estas son la mayoría de los frutos del árbol y de la tierra por cuya renovada aparición en los mercados se suele bendecir «Shehejeianu», listados según su orden de ingreso al consumo general a lo largo del año. En la primavera comienzan a madurar: duraznos, damascos, cerezas, nísperos, uvas de mesa, sandías y melones. Luego en verano maduran: ciruelas, higos, fresas, lichis, tunas, paltas o aguacates, dátiles amarillos, granadas, mangos, caquíes y guayabas. En proximidad a Rosh HaShaná maduran: pomelos rojos, mandarinas, clementinas, carambulas, membrillos, pomelos amarillos y kiwis. En Jeshván comienzan a madurar las naranjas, las frutillas y las feijoas (acca sellowiana).

Es de destacar que algunos frutos por las cuales hoy bendecimos «Shehejeianu» en el futuro será dable encontrarlos en el mercado todo el año, tanto sea porque se aprendió a guardarlos en frií o porque se los importará. Por ello, no es recomendable basarse ciegamente en esta lista sino que se debe recitar «Shehejeianu» únicamente por aquel fruto que es sabido no se encuentra en los mercados durante un período determinado del año.

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