14) Frutas nuevas

Quien ve una fruta nueva en su temporada recita «Shehejeianu» para agradecer a HaShem por renovar Su mundo y hacer crecer el fruto en cuestión en su tiempo oportuno. En el pasado, cuando muchas personas se dedicaban a la agricultura, se acostumbraba recitar «Shehejeianu» al ver las frutas nuevas, pues entonces el regocijo por el acontecimiento era importante. También hoy, quien desee bendecir al ver una fruta nueva en la estación – puede hacerlo. Empero, la costumbre aceptada es bendecir «Shehejeianu» por la fruta nueva al comerla, pues la mayoría de las personas se alegran más al ingerir la nueva fruta (Shulján Aruj 225:3, Levush).

Está prohibido que una persona se torne insensible a la abundancia y plenitud que el Creador prodigó a Su mundo, tal como dijeron nuestros sabios: «en el futuro una persona deberá rendir cuentas por todo lo que su ojo pudo observar y no comió». Esto se debe a que no ingerir de esos frutos estaría implicando un desprecio al valor de la Creación y la variedad de sus productos. Hay quienes explicaron que al no ingerirlos, están omitiendo el recitar la bendición de «Shehejeianu» que podían haber recitado por las frutas nuevas (Tashbetz Katán 320). Se cuenta sobre Rabí Elazar que ahorraba de su dinero para poder comprar todas las variedades de frutas, aunque sea una vez al año de modo tal que al probarlas se alegraba y recitaba «Shehejeianu» (Talmud Jerosolimitano final del Tratado de Kidushín, Mishná Berurá 225:19).

Entonces, antes de ingerir una fruta nueva deben recitarse dos bendiciones, una «Shehejeianu» y la otra «Haetz» o «Haadamá».  Hay quienes acostumbran anticipar la bendición por el fruto (Radbaz y Jidá) mientras que otros anticipan la bendición de «Shehejeianu» (Mishná Berurá 225:11). Quien bendice puede escoger cómo proceder.

No se bendice por una fruta cuando está aún agria o inmadura, sino que se debe esperar a que termine de madurar y se torne sabrosa (Shulján Aruj 225:7). A posteriori, si bendijo por la fruta cuando esta era comestible únicamente en caso de gran necesidad o apremio, no habrá de volver a hacerlo cuando las frutas culminen su maduración (Mishná Berurá 225:12). Quien se olvida de bendecir la primera vez que ingirió la nueva fruta, desaprovechó el momento de la renovación frutal y ya no bendecirá al comerla por segunda vez (Mishná Berurá 225:13). Mientras se la esté comiendo por primera vez – se habrá de bendecir.

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