06) El momento del recitado de la bendición

La bendición de «Shehejeianu» se recita en el momento que la alegría tiene lugar. Por ejemplo, quien se entera que ganó una suma de dinero especialmente elevada – habrá de bendecir al ser notificado. En caso de no confiar en la veracidad de la información – habrá de bendecir una vez que el dinero le haya sido transferido (ver adelante halajá 8).

Lo mismo ocurre en el caso de una herencia, el momento de bendecir es una vez que el dinero ingresó en la cuenta bancaria del heredero o cuando el apartamento es inscrito a nombre suyo. En el pasado, al fallecer una persona se recitaban conjuntamente dos bendiciones, «Dayán HaEmet» por el fallecimiento y «Shehejeianu» por la herencia, ya que según la ley esta pasaba a propiedad del heredero de inmediato (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 59(B)). Si bien el heredero hubiese preferido que su padre se mantenga con vida, dado que no es posible pasar por alto el beneficio y la alegría que la recepción de la herencia produce, inmediatamente después de «Dayán HaEmet» por el fallecimiento – el hijo debía agradecer a D´s por la herencia recibida. Empero, en la actualidad el dinero se encuentra depositado en los bancos y los bienes raíces están inscritos en registros por lo que lleva tiempo hasta que la herencia llega a manos del heredero, tal que se puede separar el momento del recitado de la bendición por la alegría (a causa de la herencia) de aquella por el período de duelo.

Por una prenda nueva se puede bendecir inmediatamente después de ser adquirida y muchos postergan el recitado para la primera vez que la visten. Si al momento de la compra la prenda no está apta para ser vestida porque es necesario repararla o agregarle algo – se debe posponer la bendición para la primera vez que se ha de vestirla pues entonces es posible alegrarse por ella (Shulján Aruj 223:4, Mishná Berurá 17, Kaf HaJaím 30).

Otro tanto ocurre al adquirir un armario. Si al momento de la compra no está apto aún para su uso, se debe posponer el recitado de la bendición para cuando sea posible usarlo. En caso de estar listo para ser usado al momento de la compra – se puede bendecir al adquirirlo.

Asimismo, en el caso de los utensilios de cocina que requieren inmersión en la mikve, no se bendice en el momento de su adquisición ya que entonces no son aún aptos para ser usados, por lo que se pospone el recitado para la primera vez que son utilizados (ver Rabí Akiva Iguer 223:3, Mishná Berurá 22:1).

Quien se olvida de bendecir por los muebles al momento de comenzar a usarlos, mientras siga estando contento por la novedad – puede bendecir. Quien olvida recitar «Shehejeianu» por una prenda la primera vez que la viste – perdió la oportunidad de hacerlo. Si al continuar vistiéndola sigue estando realmente contento con lo novedoso de la prenda, por tratarse por ejemplo, de una ropa de estilo y calidad – puede bendecir.

En virtud de lo imprescindible que resultan nuestras vestimentas, nuestros sabios establecieron que quien viste una prenda nueva habrá de agradecerle a D´s y recitar: «Baruj Atá Ad-onai Eloh-einu Melej Haolám Malbish Arumím» («…que viste a los desnudos»). Acto seguido recitará «Shehejeianu». En caso de vestir la nueva prenda por la mañana, la bendición de «Malbish Arumím» que se recita en las bendiciones matinales incluye a la nueva prenda y es bueno que al recitarla se la tenga en mente de modo manifiesto (Shulján Aruj 223:4, Mishná Berurá 18. Hay quienes no acostumbran bendecir «Malbish Arumím» por una prenda nueva y así figura en Kaf HaJaím 223:32).

Esta entrada fue publicada en Capítulo 17 - Bendiciones de agradecimiento y por una alegría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *