Hay quienes consideran que no se debe bendecir “Shehejeianu” por una fruta que creció en un árbol que fue injertado con dos especies ya que con este se llevó a cabo una transgresión (Halajot Ketanot 1:60). Hay juristas que entienden que aunque el acto de injertar está prohibido, está permitido ingerir u obtener beneficio de las frutas resultantes, y tal como antes de ingerir una fruta cualquiera se bendice “Haetz”, de igual manera se recita por esta “Shehejeianu” (Sheelat Yaavetz 1:60).
En la práctica, se acostumbra bendecir “Shehejeianu” por cada fruta que aparece en su temporada sin temor a que la fruta en cuestión pueda provenir de un injerto prohibido. Primeramente, porque esta es la usanza aceptada, y cuando se trata de una costumbre no se teme por la duda respecto si se debe o no bendecir. En segundo lugar, aunque tengamos la certeza de que el fruto proviene de un injerto, aun dudamos si este fue realizado indebidamente, puesto que está permitido realizar un injerto de dos variedades de una misma especie. Además, es posible que el injerto haya sido efectuado por un no judío, y hay juristas que entienden que un gentil no tiene prohibido realizarlo.
Así como se debe bendecir por el “pomelit”, que es un injerto de pomelos rojos y amarillos, puesto que su conformación proviene de la hibridación de los estambres y no del injerto de ramas de árbol al hacerlo de esta manera no hay prohibición alguna (Pninei Halajá Kashrut 3:5).