04. Con anterioridad a los cuarenta días de gestación y las diferentes etapas del embarazo

En la medida en que el nonato se encuentre en una etapa más temprana de gestación es más fácil adoptar una opinión flexible y abortar. Por el contrario, cuanto más desarrollado se encuentre, su nivel de vitalidad es más manifiesto y por ende, incluso según las opiniones más flexibles, se permite abortar sólo en casos de gravedad.

Antes de que el embrión alcance los cuarenta días completos sus órganos todavía no comienzan a formarse, por lo que no se lo considera feto. Por ello, en el caso de la mujer que haya abortado dentro de estos cuarenta días, el varón que nazca posteriormente será el primogénito puesto que el embarazo anterior es considerado como simple líquido (Talmud Babilonio Tratado de Ievamot 69(B)). Es por ello que según la opinión de parte de los juristas más estrictos, en caso de gran necesidad se puede realizar un aborto hasta el cuadragésimo día.

A partir del cuadragésimo primer día, por cuanto que los órganos del futuro bebé comenzaron a conformarse los juristas más estrictos entienden que está prohibido abortar de no mediar el temor de que el embarazo pueda poner en peligro la vida de la madre. Entre los juristas estrictos hay quienes entienden que por cuanto de que hasta concluido el tercer mes no se percibe que la mujer esté embarazada, en caso de gran necesidad se permitirá abortar (Iabía Omer IV Even Haezer 1, basado en la opinión de algunos sabios de las últimas generaciones).

Por el contrario, de acuerdo con la opinión de los juristas flexibles, dado que la prohibición del aborto no se deriva de la de asesinar, en caso de gran necesidad se puede interrumpir el embarazo hasta la finalización del tercer mes de gestación. Empero, conforme el embrión se desarrolla se requiere de una justificación más poderosa para permitir el aborto. Por ello se aconseja realizar todos los exámenes pertinentes lo antes posible, para que de ser necesario interrumpir el embarazo esto sea viable en la fase más temprana (Tzitz Eliezer 9:51 pórtico 3, Amud Haieminí 32).

Una vez que el embrión alcanzó el estadio en el cual si nace es capaz de sobrevivir por sí mismo, incluso de acuerdo a las opiniones más flexibles será casi imposible autorizar un aborto. Sin embargo, en caso de que sea claro que si el feto nace de modo natural no habrá de sobrevivir más de treinta días, algunos de los juristas flexibles estarán de acuerdo en autorizar el aborto.

Cuando la continuación del embarazo implica riesgo de vida para la madre, todos los juristas autorizan abortar. Incluso si ya comenzaron las contracciones de parto, se mata al feto para salvar a la madre. Sin embargo, si el feto ya sacó la cabeza o la mayor parte del cuerpo, no se le hace daño, pues ya se lo considera ser humano vivo y no se mata a una persona para salvar a otra (Mishná Ohalot 7:6).

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