12. Interrupción del embarazo por la salud de la madre o por consideraciones de tipo económicas

Ya aprendimos (halajá 1) que cuando un embarazo pone en riesgo la vida de la madre esta puede abortar.

Sin embargo, los juristas debatieron respecto de un embarazo que no implica riesgo de vida pero agrava una enfermedad existente, por ejemplo, enfermedades de la vista u oído que en caso de agravarse pueden derivar en ceguera o sordera. De igual manera, cuando el embarazo agrava una enfermedad que no implica riesgo de muerte pero provoca un terrible sufrimiento. En casos así, según la opinión más estricta (Igrot Moshé Joshen Mishpat 2:69, Shevet HaLeví 7:208, 9:266) está prohibido abortar, y según la opinión más flexible, el aborto estará permitido (Torat Jesed Even Haezer 42:32, Mishpatei Uziel III Joshen Mishpat 46, Tzitz Eliezer IX 51 pórtico 3).

A veces, el embarazo puede causar en la mujer trastornos mentales o enfermedades siquiátricas. En casos como este los juristas indican que se puede abortar también de acuerdo a la opinión más estricta, dado que las afecciones siquiátricas implican riesgo de vida y pueden llevar al suicidio (Levushei Mordejai Joshen Mishpat 39 y Rabino Shlomo Zalman Auerbach). En la última generación se desarrollaron medicamentos efectivos para parte de las enfermedades psiquiátricas, por lo que si se dispone de una  opinión médica que asevera que existen medicinas que pueden evitar este peligro, no hay permiso de abortar (Nishmat Abraham Joshen Mishpat 625:12).

Según la opinión de los juristas más flexibles, aunque no se tema que la enfermedad siquiátrica conduzca a un suicidio, se puede abortar. En la práctica, en toda pregunta de esta índole se debe consultar primeramente a un siquiatra observante y en virtud de su respuesta acudir a asesorarse con un erudito.

Está prohibido abortar por razones económicas, incluso aunque la pareja entienda que su situación no les permite criar un hijo más no podrán interrumpir el embarazo. También los juristas flexibles consideran que quienes abortan por cuestiones económicas o sociales trasgreden una grave prohibición. El Zohar dice que quien causa la muerte de un feto, está destruyendo la construcción del Creador, genera el llanto en los cielos, y por su transgresión premeditada causa que la Divina Presencia se aleje de la tierra y los problemas en el mundo se multipliquen (Zohar Shemot III 2, Tzitz Eliezer 7:48, 9:51, final del pórtico 3).

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