01. El status intermedio del feto

Una de las preguntas más difíciles en la halajá es si en determinadas situaciones se puede interrumpir un embarazo. Primeramente estudiemos los fundamentos de esta cuestión.

Por una parte, es claro que está prohibido matar un feto o causar su muerte. Esto y más, se profana el Shabat para salvarlo aunque aún no hayan transcurrido cuarenta días desde la concepción. Esto se debe a que el embrión será algún día un ser humano vivo, por lo que se aplica sobre este el principio de nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 85(B)) «trasgredir por él un Shabat para que pueda luego cumplir muchos otros» (Baal Halajot Guedolot, Rambán, Pninei Halajá Shabat 27:3).

Por otra parte, es claro que mientras el feto se encuentra en las entrañas de su madre no recae sobre él la categoría de ser humano vivo, por lo que si bien quien asesina a una persona es pasible de pena capital, en el caso de quien mata un nonato no merece pena de muerte. Dado que el embrión o feto aún no es considerado una persona viva, no hereda como quien ya ha nacido  ni se impurifica por un cuerpo muerto. Solamente a partir del momento del nacimiento se le considera un ser humano vivo para todo menester (Talmud Babilonio Tratado de Nidá 44(A) y (B)).

Es así que el nonato posee un status intermedio como persona a futuro, mas no se le considera ser humano vivo.

Aprendimos también que cuando hay una colisión entre las posibilidades de supervivencia del feto y las de la madre, la vida de esta antecede en importancia, tal como lo explica la Mishná (Ohalot 7:6): «Cuando se le dificulta a la mujer dar a luz, se desmiembra al feto en su interior y se lo extrae por partes por cuanto que su vida tiene precedencia a la del hijo«. Aunque falten meros instantes para que el feto nazca, es permitido matarle para salvarle la vida a la madre. Sin embargo, desde el momento en que este nació, o sea, a partir del momento en que salió la cabeza o la mayor parte del cuerpo se lo considera persona viva, y aunque su madre se encuentre en situación de peligro inminente, no se lo mata para salvarla por cuanto que «no se prefiere una vida por sobre otra», esto es, no se mata a una persona para salvar a otra.

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